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CRÍTICA – El mundo oculto de Sabrina (Temporada 1)
Publicado
hace 6 añosel
Que una película o serie esté enfocada a un público más joven, no quiere decir que deba contar con contenido mayoritariamente infantil o naive. De hecho, me resulta muy interesante cuando un producto de este tipo se atreve a ser un poco más oscuro; un poco más maduro —ya sea a nivel emocional o aunque sea narrativo—, y por qué no, hasta un poco más violento o realista, como para reflejar la manera en que sus personajes se desenvolverían en la vida real. Después de todo, la vida de los adolescentes o los jóvenes no es “PG-13”, entonces las historias que ellos consumen, tampoco tendrían por qué serlo… al menos no del todo. No es que quiera regresar a los 80s, donde filmes como “Robocop” o “Rambo” eran marketeados con figuras de acción y series animadas, pero obtener un balance entre lo oscuro y lo relativamente sano tampoco estaría de más.
Menciono todo eso porque, al comenzar a ver “El mundo oculto de Sabrina”, no estaba seguro de lo que obtendría. La serie original con Melissa Joan Hart era recontra suave, adaptando la premisa de los cómics de Archie de manera relativamente inocentona. Por ende, estaba —casi— seguro que este nuevo show no intentaría emular eso. Pero tampoco estaba preparado para lo que “El mundo oculto de Sabrina” terminó haciendo. Lo que tenemos acá, pues, es una primera temporada inesperadamente oscura, que logra balancear contenido juvenil y hasta romántico, con elementos mucho más violentos, llenos de gore y hasta jump scares, de manera relativamente exitosa. “El mundo oculto de Sabrina” no es la mejor serie de terror y satanismo (sí, en serio) que jamás haya visto, pero a la vez, terminó entreteniéndome tanto, que me vi la primera temporada (con Especial de Navidad y todo) en tan solo un par de días. Definitivamente se le podría calificar como adictiva.

La protagonista de “El mundo oculto de Sabrina” es, lógicamente, Sabrina Spellman (una carismática Kiernan Shipka), una chica de (casi) 16 años que parece vivir una vida normal: va al colegio con sus mejores amigas, Roz (Jaz Sinclair) y Susie (Lachlan Watson), en el pueblo de Greendale, y vive con sus dos tías, Hilda (Lucy Davis) y Zelda (Miranda Otto), así como su primo Ambrose (Chance Pedromo). Pero como ya deben saber, Sabrina le oculta un secreto a la mayoría de sus compañeros de escuela: es una bruja, y al cumplir los 16 años, tendrá que firmar su nombre en el Libro de la Bestia, entregándose totalmente a Satanás, y convirtiéndose en una hechicera de verdad. El problema es que no está muy segura de hacer esto —el que sea, en realidad, mitad bruja definitivamente no ayuda—, por lo que se terminará involucrando en distintos conflictos, la mayoría relacionados a su familia, a su secta, y a su líder, el perturbador Padre Blackwood (Richard Coyle).
Lo más llamativo de “El mundo oculto de Sabrina” es lo ya mencionado líneas arriba: a pesar de que se trata de un show protagonizado por adolescentes, está lleno de contenido fuerte, desde algo de (relativamente ligero) gore, hasta sangre, asesinatos, orgías (no explícitas), y por supuesto, muchas imágenes satánicas. No se trata, pues, de una serie para un público conservador, ni para quienes sean extremadamente cristianos. No obstante, debo admitir que disfruté del estilo de “El mundo oculto de Sabrina”; el satanismo es presentado como algo complejo, que obliga a sus seguidores a cometer toda suerte de actos con los que no siempre están de acuerdo, muchos de ellos con orígenes previsiblemente machistas (por ejemplo, no es coincidencia que el Diablo obligue a las brujas mujeres a servirlo de distintas maneras). Sí, la utilización de frases como “alabado sea Satán” puede llegar a ser extrema, pero en general, el tratamiento del material es fresco y deliciosamente maligno, lo cual le otorga un estilo muy propio a la serie.
En términos generales, esta primera temporada de “El mundo oculto de Sabrina” hace un buen trabajo a la hora de balancear todo el world building de las brujas y sus sectas y las reglas que tienen que seguir, con la vida más bien mundana de su protagonista. Porque ese es precisamente el conflicto central de la serie: la batalla constante entre el mundo de las brujas al que Sabrina tiene que pertenecer, y sus amigos y, por supuesto, novio mortal. De hecho, las escenas con Harvey (Ross Lynch), el enamorado, funcionan porque la relación se siente honesta y realista (hasta me hizo recordar a mi enamorada de cuando estaba en la secundaria). El personaje en sí no es particularmente interesante, pero su devoción a Sabrina es adorable, y hasta logran otorgarle una subtrama suficientemente interesante hacia el final de la temporada.

