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CRÍTICA: Astérix y Obélix: el combate de los jefes (miniserie)
Publicado
hace 5 mesesel
Basada en el cómic del mismo nombre, Astérix y Obélix: el combate de los jefes es de las mejores adaptaciones de las aventuras del héroe galo a la pantalla chica que haya visto. Lo cual, honestamente, no debería sorprender, considerando que la serie trae de vuelta al director-guionista Alain Chabat, cineasta responsable de la mejor película de acción en vivo del personaje, Astérix y Obélix: Misión Cleopatra (recién reestrenada como parte del Festival de Cine Francés en Lima, dicho sea de paso). Si aquella cinta es la mejor representación de Astérix y compañía con actores de carne y hueso, Astérix y Obélix: el combate de los jefes es, pues, de lo mejor que se ha hecho en animación con este universo hasta el momento.
Ahora bien, tomen en cuenta que Astérix y Obélix: el combate de los jefes consta únicamente de cinco episodios, lo cual puede percibirse como muy poco. Pero no se preocupen, porque son suficientes, felizmente, para narrar una trama basada, nuevamente, en el cómic de Goscinny y Uderzo, pero con algunas novedades que serán apreciadas por los fanáticos de estos personajes. No me esperaba, por ejemplo, que tengamos todo un episodio dedicado a Astérix y Obélix de niños, que nos muestra, además, cómo el segundo se cayó en una marmita de Poción Mágica, lo cual terminó por otorgarle poderes de súper fuerza permanentes.

Este tipo de adiciones no son gratuitas, felizmente. Todo el punto de esta serie está en retratar la amistad de nuestros dos protagonistas de la forma más emotiva posible, lo cual, por supuesto, ayuda a que la narrativa se desarrolle con más potencia. Pero me adelanto. Por si no lo sabían, las aventuras de Astérix se llevan a cabo durante el apogeo del Imperio Romano y el gobierno de Julio César (voz de Laurent Lafitte), quien ha logrado conquistar toda la Galia. ¿Toda? ¡No! Queda un pueblito de irreductibles galos que se niegan a ser conquistados y que, gracias a la Poción Mágica del Druida Panoramix (Thierry Lhermitte), pueden enfrentarse a sus enemigos sin ser derrotados… hasta el momento.
Porque, lamentablemente, César parece haber encontrado una solución a sus problemas. Gracias a la inteligencia de la joven Métadata (Anaïs Demoustier), sobrina del legionario Fastanefurius (Fred Testot), han desarrollado un nuevo plan: utilizar la ley de los galos y, específicamente, la tradición del Combate de los Jefes, para que un jefe galo fiel a los romanos rete al jefe de la aldea gala, Abraracurcix (Grégoire Ludig), y por fin puedan hacerse de dicho bastión rebelde. Para eso, tienen que deshacerse de Panoramix de esa forma los rebeldes no contarán con la poción y por ende, serán incapaces de ganar el combate.

Eso último resulta… a medias. Porque luego de que a Panoramix le cae un menhir encima, en vez de morir, simplemente pierde la memoria y se vuelve un poco loco. Lo cual evidentemente es un problema, y motiva a nuestros héroes, el pequeño Astérix (Alain Chabat), y el gigante y súper fuerte Obélix (Gilles Lellouche) a encontrar una solución para su problema. Pero esto, evidentemente, termina siendo más difícil de resolver de lo esperado, especialmente teniendo en cuenta que el César ha encontrado rápidamente a un jefe galo que manipular: Aplusbégalix (Grégory Gadebois) se muere por ser romano (a pesar de ser originalmente galo), y no tiene ningún problema con participar del Combate de los Jefes.
Nuevamente: los fans de los cómics la pasarán bien con Astérix y Obélix: el combate de los jefes justamente por lo bien que adapta la historia original, pero los espectadores neófitos también se vacilarán gracias a lo entretenida que es la serie. Los episodios son breves, rápidos y enérgicos, los chistes son frecuentes y, como debe ser, los juegos de palabras no podrían ser más graciosos. ¿Cómo no dejarme cautivar por una serie que incluye a personajes romanos con nombres como Métadata, Mileycirus o Annabarbera, o un chiste que vincula la palabra Netflix con el sufijo con el que cuentan todos los nombres de los galos? (Incluso hay un personaje que pasa de llamarse Unmillóndevistus a Unmillóndeclix… ¡ja!) Es todo muy entretenido y absurdo.

