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CRÍTICA: Andor – Temporada 2, Episodios 4, 5 y 6

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Episodio 4: ¿Alguna vez has ido a Ghorman?

****½ sobre *****

Tal y como se había prometido meses antes de la salida de la nueva temporada, ha pasado un año entre los primeros tres episodios y los de esta semana. Por ende, al comenzar el Episodio 4 de la segunda temporada de “Andor”, vemos a los protagonistas de la serie en situaciones ligeramente distintas. Cassian (Diego Luna) y Bix (Adria Arjona) están viviendo escondidos en un departamento en Coruscant; el primero está paranoico y no deja que la segunda pueda vivir una vida regular. Syril (Kyle Soller) está ahora en Ghorman trabajando como supervisor, tratando de conectarse con los rebeldes locales. Y Dedra (Denise Gough) maneja el proyecto de Ghorman desde Coruscant, en secreto —aunque el doble espía de Luthen (Stellan Skarsgård) en el Imperio ya se ha enterado de la verdad.

Pero eso no es todo. El episodio también se concentra por un momento en Mon Mothma (Genevieve O’Reilly), a quien vemos ahora trabajando en el Senado en Coruscant, tratando de ganar votos para oponerse a una ley instaurada por el Emperador Palpatine. Es así, pues, que el episodio mueve todas sus fichas, dejando en claro que Cassian es incapaz de vivir una vida normal, Bix no puede dejar de tener pesadillas con el Doctor Gorst (Joshua James), Mon no tiene la influencia de antes en el Senado, y Syril se ha convertido en un espía decente, trabajando de lleno a favor del Imperio y sus ideas fascistas en un planeta que ya ha pasado por días terribles. De hecho, se hace una referencia inesperada a una Masacre de Tarkin (¡!), en la que el Gran Moff asesinó a más de quinientas personas en la plaza de la Capital.

Puede que la narrativa desarrollada por el episodio escrito por Beau Willimon no suene a mucho, pero lo que tenemos acá es de lo más intrigante que el show nos ha presentado hasta ahora. El desarrollo de la relación entre Cassian y Bix; los intentos por parte de Mon para combatir al Imperio desde el Senado; la forma en que la gente de Ghorman es caracterizada como los suizos del espacio, hablando en un idioma que parece ser una mezcla de francés y alemán; todo tiene paralelismos a hechos reales, pero se siente también suficientemente humano y complejo. Vemos cómo el contexto en el que los personajes se desenvuelven va cambiando para dar pie a los eventos de películas posteriores, incluyendo, incluso, a un Saw Gerrera (Forrest Whitaker) interactuando con Wilmon (Muhannad Bhaier) en la base de D’Qar que vimos en el “El despertar de la Fuerza”. El Episodio 4 de la segunda temporada de “Andor” está muy bien, y estoy seguro que nos llevará a cosas incluso mejores.

 

Episodio 5: Tengo amigos en todas partes

****½ sobre *****

El Episodio 5 continua con todo lo establecido en el anterior, aumentando la tensión y dejando en claro que nuestros protagonistas, en su mayoría, están en problemas. Cassian se ve obligado a abandonar a Bix en Coruscant para ir a Ghorman y ayudar a los revolucionarios. Bix, por su parte, parece entrar en un cuadro de depresión, drogándose en las madrugadas mientras ve televisión (o holovisión basura) – “¡buenos días, Coruscant!”. Y Wilmon es testigo del mundo violento en el que vive Saw Gerrera, eventualmente acompañándolo a lo que asumo es robar rhydon, un tipo de combustible para naves espaciales. Esto culmina en otro excelente discurso por parte del guionista Beau Willimon, con el que uno termina por entender mejor a Saw, su visión de la revolución, y la forma en la que vive (parece que es medio drogadicto el tipo…)

Fuera de eso, tenemos a Luthen en aprietos; su socia, Kleya (Elizabeth Dulau) descubre que uno de los tantos micrófonos que han escondido en las piezas falsas que venden en su tienda está a punto de ser descubierto, lo cual motiva al primero a quejarse de que están haciendo demasiado. Están plantando demasiados micrófonos, tejiendo demasiadas redes de mentiras, usando demasiada gente; se están ahogando, y estas son las consecuencias. Y Syril, por supuesto, regresa a Coruscant no solo para ver a su madre, si no también para reportarle sus avances a la ISB. ¿El resultado? Lo que considera es el mejor día de su vida, ya que termina por confirmar que será capaz, en teoría, de manipular a sus contactos de la revolución en Ghorman gracias a su condición como doble espía.

O quizás no. Porque Cassian le dice al líder de dicha revolución, Carro Rylanz (Richard Sammel) que en teoría podrían atacar los transportes imperiales que quieren robar, pero que no lo recomienda. Esto podría resultar en planes frustrados, no solo para los locales de Ghorman, si no también para lo que Syril está proponiendo. Y es ahí, precisamente, donde radica lo mejor de este episodio de “Andor”: en que todo se siente interconectado, como piezas de un dominó que afectan la una a la otra, y que nos mantienen en tensión precisamente por lo que podrían terminar causando en el siguiente episodio. Es todo muy tenso y entretenido, demostrando que “Andor” es de lo mejor que “Star Wars” ha hecho en un buen tiempo, manteniendo un tono serio y lleno de suspenso y similar al de cualquier buena película contemporánea de espías. ¡Solo un episodio más esta semana!

