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CRÍTICA – El libro de Boba Fett (Episodio 5)

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¿No les ha parecido un poco injusto todo esto? A ver, traer a Din Djarin (aka «Mando») a la serie donde Boba Fett es protagonista era algo que todos sabíamos que iba a suceder ya que era como una devolución de favores tras la aparición de este último en la segunda temporada de The Mandalorian. Incluso todo en los cuatro episodios anteriores de The Book of Boba Fett nos estaba deslizando el hecho de que iba a ser necesaria su aparición.

Hasta allí todo me parecía correcto. El asunto es que yo esperaba un regreso de «Mando» mucho más discreto para no hacerle sombra al protagonista del show, sabiendo las simpatías que ha ganado este personaje tras sus dos brillantes temporadas. Sin embargo, ha ocurrido todo lo contrario. Le han otorgado un capítulo entero y, por si fuera poco, el mejor que hemos tenido de los cinco estrenados hasta la fecha ¿Y Boba Fett? Bien, gracias. No lo vimos en todo el capítulo y ni se hizo extrañar. Es como si, por el contrario, no querían hacerle sombra al Mandaloriano. Lo repito una vez más para que no se me califique como un aguafiestas. Este ha sido el mejor capítulo que hemos tenido hasta el momento. Con este punto aclarado, me permito responder la pregunta inicial. A mí sí me ha parecido un poco injusto.

Parece que a Boba Fett todo le cuesta un poco más. Cuando de a pocos comenzamos a entender cuál es la lucha que deberá afrontar, qué sucedió en su pasado para cambiar su mentalidad y qué ideales son los que lo guían, aparece Din Djarin, a quien no vemos en pantalla hace más de un año y no le hace falta más que pronunciar su tradicional frase «puedo traerte caliente, o puedo traerte frío» para que tenga toda nuestra atención. Ya ni que decir cuando utiliza el Darksaber (que le pertenecía a Moff Gideon). Ah, y por si fuera poco, no necesita de la aparición Grogu en ninguna escena para ello.

Pero vamos por partes. El episodio de esta semana se titula «El retorno del Mandaloriano» y está dirigido por Bryce Dallas Howard (aprovecho para unirme a la petición de los fanáticos para pedir una película de la saga dirigida por ella). El capítulo abre con «Mando» en un encargo que pronto entendemos le servirá para obtener información sobre la ubicación de la armera mandaloriana. Tras matar a un klatooiniano y comprobar que él tiene en su poder el Darksaber y la lanza de beskar de Ahsoka Tano, no tarda mucho en encontrarla junto a Paz Vizsla. Para no entrar en detalles, Vizsla lo reta a un duelo tras descubrir que el Darksaber que ahora tiene Din Djarin le pertenecía a un ancestro suyo. A pesar que «Mando» resulta vencedor, es expulsado por la armera tras ser interrogado acerca de si se quitó el casco en algún momento (algo prohibido para los mandalorianos, como muchos saben).

«Mando» ya no tiene su nave, el Razor Crest, por lo que se justifica también la aparición de su aliada Peli Motto, la refaccionista de Tatooine a quien también ya vimos en la anterior serie. Motto no ha podido conseguirle un reemplazo exacto de su anterior nave, pero a cambio ha estado trabajando en una que representa un nostálgico fan service que alude al Episodio I: La Amenaza Fantasma. Lo que tenemos es una nave caza estelar N-1 de la época de la República, nada más y nada menos que el mismo modelo que se usó en la Batalla de Naboo y que usó un niño Anakin Skywalker junto a R2-D2 en la carrera de podracers. De hecho, cuando Din Djarin prueba el estado del vehículo recorre también el Cañón del Mendigo, parte del circuito visto en aquella película. Esta secuencia nos permite comprobar que la nave, a pesar de que no está en óptimas condiciones, cumple con las exigencias de su piloto.

