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CRÍTICA – Maldita (Primera Temporada)
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hace 5 añosel
La leyenda del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda ha sido contada incontables veces, en medios tan diversos como la literatura, el cine y la televisión. Artistas desde Sean Connery hasta Clive Owen han sido capaces de interpretar al famosísimo personaje, y cada una de estas versiones ha traído contigo algo distinto, alguna novedad que las convierte en una experiencia única. Algunas series o películas son bastante fieles a la fuente de inspiración original, mientras que otras toman decisiones propias, tratando de adaptar la historia de forma moderna o supuestamente interesante, para que no se sientan como simples refritos, o remakes de una leyenda que hemos podido disfrutar ya demasiadas veces.
Lo cual me lleva, lógicamente, a “Maldita”. Lo que tenemos acá es una nueva serie para Netflix de la mente de Frank Miller, quien la ha basado en un libro del mismo nombre, e incluso ha logrado sacar una novela gráfica, como para que sirva de acompañamiento al show. Se trata de la leyenda del Rey Arturo, sí, pero desde la perspectiva de la Dama del Lago, quien acá encuentra la legendaria espada Excalibur —aunque nunca mencionan dicho nombre— para acabar con una secta religiosa extremadamente peligrosa. Lo que hace la serie es utilizar los elementos de la leyenda que todos conocemos como base, para desarrollar algo completamente distinto —original, sí, pero no del todo exitoso. Esta primera temporada de “Maldita” resulta tanto fascinante como frustrante, pero sí lo deja a uno con ganas de ver más, al menos (y con suerte, con la esperanza de que la segunda temporada será mejor).
Nuestra protagonista es Nimue (Katherine Langford, de “13 Reasons Why”, “Entre navajas y secretos”, y una escena eliminada de “Avengers Endgame”), una joven Fey que vive en una aldea en medio del bosque, en una versión fantástica de la Inglaterra del Medioevo. Los Fey son una raza de personas con algunas características mágicas, quienes en el mundo de “Maldita”, son discriminadas y hasta maltratadas. Sin embargo, Nimue es tratada de manera particularmente cruel —luego de sufrir un accidente de niña, tanto ella como su madre fueron abandonadas por su padre, y el resto del pueblo trata a la joven como una marginada, ya que creen que lleva consigo una maldición prácticamente diabólica.
Las cosas cambian (y no necesariamente para bien), sin embargo, cuando la Iglesia ataca el pueblo de Nimue, acabando con medio mundo, y obligándola a escapar. El Padre Carden (el gran Peter Mullan) está obsesionado con acabar con todos los Fey —y en realidad con todo aquel que vaya en contra de los ideales de la Iglesia—, y más importante, con encontrar la legendaria Espada de Poder (o sea, Excalibur). Pero él no es el único: el Rey Uther Pendragon (Sebastian Armesto) también quiere la espada, y recurre a la ayuda del mago Merlín (Gustaf Skarsgard, el hermano mayor de Alexander) para cumplir sus objetivos. Mientras tanto, Nimue huye de todos sus enemigos, encontrándose con Arturo (Devon Terrell), sin saber que está a punto de cumplir su destino como Reina de los Fey.
El mayor problema de “Maldita” es que no parece estar segura de qué tipo de serie quiere ser. Debido a la edad de sus protagonistas y algunos de los elementos románticos que resaltan durante la segunda mitad de la temporada, muchos de los episodios del show manejan un tono más bien ligero, aprovechando bastante bien el carisma de sus actores y utilizando con cierta efectividad los elementos mágicos de la historia. Al mismo tiempo, sin embargo, la serie está llena de momentos de violencia extrema; la mayoría de combates son inesperadamente sangrientos, y hasta cuenta con secuencias de tortura en donde vemos a más de un personaje sufrir terriblemente. Si “Maldita” fuese una película, sería para mayores de 18 años, lo cual llama la atención, considerando que, al menos a nivel narrativo, cuenta con varios de los clichés que uno relacionaría con la literatura Young Adult (para adultos jóvenes).
Todo esto resulta en una serie que parece tener doble personalidad. Los momentos de ligereza, humor y romance contrastan terriblemente con las escenas de tortura y decapitaciones, y los elementos más absurdos de magia y fantasía, no combinan del todo con la violencia y los debates políticos y sociales entre el Rey, Merlín y los miembros de la Iglesia. Sí, el hecho de que Carden y sus asociados resulten tan intimidantes definitivamente ayuda a convertirlos en contrincantes formidables, pero por momentos parecen estar participando en una serie completamente distinta; más realista, y no muy relacionada que digamos a la leyenda del Rey Arturo y su Espada de Poder.
