Otra semana más y otro episodio redondo de Peacemaker. Cada vez se va haciendo más complicado encontrarle «lunares» a la producción de Warner/HBO/DC. Incluso ahora James Gunn hace bien lo que yo intuía que le podría hacer mal a una serie como la que estamos viendo. A lo que me refiero con esto es que en el capítulo anterior habíamos explorado el aspecto emocional y psicológico del propio Peacemaker a través de algunos flashbacks y de la relación que tiene con su padre. El tema era que, como es una serie con un tono bastante irreverente, todo nos lo habían dejado ver más o menos en esa misma línea. Es decir, cuando el protagonista no es Peacemaker, sino solamente Chris Smith, se pone a lamentarse con chillidos caricaturizados que van acorde al personaje, pero que en cualquier otro personaje o serie se hubiera sentido fuera de lugar. Por el contrario, sin ese disfuerzo que tira hacia la comedia, yo creía que el riesgo de caer en un exceso de cursilería hubiera sido bastante alto.
Sin embargo, en este episodio que se titula «Todo está bien» empezamos viendo un Chris Smith mucho más contenido y medido en su soledad. No falta el guiño cómico con Eagly trayendo una ardilla muerta, pero parece que Peacemaker ya está bastante agotado psicológicamente sin que haya espacio para momentos empalagosamente incómodos como los que me temía. El problema por el que atraviesa el héroe es precisamente lo que ya mencioné. Se siente solo. Lo bueno para él es que este ha sido el episodio en el que el equipo se ha compenetrado tanto en acción como en momentos de interacción entre ellos. De esto se desprenden los otros dos momentos bastante emotivos y que generan pasajes como de feel good movie. Uno es cuando Harcourt crea el grupo de chat para enviarles una foto del recuerdo de la misión exitosa de más temprano y el otro cuando el propio Chris le dice a Leota Adebayo que se siente apreciado por los consejos que le da. Estos dos hechos son los que nos muestran que Peacemaker está mucho mejor consigo mismo porque ahora siente que pertenece a algún lugar. Aunque claro, sabemos que todo se desmoronará cuando se entere que Adebayo lo está traicionando, sembrándole un diario que desconocemos de qué trata.

Sobre lo otro que tenemos en este episodio, resaltan las escenas de acción con la incursión a la fábrica donde se produce el alimento de las mariposas. Tenemos muertes muy sádicas que dan un aspecto como de alguna pelea contra zombies y todo esto se corona con el último rival a vencer con el que el equipo se encuentra: un gorila gigante que tampoco entendemos muy bien qué es lo que hace allí, pero que comprueba que las mariposas pueden infectar también a los animales.
La trama sobre Auggie, padre de Chris, se ha ralentizado bastante pero se ha enlazado mucho más con el «Proyecto Butterfly», pues Murn ha movido sus hilos con algún infiltrado dentro de la policía, que suponemos también es parte de las mariposas, para que el supremacista blanco se mantenga en prisión cuando todo hacía suponer que los dos agentes que siguen su caso iban a liberarlo y luego ir tras Peacemaker. Digo que se ha ralentizado porque cada vez parece menos probable que podamos ver a Auggie dentro de su traje de Dragon Blanco, aunque aún no podría descartarlo.
Para terminar nos dan otro gran cliffhanger que está muy relacionado al del episodio anterior. Adebayo se coloca el casco de Peacemaker que tiene rayos X y descubre lo que nos enteramos en el final anterior sobre Murn y su verdadera identidad. Este reacciona y evita que la chica escape.

Tuvimos mucho en este capítulo y lo mejor es que el ritmo y el humor sarcástico no decaen en ningún momento. Hay muchas subtramas desarrollándose al mismo tiempo y no sabemos exactamente cuál será la que tenga mayor importancia al final. Puede ser la del «Proyecto Butterfly» como tal, puede ser la de Murn cuando todos descubren que es un infiltrado, puede ser que Amanda Waller reaparezca en estos capítulos y cambie completamente el rumbo. Hay muchas posibilidades y solo tres episodios para resolverlas, aunque James Gunn ya anunció que ve «muy viable» una segunda temporada.