Desgraciadamente, esta batalla de tonos y de mundos en los que la protagonista tiene que desenvolverse, no siempre está bien manejada. Las escenas más perturbadoras —como cierto asesinato en medio de un ritual satánico, o los niños convertidos en cera por un demonio disfrazado de Papá Noel de centro comercial— resaltan enormemente con los elementos más cursis de la serie —resalta negativamente, de hecho, un personaje mal caracterizado (con máscara poco realista y todo) que ese mete en los sueños de Sabrina y su familia. El episodio que protagoniza no da ni miedo ni risa, y resulta particularmente decepcionante, cuando el resto de la temporada hace un buen trabajo desarrollando cierta atmósfera de suspenso durante los momentos más intensos de la historia.
Las actuaciones son todas sólidas, y ayudan a contrarrestar algunos de los defectos más evidentes del show. Kiernan Shipka está excelente como Sabrina, desarrollándola como una chica sorprendentemente madura, muy inteligente, y deseosa de pertenecer a los dos mundos que la rodean. Además, ayuda el que buena parte del arco de personaje que tiene que atravesar, está relacionado a su propia arrogancia —ella sabe que es astuta y que la mayor parte del tiempo se puede salir con la suya, por lo que, eventualmente, tiene que aprender que sus acciones tienen consecuencias, y que las cosas no siempre saldrán como ella quiere. Es una protagonista encantadora pero llena de defectos, capaz de cometer actos perturbadores en nombre del Diablo, pero casi siempre, para ayudar a su familia, amigos o novio.

El reparto secundario es igual de bueno. Miranda Otto (sí, Eowyn en “El señor de los anillos”) está excelente como Zelda, una bruja inteligente y elegante que claramente quiere a Sabrina, pero a quien le cuesta mucho demostrar verdadero cariño. Es una mujer fría y generalmente inquebrantable, pero resulta interesante ver como, en ciertos momentos, baja la guardia y se deja ver como alguien un poco más vulnerable. Lucy Davis interpreta a Hilda como alguien mucho más cálido, siempre dispuesta a ayudar, y llena de sorpresas —es el corazón de la serie, y contrasta perfectamente con la Zelda de Otto. Chance Pedromo es carisma puro como Ambrose —aunque espero que le den más peso a sus historias secundarias en la siguiente temporada; Michelle Gomez (no confundir con Michel Gómez, el productor peruano, por favor) interpreta a la Sra. Wardwell como una mujer misteriosa, deliciosamente carismática y oscura; y el gran Richard Coyle (siempre lo recordaré como Jeff en la sitcom británica “Coupling”) resalta como el Padre Blackwood, un líder con intereses propios y poderes ocultos.
Si hay algo, además, que también diferencia a esta nueva versión de “Sabrina” de la serie noventera, es su estilo visual tan marcado. La dirección de fotografía es consistentemente bella, haciendo un buen uso de locaciones atractivas, sets bien diseñados, y elementos Halloweenezcos como neblina, velas y demás, para otorgarle al show un look perturbador y visualmente rico. Es interesante, además, ver como utilizan ciertos lentes que distorsionan los extremos de los encuadres, como para darle un aspecto más de cine clásico a la serie (a pesar de haber sido grabada, asumo, en digital). Sí, hay algunas decisiones de edición algo raras (las cuales, además, resultan en cambios de tono algo repentinos), y sí, los efectos digitales son inconsistentes (a pesar de que no abusan de los mismos), pero en general, “El mundo oculto de Sabrina” luce muy bien, y más importante, logra adentrar a sus personajes en un mundo extraño, torcido y lleno de rituales sangrientos, estatuas satánicas, y viajes interdimensionales.