Lo cual no quiere decir que el producto final no funcione del todo. De hecho, si uno decide ignorar estos súbitos cambios de tono, se encontrará con un show perfectamente cumplidor, el cual logra desarrollar un mundo creíble e interesante con un presupuesto limitado, llenándolo de personajes coloridos como fanáticos religiosos, caballeros, reyes, una raza de humanos con cuernos de venado (por qué no), y hasta vikingos. Las secuencias de batalla, las cuales involucran espadas, arcos y flechas, puñetazos y demás, están bien coreografiadas, y resultan particularmente emocionantes cuando involucran a alguno de los personajes importantes. No hay duda de que los creadores de “Maldita” se esforzaron por entregarnos un producto bien realizado, que resulta visualmente impresionante, y que nunca llega a romper su lógica interna.
Si están buscando una historia que sea fiel a la leyenda original del Rey Arturo, sin embargo, no la encontrarán acá. La protagonista de “Maldita” es Nimue, y aunque Arturo es uno de los personajes más importantes del show, no ha sido caracterizado como uno esperaría inicialmente. De hecho, poco a poco se va revelando la presencia del resto de los caballeros de la Mesa Redonda en este universo, pero en contextos que uno jamás se hubiera imaginado —asumo que la idea es ir sacándolos poco a poco de los lugares en los que se encuentran, para que eventualmente se junten en la Mesa Redonda y cumplan con el destino que ya todos conocemos. El cambio de perspectiva ha hecho que “Maldita” se sienta como una propuesta más fresca e imprevisible, pero a la vez, no se puede negar que mientras uno ve esta primera temporada, se va dando cuenta de que poco o nada tiene que ver con la historia original de Excalibur.
Katherine Langford no está mal como Nimue. Sí, puede que por momentos hable de manera demasiado “moderna” —considerando que la historia se lleva a cabo en una versión ficcionalizada de la edad media—, y sí, el hecho de que su maquillaje esté siempre perfecto le quita algo de realismo a sus caracterización —siendo justos, esto último no es culpa de ella—, pero en general, la joven actriz caracteriza a Nimue como una chica fuerte e inteligente, quien ha pasado por varios momentos trágicos y dolorosos a pesar de ser tan joven, y que está decidida a cumplir su destino, por más que muchos traten de convencerla de hacer lo contrario. Es cierto que no siempre toma las decisiones más astutas, y también es cierto que sufre un poco en comparación a los actores más experimentados, pero especialmente hacia el final de esta primera temporada, Langford logra convertir a Nimue en una protagonista creíble, fuerte e interesante, a quien dará gusto seguir en una siguiente temporada.
El Arturo de Devon Terrell, por otro lado, es igual de intrigante. Lo que tenemos acá es a un “proto Arturo”, una versión joven del personaje que todos conocemos, que todavía está tratando de encontrarle un propósito a su vida. Terrell lo interpreta como un chico terco, a quien todavía le queda mucho por aprender. Eso sí, su química con Langford es palpable, lo cual resulta en momentos de tensión sexual bastante creíbles. El gran Peter Mullan —uno de los mejores actores y directores del Reino Unido— interpreta al Padre Carden como un verdadero monstruo; Gustaf Skarsgard está genial como una versión borracha y despreocupada de Merlín; Lily Newmark logra introducir algo de humor y levedad como Pym, la mejor amiga de Nimue; y Sebastian Armesto (“El despertar de la Fuerza”) sobreactúa de lo lindo como el Rey Uther Pendragon. Digamos, no más, que el personaje es el total opuesto al Padre Carden.
“Maldita” es un comienzo decente para una historia que, espero, vaya a desarrollarse de manera interesante e imprevisible en temporadas futuras. De hecho, esta primera temporada acaba con un cliffhanger alucinante, por lo que espero que la siguiente logre resolverlo de manera lógica y entretenida. Pero incluso si este termina siendo el final de la historia de Nimue, al menos se puede decir que la serie nos logró entregar varias horas de fantasía, violencia y romance que, a pesar de no funcionar del todo, y de no estar completamente ligadas a la leyenda original de Excalibur, están lo suficientemente bien realizadas como para resultar inofensivamente entretenidas. “Maldita” no es la mejor serie fantástica que jamás haya visto, pero tampoco es la peor; de hecho, está llena de potencial sin explotar, el cual espero aprovechen en el futuro. Si pueden ver más allá de sus considerables defectos, y si son fanáticos de la fantasía medieval, no estaría mal que le den una oportunidad a “Maldita”. ¡Puede que la terminen pasando bien!