Todo esto es apoyado, felizmente, por animación de muy buena calidad. Los personajes lucen tal y como los recordamos, y se mueven todos de forma caricaturesca y enérgica. Los ambientes están suficientemente detallados, las escenas de combate son satisfactorias, y como no podía ser de otra forma, Chabat se deleita en incluir parodias inesperadas. Es así que terminamos con una breve sátira del póster oficial de Star Wars: Los Últimos Jedi, una referencia a la pelea final de Avengers: Endgame, y una representación colorida de lo que significa toma la Poción Mágica. Además, hay toques totalmente excéntricos, como cuando un demente Panoramix alucina con su propio show de marionetas (¿por qué no?), o cuando se abre todo un parque temático alrededor del coliseo donde se lleva a cabo el Combate de los Jefes (con montañas rusas y todo).
Es así, pues, que la serie animada de Astérix y Obélix: el combate de los jefes logra manejar el mismo tono absurdo y lleno de chistes ridículos de los cómics originales, mezclándolo con juegos de palabras geniales, personajes secundarios muy graciosos, una animación de gran calidad, nuevas parodias, y personajes que destacan por lo bien que han sido construidos (resaltan Métadata, una romana inesperadamente gentil, y la amistad entre Astérix y Obélix, por supuesto). Como fan de estos personajes, la pasé muy bien con Astérix y Obélix: el combate de los jefes. Pero estoy seguro de que aquellos que poco sepan de este universo igual se divertirán con la serie. ¡Espero que Netflix y Chabat se animen a sacar una nueva temporada basada en otro de los cómics!
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.
Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.

Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.
Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8
Publicado
hace 1 semanael
23 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 7
Publicado
hace 2 semanasel
16 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Interesante cómo este séptimo episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso lidia con los eventos de la semana pasada. Primero, tenemos a una Alice (Tanya Reynolds) decidiendo decirle sí a todo para tratar de convertirse en una mejor entrenadora (y quizás mejor persona). Luego a un Ted (Jason Sudeikis) intentando crearse un perfil en una app de citas, pero sin saber cómo describirse en tres palabras. A un Roy (Brett Goldstein) finalmente dándose cuenta de que le gusta la Dra. Beaumont (Laura Haddock), pero que sí enamorado de Keeley (Juno Temple). A una Rebecca (Hannah Waddingham) y un Leslie (Jeremy Swift) tratando de lidiar con el abogado inescrupuloso de Dani Rojas (a quien no vemos, lamentablemente) con la ayuda de Zelda (Tracey Ullman). Y finalmente, a las chicas del equipo, cada una con sus diferentes problemas (carros malogrados, subidas de precio de alquiler, exesposos irresponsables, y más).

Si suena a que es bastante, pues sí que lo es. Pero a diferencia de episodios previos, este hace un mejor trabajo balanceando todas estas historias, haciendo que la mayoría gire en torno al concepto de Creer tan presente en temporadas previas (el letrero está de vuelta, solo que ahora en la nueva oficina de Ted), y a la forma en que decidimos resolver nuestros problemas. Esto concluye de forma algo angustiosa cuando vemos a Ted finalmente animándose a invitar a salir a la chica que conoció en el teatro (luego de borrar la app de citas), para enterarse de que está saliendo con alguien. A veces, igual vale la pena ser valiente y animarse a hacer algo, por más que los resultados no sean los que uno esperaba.
Este séptimo episodio, pues, termina convenciendo gracias a cómo se concentra en sus personajes más importantes, dejando un poco al fútbol de lado para mostrarnos cómo ciertas decisiones pueden ayudar a que crezcan. En particular, me gustó la conversación final entre Beaumont y Roy, donde este finalmente se da cuenta de lo que siente por Keeley, disculpándose, hasta cierto punto, con su cuasi nueva novia por ser parte de un experimento. El final, sin embargo, es lo más emotivo que nos entrega el episodio; da gusto ver a Ted ser algo más aparte de su versión feliz y inspiradora, especialmente luego de haber recibido tantos consejos de parte de una Keeley noble y amable. Mezclando lo cursi con lo verosímil, este séptimo episodio de la nueva temporada de Ted Lasso convence y nos deja con la esperanza de ver más novedades la próxima semana.
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