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Opinión

“Bates motel”: a la altura de Psicosis

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Debo comenzar haciendo un mea culpa. De Psicosis, la afamada película de Alfred Hitchcock, considerada por los especialistas como una de las mejores de toda la historia, solo había visto la icónica escena de la mujer siendo acuchillada en la ducha. Sin esa referencia, comencé a ver “Bates Motel”, serie presentada como la precuela de aquella película y, aunque la historia me enganchó desde el inicio, pasé los primeros capítulos escuchando sobre el extraordinario parecido de la escenografía entre ambas producciones.

Ante la necesidad, hice la pausa respectiva para ver la película de 1960 y, además de coincidir en que se trata de un extraordinario largometraje, fue interesante ver el personaje creado por Anthony Perkins y compararlo con el trabajo de Freddie Highmore en la serie que acaba de terminar tras cinco temporadas. Aunque la actuación de Perkins fue extraordinaria, debo decir que nunca me llegó a causar la angustia que la mirada de Highmore me provocaba en los momentos en que su Norman Bates entraba en crisis.

Sin duda, los puntos más altos de la serie transmitida por A&E son las actuaciones. A la gran versatilidad mostrada por Highmore (me sigue pareciendo increíble y sorprendente que sea el mismo niño inocente de “Charlie y la fábrica de chocolate”), se sumó una extraordinaria Vera Farmiga como la madre impetuosa que, en su afán de proteger a su hijo, termina arrastrándolo hacia los problemas mentales que desarrolla desde su infancia. Sin desmerecer la historia de los otros personajes, “Bates Motel” se sostuvo gracias a esa relación tan cercana (y tan enferma) que Highmore y Farmiga crearon para Norman y Norma.

El guión es otro gran punto a favor de esta producción: se manejó muy bien la creación de un universo alrededor de la familia Bates, con personajes que fueron enriqueciendo la historia: el hermano que va desarrollando su relación con la madre, la amiga que añora ser parte de una familia, el sheriff que decide ayudarlos y se involucra cada vez más con ellos… El vínculo que se va generando entre estos personajes permitió una mayor comprensión del mundo interno de los protagonistas y cuáles fueron las motivaciones que los llevaron a actuar de ese modo.

Particularmente, debo agradecer que los productores decidieran no llevar la serie al mismo punto de la película, sino que la adaptaron para respetar los sucesos presentados por Hitchcock, pero con diferentes protagonistas. Fue una decisión arriesgada pero que permitió que “Bates Motel” tenga vida propia, generando un recuerdo alejado del trabajo del reconocido cineasta, dándole a Norman Bates el final que él esperaba y que había buscado desde que “madre” pasó a ser parte de su imaginación.

En resumen, se trata de una serie recomendadísima de la que estoy seguro se engancharán y disfrutarán (mucho más si miran antes “Psicosis”).

Comunicador, licenciado por la Universidad de Lima, especializado en el trabajo corporativo y de gestión de prensa, y además gran aficionado al teatro, series y películas.

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Crítica – Black Mirror, no hay cuarta mala

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Cada vez que me toca ver una nueva temporada de una serie me arrastran sentimientos encontrados. Expectativa, ansiedad y miedo. ¿Y el miedo por qué? Simple, temor de que esta ficción no logre superar mis expectativas de las entregas anteriores y desconfianza de perder el tiempo en una serie que no logre captar mi interés y por ende no permita poder ver otra que sí lo logre. Pero bueno, son gajes de todo seriomano empedernido.

Esta vez le toco a Black Mirror. La cuarta temporada amenazaba con apoderarse con esta mezcla de sentimientos negativos sobre mí y saben que? Me equivoque. La última entrega tiene todo lo necesario para quedarse recontra pendiente al cel, Tablet o Tv  con el streaming llamado Netflix.

El creador Charlie Brooker ha logrado un tratamiento narrativo óptimo, historias bien contadas con una cuidadosa Dirección de Arte y una Fotografía extraordinaria. ejemplos como en el capítulo 5, Metall Head, realizada toda en versión blanco y negro. Y qué decir del 6, Black Musseum sin lugar a dudas los 69 minutos de extensión se hacen cortos  y terminas deseando que dure tanto o igual como un largometraje.

Ni que hablar de las actuaciones de los protagonistas. Andrea Riseburg en Crocodile (la vimos en Oblivion con Tom Cruise) ofrece una extraordinaria representación de una mujer que intenta redimir su culpa a base de crímenes o Jesse Plemons en el capítulo 1, USS Callister, el más lúdico y nostálgico de todos.

