Opinión
CRÍTICA – I Am Not Okay With This (1era Temporada)
Publicado
hace 7 añosel
Las plataformas de streaming como Netflix se han llenado de historias juveniles; series que exploran el crecimiento y las tribulaciones por las que tiene que pasar un personaje adolescente. No hay duda de que se están aprovechando de la nostalgia que el público siente hoy en día por aquellos tiempos, y específicamente por décadas como las del 80 ó 90 —consideren, si no, el éxito de shows como “Stranger Things”, que fuera de tener protagonistas memorables y una trama intrigante, definitivamente aprovechan al máximo la estética ochentera para atraer a un público que haya vivido durante aquella época. Es una moda —no tan pasajera—, de eso no hay duda alguna.
Y aunque inicialmente parece que “I Am Not Okay With This” es una serie más de adolescentes y eventos sobrenaturales, es a través de los siete episodios (sí, nada más) de la primera temporada, que demuestra ser algo un poco más interesante y oscuro. Se trata, pues, de un show que retrata de manera muy verosímil lo incómoda que puede ser la adolescencia, especialmente para alguien que se siente como una outsider, como una chica que no está particularmente interesada en pertenecer a ningún grupo o en ser popular. Sí, contiene algunos elementos sobrenaturales —no podía ser de otra manera, supongo—, pero ese no es el foco de “I Am Not Okay With This”. Lo importante acá son los personajes, sus interacciones, y como los diferentes conflictos en los que se involucran los van cambiando.

La protagonista de “I Am Not Okay With This” es Sydney (Sophia Lillis, a quien seguramente vieron en las dos películas de “IT”), una adolescente algo tímida y de personalidad fuerte, que vive en el aburridísimo pueblo de Brownsville, en los Estados Unidos. Va a la secundaria, como cualquier chica de su edad, pero solo tiene una mejor amiga, la popular Dina (Sofia Bryant). En casa, además, las cosas son bastante incómodas; su padre se suicidó unos meses atrás, razón por la que solo vive con su madre, Maggie (Kathleen Rose Perkins), quien trabaja horas extra para poder mantener a sus hijos, y su hermano menor, Liam (Aidan Wojtak-Hissong). Para Sydney, ella no es más que una adolescente común y aburrida.
Lo cual, al ser una serie de televisión, sabemos que no es cierto. Y esto se confirma cuando, eventualmente, descubre que tiene poderes telequinéticos, los cuales le permiten mover objetos con la mente. Completamente abrumada por este descubrimiento, Sydney no sabe qué hacer, hasta que se hace amiga de Stanley (Wyat Oleff, también de las películas de “IT”), un chico que se enamora de ella y que decide ayudarla a controlar sus poderes. Pero mientras el baile de secundaria se acerca, y la presión —tanto por parte de sus amigos como de su familia y el colegio en sí— se va acumulando, Sydney va dándose cuenta que tomar el control de su vida y de sus poderes de repente no será tan fácil.
Mientras que algunas series terminan siendo demasiado largas, abusando de subtramas innecesarias o expandiendo los roles de personajes secundarios que no funcionan en dosis tan grandes, los creadores de “I Am Not Okay With This” entienden que, a veces, menos es más. Después de todo, los siete episodios de esta primera temporada terminan durando menos que “El irlandés”, de Martin Scorsese (¡!), y por lo tanto se pueden consumir en un solo día sin mayores problemas. Esto resulta en una narrativa ágil y sencilla, la cual se mueve a buen ritmo sin sacrificar el desarrollo de sus personajes y sus relaciones. “I Am Not Okay With This” es una serie que prácticamente no tiene relleno, y que sabe dónde enfocarse para mantener atento al espectador.

Ayuda, además, el que los personajes estén construidos de manera realista, sin que se sientan como niños prodigio de televisión, o como el producto de la imaginación de un guionista que nunca ha conversado con un adolescente. De hecho, se puede argumentar que Sydney es un personaje complicado; una chica que casi siempre está molesta (con justa razón), y que trata a los que la rodean con poca empatía, o a veces hasta con algo de ira. De hecho, son esos cambios emocionales bruscos los que “activan” sus poderes, por lo que se podría decir que la inclusión de los mismos son como una suerte de metáfora para la adolescencia y todas sus complicaciones. Sí, puede que a veces resulte complicado relacionarse con Sydney —especialmente cuando trata mal a su madre o a sus amigos—, pero es muy fácil entenderla.
El trabajo de Sophia Lillis, además, es excelente. La joven actriz (y futura estrella) interpreta a Sydney como una chica complicada, que está tratando de sobrellevar el suicidio de su padre, su vida escolar, su vida romántica, su relación con Dina, y encima, sus nuevos poderes, los cuales podrían ponerla en aprietos. Es un personaje que se siente abrumado la mayor parte del tiempo, y Lillis la interpreta de forma absolutamente empática, haciendo que se sienta como una adolescente real: a veces graciosa, a veces carismática, pero la mayor tiempo llena de ira. Es un personaje redondo, del tipo que no se ve con mucha frecuencia en esta clase de shows.

