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CRÍTICA – La casa del dragón (Episodio 2)
Publicado
hace 4 añosel
Con la segunda temporada confirmada apenas en la primera semana desde la vuelta a Westeros, este segundo episodio titulado “The Rogue Prince” (El príncipe rebelde) ha funcionado para, principalmente, confirmarnos algunas ideas que nos habían presentado en el estreno y que pareciera que se convertirán en constantes a lo largo de la temporada como, por ejemplo, que House of the Dragon es, esencialmente, un drama político de época. Alrededor de las tensiones y presiones del Trono de hierro, se va sembrando la semilla de una guerra implícita que se juega más como una partida de ajedrez que apoyado en la fuerza bruta y esa incertidumbre de sentirnos próximos al conflicto está latente a lo largo del capítulo. Sí estamos cerca a que se produzcan derramamientos de sangre, pero la fuerza de las palabras y la exhibición de poder sin llegar a ejecutarlo son suficientes para no desembocar en la violencia por el momento.
Pero antes que ello, tenemos también la demostración de lo que supusimos en el primer episodio. Vamos a ir a un ritmo ciertamente ligero en la trama, con saltos de tiempo que nos impone reacomodos y predisposición a seguir el juego. En el inicio de este episodio asumimos que han pasado seis meses desde el final del capítulo anterior, cuando Corlys Velaryon (Steve Toussaint) le recrimina al rey Viserys haber dejado a Daemon ocupar Dragonstone sin ninguna muestra de oposición por parte de la corona, mientras que tampoco hace nada por sus embarcaciones que han sido destruidas por los habitantes de las Ciudades Libres. Con esta cuestión como precedente, Corlys y su esposa Rhaenys (Eve Best), prima de Viserys, ofrecen a su hija Laena para que contraiga matrimonio a Viserys, con el objetivo de que engendren un varón que sea legítimo heredero al trono y que, al mismo tiempo, le permita a Lord Velaryon, tener un descendiente con línea directa para ser rey.

Hay un problema que salta a la vista y genera incomodidad palpable, no solo en el rey, sino también en nosotros como espectadores. Laena tiene doce años y es grotesca siquiera la idea de pensar en una vida en matrimonio con un hombre que le triplica o cuadruplica la edad. Pero, nuevamente, aquí entran estos juegos políticos en los que saldrán vencedores los más astutos. Viserys tiene ya la incomodidad de Lord Velaryon por la situación de las embarcaciones y una negativa a su propuesta terminaría por menguar la relación entre el rey y el miembro del consejo.
Mientras tanto, Rhaenyra desea tener una participación más activa en las decisiones y acciones de la corona ahora que ha sido nombrada heredera al trono. No obstante, encuentra un obstáculo constante en la Mano del rey, Otto Hightower, quien está utilizando a su hija Alicent (Emily Carey) para seducir a Viserys y que este acceda a casarse con ella, con intereses ocultos similares a los de Lord Velaryon. Rhaenyra, de todas formas, da un golpe de autoridad cuando Daemon se hace presente en el episodio. El hermano del rey roba un huevo de dragón y lo lleva a Dragonstone, señalando que contraerá matrimonio y tendrá un hijo con Mysaria (Sonoya Mizuno), la amante que le conocimos en la escena del burdel. Viserys ordena recuperar el huevo de inmediato, por lo que Otto y la Guardia del rey se dirigen al nuevo reino de Daemon, quien demuestra su poderío al presentarles a su dragón Caraxes, dejando sin alternativa a los enviados de King’s Landing cuando en ese instante aparece Rhaenyra montando sobre Syrax. Tras una conversación entre tío y sobrina en la que la princesa no se amilana, Daemon devuelve el huevo, además de develarnos que no espera ningún hijo por ahora.
Volviendo al dilema que tiene el rey Viserys, logramos ver nuevamente la conexión que tiene con su hija, con quien puede conversar sobre cualquier tema, obteniendo la comprensión de la propia Rhaenyra sobre la obligación que tiene de volver a contraer matrimonio. Viserys, sin embargo, sorprende al consejo al anunciar que se casará con Alicent, despertando la furia de Lord Velaryon y la decepción de Rhaenyra, ya que ella y la nueva prometida del rey eran amigas hasta ese entonces. Este momento se ha percibido como el engendramiento de los conflictos posteriores que veremos en los próximos episodios, decantando hacia la formación de alianzas entre Daemon y Corlys, quienes sostienen una conversación en el final del capítulo, y a la que se podría unir la propia Rhaenyra.