Mención Honrosa para Daniel Lapaine como el médico que busca curar y termina sin cura y otro para la abnegada madre en el episodio que todos los padres debemos ver, Arkangel.

Ya espero con todos los sentimientos descritos arriba, la siguiente entrega  y anhelo seguir gozando y sorprendiéndome con la premisa de los creadores: el avance científico no hace nada más que destruir la naturaleza humana. Veremos si será cierto

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Los verdaderos ganadores

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Tras pasar la euforia de la última edición del Globo de Oro podemos sentarnos a dar un pequeño, pero conciso análisis de la primera entrega de premios del 2018 en cuanto a tv se refiere.

Sin duda, la ganadora de la noche fue Big Litlle Lies. la serie de Nicole Kidman y cia. se llevó 4 globos de las 6 nominaciones, reforzando la premisa que HBO no solo es un juego de tronos.

Pero eso es lo que vimos en el podio y en los discursos, sin embargo, lo que muestran los números es que en cada edición los Streaming empiezan a acaparar más nominaciones y adeptos frente a las grandes cadenas de tv.

HULU con the handmaid’s tale se llevo indiscutiblemente dos globos como mejor serie dramática y mejor actriz dramática para Elisabeth Moss, mientras la plataforma de contenidos AMAZON de las 3 nominaciones con las que llego, gracias The Marvelous Mrs maisel, obtuvo el premio a mejor comedia y a mejor actriz para Rachel Brosnahan.

El rey del Streaming, Netflix, entro con nueve nominaciones, por series como The Crown (2), Master of None (2), y Stranger Things (2), entre otras, pero no pudo celebrar la victoria de la nostálgica serie ochentera como mejor drama, y solo tuvo que contentarse con Master of None como mejor comedia, gracias a Aziz Ansari, como mejor actor.

 

En total los servicios de Streaming tuvieron 15 nominaciones de las 55 instancias, es decir, el 36 % de total en competencia de la edición 75 de los globos de oro fueron a los contenidos multimedia.

El futuro de las series cada vez más sale de la tv y se mete a la Tablet o cel. El tiempo dictara en que acabara esta historia, si prenderas la caja boba o sacaras el teléfono del bolsillo paa verla. Veremos.

 

 

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Crítica – Mindhunter (Primera Temporada)

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Loa fanáticos del True Crime, aquellas historias de asesinatos, violaciones y otros horrendos crímenes que ocurrieron en la vida real, y que son presentados y analizados en diferentes videos, shows, podcasts, y demás formatos, definitivamente la pasarán bien con Mindhunter. El más reciente show original de Netflix (bueno, si es que no contamos la segunda temporada de Stranger Things, claro está), producido por David Fincher y Charlize Theron, es un tipo de policial que pocas veces se ha visto en este formato: más interesado en los “por qués” que en los “cómos”, más preocupado por lo que está en las mentes de los criminales, que en evitar que cometan sus crímenes.

Se trata de un acercamiento al material, visto antes en el libro del mismo nombre (en el cual está basada la serie, por supuesto) y en incontables videos de YouTube, pero no tanto en ficción tradicional. Después de todo, este estilo no se presta mucho para secuencias típicas de tensión y acción, ni para explosiones, balaceras o clichés. Pero es precisamente por esto que funciona Mindhunter; se siente más como un show original que como una regurgitación de lo que tantas veces hemos visto en CSI o NCIS, una historia protagonizada por personajes fascinantes, bien desarrollados a pesar del foco tan claro que tiene el show en su propia trama.

Jonathan Groff (a quien no le dan la oportunidad de cantar esta vez, lamentablemente) interpreta a Holden Ford, un joven agente de la FBI que se alía con Bill Tench (Holt McCallany) para desarrollar un campo de investigación innovador dedicado a explorar la psicología de los criminales, para poder saber por qué hacen lo que hacen. Inicialmente no reciben mucho apoyo de su jefe, Shepard (Cotter Smith), pero una vez que se juntan con una académica llamada Wendy Carr (Anna Torv), logran hacer crecer a su nuevo departamento, lo cual los lleva a interactuar con toda suerte de asesinos y violadores de la peor calaña.

Mindhunter comienza de manera un poco lenta, introduciendo con calma a los personajes centrales (especialmente a Holden), sus conflictos internos, y las relaciones que mantienen entre sí. Es cierto que la serie está muy preocupada por desarrollar una trama intensa e intrigante, pero nunca deja de lado a sus personajes. De hecho, es vital poder entender tanto a Holden como a Bill para saber exactamente por qué están tan interesados en trabajar en esto. Cada uno tiene sus propios demonios internos, y estos son presentados de manera muy efectiva y creíble.