La primera temporada de “Maldita” está disponible en Netflix.
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.

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*CUIDADO QUE HAY SPOILERS*
Episodio 5 – ****½ sobre *****
Lo divertido de ver series antes de la época del streaming, es que no todos los episodios tenían que avanzar con la trama general de forma explícita. De hecho, el chiste estaba en tener algunas historias que se podían sentir casi como secundarias, en donde el o la protagonista se veía involucrada en situaciones aisladas. Esa es, precisamente, la sensación que me ha dado el quinto episodio de “Daredevil: Born Again”, el cual se centra en el atraco a un banco en el que se encuentra Matt (Charlie Cox), quien había llegado para intentar sacar un préstamo con la ayuda del administrador asistente, nada más y nada menos que Yusuf Khan (Mohan Kapur), el papá de Kamala Khan / Ms Marvel.
Es así que el episodio se desarrolla como una historia que se puede disfrutar casi por sí sola, pero que contiene referencias como la anteriormente mencionada que dejan muy en claro que esta serie sí se lleva a cabo explícitamente en la MCU. Pero fuera de eso, tenemos un episodio emocionante y tenso, en el que Matt se ve obligado a usar sus poderes —básicamente, su súper sentido del oído— sin que nadie se de cuenta, actuando como un verdadero ciego y sin ponerse su traje de Daredevil. Esto resulta en un episodio increíblemente entretenido, que aprovecha bien la fecha en la que se lleva a cabo —el Día de San Patricio— así como la peligrosa situación en la que se encuentran nuestros personajes. No es un episodio mega importante, pues, pero igual lo disfruté mucho, y además, da la sensación de que establece a una misteriosa figura —el jefe de los criminales— como un villano potencial en el futuro. Habrá que esperar.
Episodio 6 – ****½ sobre *****
Es en el episodio 6 de “Daredevil: Born Again”, entonces, donde la trama comienza a avanzar un poco más —a diferencia del anterior, quienes busquen un mayor desarrollo de las líneas narrativas principales de la serie quedarán más contentos con este episodio. Es aquí que vemos como se descubre la forma en que Muse, un asesino serial/grafitero, está haciendo pintas aparentemente imborrables en las calles de Nueva York. Y también es aquí que vemos, por fin, a Matt regresar a sus andanzas, poniéndose el traje de Daredevil nuevamente, esta vez para rescatar a Angela (Camila Rodríguez) de las garras del asesino ya mencionado.
Resulta fascinante, además, ver a Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio) formar un escuadrón anti-justicieros, lo que me imagino le traerá problemas más adelante tanto a Daredevil como a personajes como El Castigador. Pero lo que el episodio parece estar más interesado en decirnos es que, al convertirse de nuevo en justiciero, nuestro protagonista no se diferencia demasiado de su archienemigo. Es así que vemos como, en paralelo, Fisk y Matt se ven involucrados en peleas, con el primero sacándole la mugre al ex de Vanessa, y el segundo tratando de acabar con Muse. Entre eso, y la aparición inesperada de Jack Duquesne / El Espadachín (Tony Dalton), quien apareció por primera vez en la serie de “Hawkeye”, es que el sexto episodio de “Daredevil: Born Again” se desarrolla de forma emocionante, satisfactoria y violenta, mezclando contenido temático potente con referencias para los fans. Es decir, tanto este episodio como el anterior son de lo mejor que el show nos ha ofrecido hasta el momento.

**** sobre *****
*CUIDADO QUE HAY SPOILERS*
Si este se siente como un episodio menor, es porque los tres primeros capítulos de “Daredevil: Born Again” han sido extremadamente buenos; es decir, la valla está alta. Sin embargo, hay mucho para disfrutar en el cuarto episodio de “Daredevil: Born Again”, desde un caso muy particular que le toca atender a Matt Murdock (Charlie Cox), hasta los esfuerzos del alcalde Fisk (Vincent D’Onofrio) por comenzar a cumplir con sus promesas de campaña y, por supuesto, el muy esperado retorno de Frank Castle / El Castigador (Jon Bernthal).
