El sexto capítulo de The Book of Boba Fett, que llevó por nombre «Del desierto viene un extraño», tuvo de todo. Bueno, casi. Tuvo de todo menos al protagonista, nuevamente. Por segunda semana consecutiva, Boba Fett no aparece en su propio show (en realidad esta vez hace una especie de cameo), pero, contradictoriamente, hace dos episodios que la serie ha subido su nivel notablemente. Incluso, me animaré a decir que este último episodio ha sido lo mejor que hemos visto relacionado a Star Wars desde el Episodio III: La venganza de los Sith.
Creo que, ante todo, corresponde aclarar un punto que ya mencioné la semana pasada, pero no haría mal en recalcarlo. Boba Fett no es el culpable de que los cuatro episodios anteriores hayan estado muy por debajo de lo que hemos tenido en el quinto y en el sexto. Es simplemente que, si bien no ha estado mal el desarrollo del personaje, no ha generado una cercanía con el público y la estructura de dividir cada capítulo en dos partes, una en la historia actual y otra en el pasado, no ayudó a hacer más dinámica la historia. En cambio, en el anterior episodio, más parecido a uno de The Mandalorian, todo fue nuevo y nos dio información que desconocíamos por completo y por la que esperábamos respuesta desde hace mucho tiempo, además que contenía referencias que fueron un efectivo fan service.

Y si ese estuvo muy bueno y parecía inmejorable, pues el de ahora ha elevado todo ello a la enésima potencia. Din Djarin, Luke Skywalker (en un deepfake que es un absoluto espectáculo), Grogu, R2-D2, Ahsoka Tano, Cobb Vanth, Cad Bane y referencias a Anakin, Yoda y la ejecución de la Orden 66. Todo junto en un episodio que no supera los cincuenta minutos netos. Una completa locura y un regalo para cualquier fanático de la saga.
Sin entrar en detalles de cada suceso que incluyó este capítulo, creo que los puntos más altos están en tres hechos. Primero, la convivencia entre Grogu y su maestro, Luke Skywalker, cuyo entrenamiento nos recuerda al que tuvo el Jedi con el maestro Yoda. Evidentemente, la trama apunta hacia un reencuentro entre «Mando» y su espósito, lo que coloca a Luke casi como un «villano» que indirectamente evita que ese lazo se restablezca. Quedamos a la expectativa de saber que decidirá Grogu, si aceptar el regalo mandaloriano o el sable de luz que le perteneció a Yoda. Segundo, Cad Bane ha tenido una gran escena de introducción (solo lo habíamos visto en series animadas), al más puro estilo western, hiriendo a Cobb Vanth a su llegada a Mos Pelgo, luego que Din Djarin le pida, a este último, unirse al ejército de Boba Fett. Es poco probable que Cobb esté muerto y casi seguro que volverá en el siguiente capítulo, pero lo más impactante ha sido enterarnos que Cad Bane está trabajando con el Sindicato Pyke. Y hablando de ellos, en tercer lugar, la secuencia de la explosión de la cantina que han perpetrado los traficantes de especias ha sido brutal y demuestra que tan sangrienta puede ser la batalla en el final de temporada.

Para otro momento quedará la discusión de qué tan buena haya sido la decisión de «olvidarse» de Boba Fett, aunque dudo mucho que alguien esté genuinamente fastidiado con la barbaridad de nostalgia que nos han traído esta semana. La siguiente semana tendremos el último episodio, y próximamente llegarán las series de Ahsoka, de Obi-Wan y la tercera temporada de The Mandalorian. Material sobra para hacer productos tan buenos como lo recientemente visto. In Jon Favreau and Dave Filoni We Trust.