A su regreso al taller de Peli Motto, tenemos la primera aparición en el capítulo de un personaje propio de esta serie. Es Fennec Shand, quien llega a contratar los servicios de «Mando» para la batalla que se aproxima de Boba Fett contra el sindicato Pyke. Como no podía ser de otra manera, él acepta pero decide no cobrar por ello. Todo finaliza con Din Djarin diciendo que tiene un asunto pendiente antes de unirse al apoyo del nuevo daimyo.

Más allá de que en la práctica esto pudo haber sido el primer episodio de la tercera parte de The Mandalorian, tenemos varios hallazgos que serán más explorados cuando se dé el estreno oficial de la nueva temporada. El más importante es, a mi punto de vista, que «Mando» no tiene la intención de abandonar a Grogu. De hecho, cuando la armera mandaloriana funde la lanza de Ahsoka, él pide que le construya una armadura para el «expósito». Y ya dentro de la serie actual, por ahora únicamente tenemos esta lenta formación del ejército que apoyará a Boba. Quizá el siguiente episodio se animen a mostrarnos al ejército rival, del que no tenemos demasiada información por ahora. Nos quedan solo dos capítulos para el final.

Estudié Economía en la Udep, pero mi película favorita no es Wall Street ni mi serie favorita es Billions. En realidad no tengo ninguna favorita, por eso dedico todo el tiempo posible a ver la mayor cantidad de series y películas que pueda, y porque me gusta. Escribo también en estrimin.pe.

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)

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****½ sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

Y llegamos al final. ¿Será el final de la serie en general? ¿O será como la última vez, que el buen Ted y compañía descansarán un rato para luego regresar? El desenlace de este episodio nos sugiere un futuro brillante tanto para él como para Alice y Beard y Rebecca y todo el mundo, por lo que no me fastidiaría ver una quinta temporada. Pero a la vez, si este llegara a ser el final del show (ahora sí de verdad), tampoco me molestaría. La cuarta temporada de Ted Lasso no ha sido la mejor de todas, pero especialmente con este desenlace, al menos ha logrado justificar su propia existencia; y, de paso (y para variar), hacer llorar a su público.

El episodio, pues, termina por resolver todos los enredos y conflictos antes presentados, sin dejar a nadie mal parado –no, ni siquiera a la maldita de Zelda. Como era de esperarse, esta última se revela como la que le estuvo comprando las acciones de Richmond a todo el mundo, pero felizmente, tanto Rebecca como Leslie tenían un as bajo la manga. Ted logra conectar mejor con su hijo al revelarle la verdad de cómo murió su abuelo. Y hablando de muerte, todo el mundo tiene que lidiar con el fallecimiento de Mae del episodio pasado, lo cual, curiosamente, trae consigo buenas consecuencias tanto para el club (y el conflicto con Zelda) como para los tres fieles accionistas y asiduos clientes del pub, quienes se convierten en sus nuevos dueños.


¿Y qué hay de Roy y Keeley? Luego de pasar por algunos momentos (quizás no tan) tensos, se dan cuenta de que están listos para ser padres, con el primero pidiendo una nueva junta de los Diamond Dogs para que sus amigos lo ayuden con sus inseguridades. Y luego de tantos cambios y sorpresas, Rebecca por fin decide casarse, dándose cuenta de que no le tiene miedo al matrimonio o al compromiso; solo al haber estado antes con la persona incorrecta. ¿Se siente todo esto súper conveniente y fresa? Pues sí. Pero a la vez funciona como para cerrarlo absolutamente todo y dejar al espectador en lágrimas, esto último, cortesía de una narración en off particularmente emotiva por parte de Mae.

Ha sido un deleite, pues, tener a Ted Lasso de vuelta en nuestras pantallas. No ha sido una temporada perfecta, pero entre sus nuevos (y memorables) personajes femeninos y arcos interesantemente maduros para los personajes clásicos, me terminó por convencer. Y bueno, ayuda el que literalmente hayan dejado lo mejor para el final. Veremos si llega una quinta temporada; pase lo que pase, al menos podemos decir que ha sido una buena racha de cuatro temporadas.

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9

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**** sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.

Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.


Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.

Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8

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**** sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.


Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.

Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.

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