No todos disfrutarán de “El mundo oculto de Sabrina”; a muchos no les hará gracia a ver a adolescentes hablando sobre el Diablo, matando gente, o interactuando con demonios. Y otros, seguramente, extrañarán algunos de los elementos más reconociblemente inocentones del show original (el gato Salem está presente aquí, por ejemplo, pero ya no habla con voz de humano, y su rol en la historia ha sido reducido). Pero si uno sabe exactamente en qué se está metiendo, lo más probable es que la pase bien con esta primera temporada. “El mundo oculto de Sabrina” es algo inconsistente, pero al final, termina siendo entretenida, adictiva, exquisitamente oscura y perturbadora, y frecuentemente atmosférica. Súmenle a eso un reparto que claramente la está pasando de lo lindo, y el resultado en un producto infinitamente superior a algo como “Riverdale”, y que poco tiene que envidiarle a series de canales más tradicionalmente prestigiosos. Ojalá las siguientes tres temporadas mantengan este mismo nivel de calidad (ssshh…. ¡no me spoileen!).
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 7
Publicado
hace 1 semanael
16 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Interesante cómo este séptimo episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso lidia con los eventos de la semana pasada. Primero, tenemos a una Alice (Tanya Reynolds) decidiendo decirle sí a todo para tratar de convertirse en una mejor entrenadora (y quizás mejor persona). Luego a un Ted (Jason Sudeikis) intentando crearse un perfil en una app de citas, pero sin saber cómo describirse en tres palabras. A un Roy (Brett Goldstein) finalmente dándose cuenta de que le gusta la Dra. Beaumont (Laura Haddock), pero que sí enamorado de Keeley (Juno Temple). A una Rebecca (Hannah Waddingham) y un Leslie (Jeremy Swift) tratando de lidiar con el abogado inescrupuloso de Dani Rojas (a quien no vemos, lamentablemente) con la ayuda de Zelda (Tracey Ullman). Y finalmente, a las chicas del equipo, cada una con sus diferentes problemas (carros malogrados, subidas de precio de alquiler, exesposos irresponsables, y más).

Si suena a que es bastante, pues sí que lo es. Pero a diferencia de episodios previos, este hace un mejor trabajo balanceando todas estas historias, haciendo que la mayoría gire en torno al concepto de Creer tan presente en temporadas previas (el letrero está de vuelta, solo que ahora en la nueva oficina de Ted), y a la forma en que decidimos resolver nuestros problemas. Esto concluye de forma algo angustiosa cuando vemos a Ted finalmente animándose a invitar a salir a la chica que conoció en el teatro (luego de borrar la app de citas), para enterarse de que está saliendo con alguien. A veces, igual vale la pena ser valiente y animarse a hacer algo, por más que los resultados no sean los que uno esperaba.
Este séptimo episodio, pues, termina convenciendo gracias a cómo se concentra en sus personajes más importantes, dejando un poco al fútbol de lado para mostrarnos cómo ciertas decisiones pueden ayudar a que crezcan. En particular, me gustó la conversación final entre Beaumont y Roy, donde este finalmente se da cuenta de lo que siente por Keeley, disculpándose, hasta cierto punto, con su cuasi nueva novia por ser parte de un experimento. El final, sin embargo, es lo más emotivo que nos entrega el episodio; da gusto ver a Ted ser algo más aparte de su versión feliz y inspiradora, especialmente luego de haber recibido tantos consejos de parte de una Keeley noble y amable. Mezclando lo cursi con lo verosímil, este séptimo episodio de la nueva temporada de Ted Lasso convence y nos deja con la esperanza de ver más novedades la próxima semana.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 6
Publicado
hace 2 semanasel
10 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El episodio de Año Nuevo de esta temporada de Ted Lasso representa una mejora en comparación con lo que vimos la semana pasada. Sí, siguen habiendo demasiados personajes con demasiadas subtramas, pero al concentrarse en un tema en particular –la diferencia entre lo bueno y lo perfecto– y en las relaciones y romances de los protagonistas, el episodio logra sentirse más como una experiencia cohesiva y coherente, siempre manteniendo su tono ligero y divertido. ¿Es perfecto? Por supuesto que no, pero sí ayuda a desarrollar a personajes como Alice o el mismísimo Ted, dejándonos con ganas de ver lo que sucederá la próxima semana.

Para empezar, tenemos a Rebecca y a Keeley en la fiesta de presentación del vodka de Jamie Tart; ¡sí, Phil Dunster está de vuelta! Y verlo interactuar con Roy, quien llega al mismo lugar, resulta todo un deleite, como se deben imaginar. Una pena que este último se hiera la rodilla y termine en el hospital, donde Keeley finalmente conoce a la chica con la que ha estado saliendo en citas: su doctora. Por otro lado, las chicas de Richmond van a la fiesta de Zelda en un yate, donde se codean con los ricos y famosos, y donde Beard parece (pero finalmente no) conocer a un nuevo interés amoroso. Y por supuesto, tenemos a Ted, quien pasa Año Nuevo en el pub con su hijo y su ex.
Todo el punto del episodio está en mostrar cómo los personajes deben seguir adelante. Alice debe superar sus inseguridades y darse cuenta de que el equipo no la odia. Ted debe animarse a invitar a salir a la chica que conoció en el teatro la semana pasada, aceptando que ya no está con su hija. Rebecca debe aceptar que, por más que la nueva relación no sea perfecta, es muy buena y eso es suficiente. Y Keeley debe aceptar que Roy está con alguien más… aunque quizás eso sí podría variar. El sexto episodio de la Temporada 4 de Ted Lasso se enfoca menos en el fútbol y más en sus personajes, y por ende, termina siendo de lo más emotivo que nos ha entregado el show este año.
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