La relación que Holden mantiene con una estudiante llamada Debbie (Hannah Gross), por ejemplo, es fascinante, ya que se trata de una demostración realista y progresista de un romance en pantallas. Ambos disfrutan mucho del sexo —y el guion hace mucho énfasis en la manera en que Holden le da placer a ella, y no viceversa—, pero parecen estar juntos, al menos inicialmente, porque tienen visiones algo similares del mundo… o al menos de la psicología de otras personas. Es interesante, entonces, ver como su relación evoluciona y retrocede y se degenera a lo largo de la temporada, mientras Holden se va obsesionando cada vez más con su trabajo.

El caso de Bill es más particular; tiene una vida familiar aparentemente ideal, pero una vez que se hace amigo de Holden, va revelando las verdades sobre su relación con su esposa y, más importante, con su pequeño hijo. Resulta realmente desgarrador el comprender por qué es que Holden está tan interesado en entender la psicología de gente que es diferente. El caso de Wendy es algo más superficial —los verdaderos protagonistas del show son Holden y Bill, como si estuviesen en una suerte de buddy cop setentero—, pero igual de intrigante (y , otra vez, sorprendentemente progresista).

Pero lo que más destaca en Mindhunter es la manera en que desarrolla las investigaciones por parte de Holden y Bill, así como la forma en que son detenidos, de cuando en cuando, por su jefe. Sus interacciones con asesinos en prisión (especialmente un escalofriante Edmund Kemper, interpretado de manera magistral por Cameron Britton) son extremadamente tensas, y a pesar de estar basadas únicamente en diálogo y pura actuación, uno jamás puede dejar de sentir que cualquier cosa podría salir mal, en cualquier momento. Además —y especialmente para los que estén interesados, nuevamente, en True Crime— resulta muy interesante ver los comienzos del desarrollo de la psicología criminal en los años 70, con Holden y Bill dándose cuenta cómo es que los cerebros de estas personas funcionan; sus motivaciones, sus respectivas visiones del mundo, y sí, incluso la forma en que, en ciertos momentos, los manipulan.

Jonathan Groff es excelente como Holden; inicialmente lo interpreta como un chico inocente, con una voz suave y lenguaje corporal que lo hace parecer un cachorrillo tímido. Pero poco a poco va revelando un lado más oscuro del personaje, lo cual lo convierte en un protagonista, a veces, difícil de querer, pero continuamente fascinante. Holt McCallany es igual de efectivo como Bill Tench, la contraparte perfecta para Holden; más cínico, más práctico, y más consciente del daño que las conversaciones con los asesinos le pueden hacer a su compañero. Hannah Gross es algo irritante como Debbie —no me cabe la menor duda que esto es a propósito— y Anna Torv interpreta a Wendy como una mujer fuerte, inteligente, y muy dedicada a su trabajo, pero sin llegar a ser tan irresponsable u obseso como Holden.

A nivel técnico, Mindhunter es puro David Fincher, a pesar de que él no dirige todos los episodios: movimientos de cámara suaves que no llaman demasiado la atención a sí mismos, colorización fría pero muy atractiva, y una banda sonora que inmediatamente lo ubica a uno en los años 70. De hecho, la recreación de la época es impecable, desde los carros que aparecen en muchas escenas, hasta el vestuario de todos los personajes (y los peinados y bigotes; especialmente de los policías de pueblo pequeño) y, por momentos, su manera de hablar. Mindhunter es una de las series más cinematográficas de Netflix hasta el momento; estoy seguro que se vería igual de bien en una pantalla grande de cine, que en una TV o tablet.

Mindhunter es una de las series más adictivas de Netflix hasta ahora. Intriga y desarrolla tensión sin necesidad de recurrir a clichés o estereotipos, y logra desarrollar personajes verosímiles por los que uno termina preocupándose. Y a pesar de lidiar con asesinos, violadores, y sus terribles actos, jamás maneja un tono demasiado sombrío o deprimente; sí, es seria, pero contiene suficientes momentos de ligereza como para que no se torne en un inaguantable ejercicio de melodrama. La mayoría de episodios tienen como prólogo a la historia de un asesino que nunca llega a interactuar con los protagonistas; asumo que este personaje ha sido reservado para la segunda temporada (ya confirmada, felizmente). La espera de casi un año para los siguientes episodios de Mindhunter va a ser casi insoportable (y eso es lo mejor que uno puede decir sobre una serie hoy en día).

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