De hecho, esto último es de lo mejor que tiene el episodio para ofrecer, incluyendo una magnífica escena protagonizada por dos grandes actores dando interpretaciones fascinantes. El diálogo entre Matt y Frank hace un excelente trabajo resumiendo las posturas de ambos personajes, y más importante, dejando en claro que la muerte de Foggy será lo que siempre terminará motivando al primero en esta temporada. Puede que él se mienta a sí mismo o diga que está trabajando únicamente porque es su deber, pero todo lo que hace —especialmente ahora lo relacionado a la muerte de su último cliente, así como sus enfrentamientos con policías corruptos que usan el logo del Punisher— lo hace por Foggy. Es Frank quien le hace ver la realidad a Matt, lo cual parece traerá consigo ciertas consecuencias; ¡me muero por ver a Daredevil de regreso, con traje y todo!
Pero regresando al tema de los policías. Me encanta que “Daredevil: Born Again” no tenga miedo de meterse en temas potencialmente controvertidos, dejando en claro que buena parte de los policías que operan en la Nueva York de Fisk son corruptos y violentos, capaces de matar hasta por venganza. Va a ser interesante ver cómo el show continua desarrollando esto, especialmente ahora que Frank ha regresado. Lo mismo se puede decir sobre Wilson Fisk —algo de progreso se está haciendo con sus terapias de pareja, pero el que tenga encerrado al ex de Vanessa, Adam (Lou Taylor Pucci) en un calabozo nos dice, nuevamente, que Fisk no ha cambiado tanto. Puede que sea capaz de perdonar a Daniel (Michael Gandolfini) luego de haber cometido un error, pero igual parece que no ha terminado de esconder sus violentas tendencias. Habrá que ver qué sucede con él, y claro, de qué forma Daredevil se verá obligado a detenerlo.

****½ sobre *****
*CUIDADO QUE HAY SPOILERS*
“Daredevil: Born Again” continua con un episodio que, por lo menos, se siente igual de satisfactorio y sorprendente que los dos primeros, siendo incluso, en ciertos aspectos, superior a ellos. Lo que tenemos acá es un capítulo dedicado casi enteramente al juicio de Hector Ayala (Kamar de los Reyes), en el que Matt (Charlie Cox) se encarga de defenderlo. Esta semana, pues, no tenemos a nuestro protagonista poniéndose el traje del personaje del título, pero eso no importa —da gusto tener un episodio enfocado en su identidad de civil, mostrándonos como a través de su trabajo como abogado también tiene que lidiar con muchos de los problemas éticos con los que se encuentra al actuar como superhéroe.
No hace falta decir, entonces, que el enfoque en el juicio funciona muy bien, permitiéndole al episodio desarrollar breves —pero intensos— momentos de palpable tensión. Resaltan el viaje por parte de un testigo importante al lugar del juicio, las revelación pública por parte de Matt de la identidad alterna de Hector (el Tigre Blanco), y por supuesto, la conclusión del juicio. Si algo de gusto acá, es ver cómo Hector es establecido y desarrollado como un buen tipo; como alguien que ha estado ayudando tanto a civiles como a policías, y que claramente sería incapaz de matar a alguien a sangre fría. Kamar de los Reyes (Q.E.P.D.) hace un estupendo trabajo interpretando a Hector, mostrándolo como alguien que simplemente se dedica a hacer lo correcto, incluso cuando eso puede traer consigo graves consecuencias.
Y eso es precisamente lo que termina sucediendo acá. Ver como Hector es finalmente asesinado, y encima por alguien que lleva el símbolo del Castigador en su ropa, resulta desgarrador. Al igual que ver a Matt hablar por fin sobre Foggy (Elden Henson) con su su cuasi novia, Heather (Margarita Levieva). Y hasta la trama secundaria con Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio) resulta intrigante, especialmente cuando hacia el final lo vemos dando una entrevista en la que se queja del resultado del juicio a Hector. Ver como se discute y maneja el tema de los “vigilantes” a nivel político es más interesante de lo que suena, y es lo que hace que “Daredevil: Born Again” sea algo más que un simple show de personajes en spándex dándole a palazos. Si “Daredevil: Born Again” comenzó con el pie derecho con los primeros dos episodios, este tercero sirve para establecerlo como una serie con harto potencial que espero no vaya a ser desperdiciado.

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