Aunque en todos estos hechos no hayamos visto ningún “dracarys”, pelea de espadas o combate bélico entre dos fuerzas, el episodio no decae en ningún momento, manteniendo la tensión en cada diálogo, dilema y decisión a la que se enfrentan los personajes. Este vértigo que impulsa siempre hacia adelante la trama es muy bien aprovechado en los momentos clave, utilizando elipsis argumentales para ahorrar pasajes que podrían ser entretenidos, pero que aportarían poco a la construcción de personajes y retardarían el desarrollo de la historia. Además, hay ciertos detalles que se van construyendo con secuencias cortas, como las heridas que Viserys se infringe cuando se sienta en el Trono de hierro, hecho del que se podrían desprender algunas revelaciones que en los siguientes capítulos tendrán lugar. En términos generales, hemos tenido otro gran episodio, que nos permite reafirmar el tono que House of the Dragon pretende impregnar, que sin perder la esencia de Game of Thrones, va encontrando sus propios medios para estar a la altura de las expectativas.
Estudié Economía en la Udep, pero mi película favorita no es Wall Street ni mi serie favorita es Billions. En realidad no tengo ninguna favorita, por eso dedico todo el tiempo posible a ver la mayor cantidad de series y películas que pueda, y porque me gusta. Escribo también en estrimin.pe.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)
Publicado
hace 2 semanasel
7 octubre, 2026
****½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y llegamos al final. ¿Será el final de la serie en general? ¿O será como la última vez, que el buen Ted y compañía descansarán un rato para luego regresar? El desenlace de este episodio nos sugiere un futuro brillante tanto para él como para Alice y Beard y Rebecca y todo el mundo, por lo que no me fastidiaría ver una quinta temporada. Pero a la vez, si este llegara a ser el final del show (ahora sí de verdad), tampoco me molestaría. La cuarta temporada de Ted Lasso no ha sido la mejor de todas, pero especialmente con este desenlace, al menos ha logrado justificar su propia existencia; y, de paso (y para variar), hacer llorar a su público.
El episodio, pues, termina por resolver todos los enredos y conflictos antes presentados, sin dejar a nadie mal parado –no, ni siquiera a la maldita de Zelda. Como era de esperarse, esta última se revela como la que le estuvo comprando las acciones de Richmond a todo el mundo, pero felizmente, tanto Rebecca como Leslie tenían un as bajo la manga. Ted logra conectar mejor con su hijo al revelarle la verdad de cómo murió su abuelo. Y hablando de muerte, todo el mundo tiene que lidiar con el fallecimiento de Mae del episodio pasado, lo cual, curiosamente, trae consigo buenas consecuencias tanto para el club (y el conflicto con Zelda) como para los tres fieles accionistas y asiduos clientes del pub, quienes se convierten en sus nuevos dueños.

¿Y qué hay de Roy y Keeley? Luego de pasar por algunos momentos (quizás no tan) tensos, se dan cuenta de que están listos para ser padres, con el primero pidiendo una nueva junta de los Diamond Dogs para que sus amigos lo ayuden con sus inseguridades. Y luego de tantos cambios y sorpresas, Rebecca por fin decide casarse, dándose cuenta de que no le tiene miedo al matrimonio o al compromiso; solo al haber estado antes con la persona incorrecta. ¿Se siente todo esto súper conveniente y fresa? Pues sí. Pero a la vez funciona como para cerrarlo absolutamente todo y dejar al espectador en lágrimas, esto último, cortesía de una narración en off particularmente emotiva por parte de Mae.
Ha sido un deleite, pues, tener a Ted Lasso de vuelta en nuestras pantallas. No ha sido una temporada perfecta, pero entre sus nuevos (y memorables) personajes femeninos y arcos interesantemente maduros para los personajes clásicos, me terminó por convencer. Y bueno, ayuda el que literalmente hayan dejado lo mejor para el final. Veremos si llega una quinta temporada; pase lo que pase, al menos podemos decir que ha sido una buena racha de cuatro temporadas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9
Publicado
hace 3 semanasel
30 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.
Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.

Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.
Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8
Publicado
hace 4 semanasel
23 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9
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