 

Episodio 6: Qué noche tan festiva

***** sobre *****

Si ya de por sí “Andor” ha manejado un nivel bastante alto esta temporada, el Episodio 6, llamado “Qué noche tan festiva”, logra sentirse como la culminación de todo lo que ha sucedido hasta ahora. Haciendo que la mayor parte de narrativas introducidas en los dos episodios anteriores converjan, lo que tenemos acá es de lo mejor que se ha hecho con “Star Wars” hasta ahora. No solo a nivel temático o narrativo, si no también emocional. Después de todo, luego de ayudar a la revolución de Ghorman junto al amor de su vida, Vel Sartha (Faye Marsay), la guerrera Cinta Kaz (Varada Sethu) termina muriendo. Y no como una fuerte revolucionaria, si no más bien de la manera más estúpida, asesinada de casualidad por uno de los Ghorman.

Con esto, Tony Gilroy y Beau Willimon nos dicen mucho sobre la inevitabilidad de la muerte, manifestando que no toda muerte es heroica, por más de que la persona en morir sea efectivamente una heroína. La muerte de Cinta se siente como un desperdicio, pero precisamente por eso resulta desgarradora; de lo más emotivo que el show ha hecho hasta ahora. Además, el episodio entrelaza dicho suceso —en el contexto del robo de los transportes imperiales en Ghorman— con Kleya y Luthen en una fiesta senatorial en Coruscant, donde deben quitarle el micrófono escondido a la pieza mencionada en el episodio anterior. Con esas dos secuencias siendo presentadas en paralelo, el episodio llega a un nivel de tensión casi inaguantable, aprovechando al máximo el interés que el espectador tiene en la narrativa y en los esfuerzos increíbles que hacen los personajes.

Resulta, pues, casi deprimente pensar que luego de este episodio volveremos a tener un salto temporal de un año hasta el episodio de la próxima semana. Pero por lo menos logra terminar de formar un poco más esperanzadora, expertamente contrastando la reacción de Vel a la muerte de Cinta, con el relajo que sienten Luthen y Kleya luego de cumplir con su misión, y por supuesto, la escena final. Bix por fin logra vengarse del desgraciado del Doctor Gorst, y con la ayuda de Cassian, se infiltra en su laboratorio, dejándolo amarrado en una silla para ser torturado hasta que alguien eventualmente lo encuentre (es decir, por horas o hasta días). “Qué noche tan festiva” es lo mejor que “Andor” nos ha entregado hasta ahora, siendo su único “pero” el que incluya a un senador Bail Organa, ahora interpretado por Benjamin Bratt en vez de Jimmy Smits. No es nada terrible, pero tendremos que acostumbrarnos… algo que seguro pasará la próxima semana.

Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)

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****½ sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

Y llegamos al final. ¿Será el final de la serie en general? ¿O será como la última vez, que el buen Ted y compañía descansarán un rato para luego regresar? El desenlace de este episodio nos sugiere un futuro brillante tanto para él como para Alice y Beard y Rebecca y todo el mundo, por lo que no me fastidiaría ver una quinta temporada. Pero a la vez, si este llegara a ser el final del show (ahora sí de verdad), tampoco me molestaría. La cuarta temporada de Ted Lasso no ha sido la mejor de todas, pero especialmente con este desenlace, al menos ha logrado justificar su propia existencia; y, de paso (y para variar), hacer llorar a su público.

El episodio, pues, termina por resolver todos los enredos y conflictos antes presentados, sin dejar a nadie mal parado –no, ni siquiera a la maldita de Zelda. Como era de esperarse, esta última se revela como la que le estuvo comprando las acciones de Richmond a todo el mundo, pero felizmente, tanto Rebecca como Leslie tenían un as bajo la manga. Ted logra conectar mejor con su hijo al revelarle la verdad de cómo murió su abuelo. Y hablando de muerte, todo el mundo tiene que lidiar con el fallecimiento de Mae del episodio pasado, lo cual, curiosamente, trae consigo buenas consecuencias tanto para el club (y el conflicto con Zelda) como para los tres fieles accionistas y asiduos clientes del pub, quienes se convierten en sus nuevos dueños.


¿Y qué hay de Roy y Keeley? Luego de pasar por algunos momentos (quizás no tan) tensos, se dan cuenta de que están listos para ser padres, con el primero pidiendo una nueva junta de los Diamond Dogs para que sus amigos lo ayuden con sus inseguridades. Y luego de tantos cambios y sorpresas, Rebecca por fin decide casarse, dándose cuenta de que no le tiene miedo al matrimonio o al compromiso; solo al haber estado antes con la persona incorrecta. ¿Se siente todo esto súper conveniente y fresa? Pues sí. Pero a la vez funciona como para cerrarlo absolutamente todo y dejar al espectador en lágrimas, esto último, cortesía de una narración en off particularmente emotiva por parte de Mae.

Ha sido un deleite, pues, tener a Ted Lasso de vuelta en nuestras pantallas. No ha sido una temporada perfecta, pero entre sus nuevos (y memorables) personajes femeninos y arcos interesantemente maduros para los personajes clásicos, me terminó por convencer. Y bueno, ayuda el que literalmente hayan dejado lo mejor para el final. Veremos si llega una quinta temporada; pase lo que pase, al menos podemos decir que ha sido una buena racha de cuatro temporadas.

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9

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**** sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.

Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.


Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.

Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8

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**** sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.


Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.

Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.

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