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*ALERTA DE SPOILERS*
Si hay algo que “Viaje al misterio” no hace, es perder el tiempo. Apenas comienza, nos enteramos de que Loki ha caído en El Vacío, un infierno apocalíptico al final de la línea de tiempo, en donde todos los seres que son “matados” por la TVA pasan el resto de sus días. Y también terminamos viendo al Dios de la Travesura trabajando junto a otras variantes suyas para tratar de acabar con Alioth, una criatura gigante, aparentemente hecha de humo, que está protegiendo a los verdaderos creadores de la TVA. Porque como ya saben, los Time-Keepers no eran más que robots parlanchines.
Hay mucho por descubrir en “Viaje al misterio”, y aunque la trama en sí no avanza tanto como en el episodio anterior, la experiencia en general termina siendo muy entretenida. Sí, el personaje de Renslayer (Gugu Mbatha-Raw) sigue siendo un misterio, cambiando de motivaciones a cada rato, y las pocas escenas que se llevan a cabo en la TVA, entre ella y Sylvie, se sienten más como conversaciones de exposición pura que otra cosa. Pero es cuando la segunda llega al Vacío, encontrándose con el Mobius de Owen Wilson (¡yeee!), que las cosas se tornan más interesantes. Su plan, además, termina siendo mejor que el de Loki, quien simplemente quería matar a Alioth y ya.

Da gusto, además, ver al gran Richard E. Grant como Classic Loki; la demostración de sus poderes hacia el final del episodio es verdaderamente impresionante. Y el mismísimo Hiddleston parece haberla pasado de lo lindo interpretando al Presidente Loki, por más de que el personaje no aparezca por mucho tiempo. Súmenle a eso el Loki Caimán (por qué no), y un final que promete muchísimo para el quinto episodio, y “Viaje al misterio” se convierte en uno de los capítulos más divertidos de “Loki”. Sí, todavía es un poco rato que parezcan estar intentando desarrollar un romance entre Loki y Sylvie (ojalá no), pero fuera de eso, me encanta que el show se haya atrevido a ser tan raro, cósmico y surrealista. ¡Quiero más de esto!
NOTA: esta semana no hay escena post-créditos.