El resto del reparto está muy bien, también. Wyat Oleff es encantador como Stanley; un chico medio hipster (prefiere ver películas en VHS y escuchar música en vinilos) y raro, pero que también vive una vida algo difícil. Kathleen Rose Perkins logra darle algo de humanidad a Maggie, la madre de Sydney; Sofia Bryant es carismática y creíble como Dina; Richard Ellis interpreta a Brad, el bully del colegio, como una caricatura andante, lamentablemente; y el Liam de Aidan Wojtak-Hissong es el clásico niño de película (o serie) que se comporta como adulto. La mayoría de escenas que protagoniza son graciosas, sí, pero contrastan con el tono más bien realista del resto del show.
Sí, se podría argumentar que “I Am Not Okay With This” abusa un poco de la voz en off de Sydney, la cual se supone representa sus pensamientos y los textos que escribe en su diario. Y sí, algunos de los personajes no son tan redondos o al menos creíbles como los protagonistas. Pero en general, “I Am Not Okay With This” me dejó gratamente sorprendido. Se trata de una serie que, a pesar de llevarse a cabo en el presente —los smartphones y la Internet existen— maneja una estética más bien retro, y que de manera más importante, logra desarrollar una historia con tintes sobrenaturales de manera creíble y absolutamente entretenida. Impecablemente actuada, ágil, corta, y con un final explosivo —en más de una forma— y chocante, “I Am Not Okay With This” es un show que merece tener una segunda temporada. ¡Estaré esperándola con ansias!
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)
Publicado
hace 2 semanasel
7 octubre, 2026
****½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y llegamos al final. ¿Será el final de la serie en general? ¿O será como la última vez, que el buen Ted y compañía descansarán un rato para luego regresar? El desenlace de este episodio nos sugiere un futuro brillante tanto para él como para Alice y Beard y Rebecca y todo el mundo, por lo que no me fastidiaría ver una quinta temporada. Pero a la vez, si este llegara a ser el final del show (ahora sí de verdad), tampoco me molestaría. La cuarta temporada de Ted Lasso no ha sido la mejor de todas, pero especialmente con este desenlace, al menos ha logrado justificar su propia existencia; y, de paso (y para variar), hacer llorar a su público.
El episodio, pues, termina por resolver todos los enredos y conflictos antes presentados, sin dejar a nadie mal parado –no, ni siquiera a la maldita de Zelda. Como era de esperarse, esta última se revela como la que le estuvo comprando las acciones de Richmond a todo el mundo, pero felizmente, tanto Rebecca como Leslie tenían un as bajo la manga. Ted logra conectar mejor con su hijo al revelarle la verdad de cómo murió su abuelo. Y hablando de muerte, todo el mundo tiene que lidiar con el fallecimiento de Mae del episodio pasado, lo cual, curiosamente, trae consigo buenas consecuencias tanto para el club (y el conflicto con Zelda) como para los tres fieles accionistas y asiduos clientes del pub, quienes se convierten en sus nuevos dueños.

¿Y qué hay de Roy y Keeley? Luego de pasar por algunos momentos (quizás no tan) tensos, se dan cuenta de que están listos para ser padres, con el primero pidiendo una nueva junta de los Diamond Dogs para que sus amigos lo ayuden con sus inseguridades. Y luego de tantos cambios y sorpresas, Rebecca por fin decide casarse, dándose cuenta de que no le tiene miedo al matrimonio o al compromiso; solo al haber estado antes con la persona incorrecta. ¿Se siente todo esto súper conveniente y fresa? Pues sí. Pero a la vez funciona como para cerrarlo absolutamente todo y dejar al espectador en lágrimas, esto último, cortesía de una narración en off particularmente emotiva por parte de Mae.
Ha sido un deleite, pues, tener a Ted Lasso de vuelta en nuestras pantallas. No ha sido una temporada perfecta, pero entre sus nuevos (y memorables) personajes femeninos y arcos interesantemente maduros para los personajes clásicos, me terminó por convencer. Y bueno, ayuda el que literalmente hayan dejado lo mejor para el final. Veremos si llega una quinta temporada; pase lo que pase, al menos podemos decir que ha sido una buena racha de cuatro temporadas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9
Publicado
hace 3 semanasel
30 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.
Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.

Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.
Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8
Publicado
hace 4 semanasel
23 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
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