La estrella de The Falcon and The Winter Soldier, Wyatt Russell, se burla de cómo su Capitán América es diferente de Steve Rogers. El Universo Cinematográfico de Marvel puso al Capitán América de Chris Evans en un papel principal durante la última década. El tiempo de Steve llevando el escudo del Capitán América llegó a su fin con Avengers: Endgame, cuando la versión mayor de Steve pasó el manto a Sam Wilson, también conocido como Falcon (Anthony Mackie). Antes de que Sam se convierta oficialmente en el nuevo Capitán América del MCU, The Falcon y The Winter Soldier agregaron un giro a su historia.
El primer episodio de The Falcon and The Winter Soldier vio a Sam devolver voluntariamente el escudo del Capitán América al gobierno. Creía que el mundo no necesitaba otro Cap y que el escudo realmente no se sentía como si le perteneciera a él. A pesar de sus mejores intenciones, Sam observó cómo el gobierno nombraba un nuevo Capitán América. El primer episodio de The Falcon and The Winter Soldier terminó con la presentación de John Walker como una nueva versión del héroe más grande de Estados Unidos. Los espectadores aún tienen que ver al Capitán América de Walker en acción, pero el actor Wyatt Russell se burla de las diferencias entre él y Steve Rogers.
Después del lanzamiento del episodio 1 de The Falcon and The Winter Soldier, Wyatt Russell habló con USA Today sobre su papel en el programa MCU Disney +. Parte de la entrevista incluyó a Russell hablando sobre lo que distingue a John Walker de Steve Rogers. Russell usó esta sección para resaltar partes del pasado de Walker, su mentalidad al hacerse cargo del manto del Capitán América, y cómo el nuevo Capitán América del MCU no es del tipo de boy scout como lo era Steve.
No creo que haya habido muchos personajes de MCU que hayan tenido el dilema que ha tenido en términos de tratar de encajar en este tipo de mundo moralista de superhéroes. Ha sido empujado a este papel de Capitán América y lo hará a su manera, y quiere hacerlo bien. Pero su forma es una forma muy específica que ha aprendido al ser básicamente un cazador humano entrenado. Quiero decir, eso es lo que son los marines. No son Steve Rogers, no son los mismos. Ya no son como los Boy Scouts. Son un poco más retorcidos.
Antes de que cualquier espectador de The Falcon y The Winter Soldier pueda ver cómo es el Capitán América de John Walker, Russell hace un gran trabajo al describir algunas de las diferencias clave entre él y Steve Rogers. Las historias cómicas de Walker a menudo lo muestran como una contraparte más violenta de Steve Rogers, y parece que Marvel Studios mantiene ese aspecto del personaje aquí. La descripción de Russell de él como un «cazador humano entrenado» no es una frase que pueda usarse para describir a Steve Rogers. El actor incluso mencionó en la entrevista que a veces el mundo necesita a alguien que esté dispuesto a ensuciarse las manos, y ese parece ser John Walker.
Ya hay muchos fanáticos a los que no les gusta Walker, ya que tomó el manto tan rápido y le dio un guiño a la cámara. Seguramente estará más en desacuerdo con los espectadores y los principales héroes de The Falcon y The Winter Soldier, ya que el programa explora algunas de las tendencias más oscuras de Walker. Pero con Wyatt Russell también bromeando de que Walker piensa que está haciendo el trabajo de la manera correcta, la serie podría necesitar caminar por una delgada línea que permita a los espectadores comprender la mentalidad de Walker. Esto es especialmente cierto si The Falcon y The Winter Soldier construyen el nuevo Capitán América trabajando con Sam y Bucky.
Y llegamos al final. ¿Será el final de la serie en general? ¿O será como la última vez, que el buen Ted y compañía descansarán un rato para luego regresar? El desenlace de este episodio nos sugiere un futuro brillante tanto para él como para Alice y Beard y Rebecca y todo el mundo, por lo que no me fastidiaría ver una quinta temporada. Pero a la vez, si este llegara a ser el final del show (ahora sí de verdad), tampoco me molestaría. La cuarta temporada de Ted Lasso no ha sido la mejor de todas, pero especialmente con este desenlace, al menos ha logrado justificar su propia existencia; y, de paso (y para variar), hacer llorar a su público.
El episodio, pues, termina por resolver todos los enredos y conflictos antes presentados, sin dejar a nadie mal parado –no, ni siquiera a la maldita de Zelda. Como era de esperarse, esta última se revela como la que le estuvo comprando las acciones de Richmond a todo el mundo, pero felizmente, tanto Rebecca como Leslie tenían un as bajo la manga. Ted logra conectar mejor con su hijo al revelarle la verdad de cómo murió su abuelo. Y hablando de muerte, todo el mundo tiene que lidiar con el fallecimiento de Mae del episodio pasado, lo cual, curiosamente, trae consigo buenas consecuencias tanto para el club (y el conflicto con Zelda) como para los tres fieles accionistas y asiduos clientes del pub, quienes se convierten en sus nuevos dueños.
¿Y qué hay de Roy y Keeley? Luego de pasar por algunos momentos (quizás no tan) tensos, se dan cuenta de que están listos para ser padres, con el primero pidiendo una nueva junta de los Diamond Dogs para que sus amigos lo ayuden con sus inseguridades. Y luego de tantos cambios y sorpresas, Rebecca por fin decide casarse, dándose cuenta de que no le tiene miedo al matrimonio o al compromiso; solo al haber estado antes con la persona incorrecta. ¿Se siente todo esto súper conveniente y fresa? Pues sí. Pero a la vez funciona como para cerrarlo absolutamente todo y dejar al espectador en lágrimas, esto último, cortesía de una narración en off particularmente emotiva por parte de Mae.
Ha sido un deleite, pues, tener a Ted Lasso de vuelta en nuestras pantallas. No ha sido una temporada perfecta, pero entre sus nuevos (y memorables) personajes femeninos y arcos interesantemente maduros para los personajes clásicos, me terminó por convencer. Y bueno, ayuda el que literalmente hayan dejado lo mejor para el final. Veremos si llega una quinta temporada; pase lo que pase, al menos podemos decir que ha sido una buena racha de cuatro temporadas.
El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.
Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.
Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.
Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.
Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.