La expectativa, en la previa, era impresionante para el episodio de esta semana que ha sido titulado «The Theatre and its Double» («El teatro y su doble»), cuya referencia clara es la obra que ha montado Lexi. El papel que se impuso a sí misma como la observadora le ha valido como inspiración para escribir y dirigir la producción teatral que, valgan verdades, está demasiada bien producida como para ser una obra escolar que asumimos que no tiene una gran presupuesto.
Omitiendo esa pequeña incongruencia, que por un lado se comprende porque una de las intenciones era demostrar que Lexi es una chica prodigio de la dirección, debo confesar que he estado al borde de aplaudirle a mi pantalla. El episodio merece todos los elogios que estoy seguro que está por recibir. Sensacional por donde se le vea, complejo y especialmente cuidado en los detalles, es una maravilla en tiempos actuales en los que hay muy poco en la televisión que llegue a sorprender al público. O sea, digamos que series buenas sí hay, pero que sorprendan, casi ninguna y Euphoria es una de las pocas.

Ahora bien, casi todo lo que sucede en este episodio está dentro de la obra, salvo por la parte de Fez de la que hablaremos más adelante. Para todas las demás subtramas, es muy complicado narrar el capítulo en orden cronológico porque la propuesta plantea que la realidad se entrelace con la ficción de Lexi, cambiando constantemente escenas de la vida real de los personajes con el argumento dentro de la obra, incluso revelándonos hechos pasados que habían pasado desapercibidos por lo que repasaré algunos de los sucesos, empezando por los que más me impresionaron.
Desde luego que el cierre de la obra es lo que más impacta y lo que tendrá mayores consecuencias hacia el final de temporada de la próxima semana. Frente a un teatro en el que estaban todos los personajes que se ven reflejados en su obra, Lexi ha decidido ridiculizar al macho alfa escribiendo y montando un guión que aplica aquella frase de Richard Bulwer que reza que «la pluma es más poderosa que la espada». Con la pista de «Holding Out For A Hero» de fondo (sí, la misma de la escena de la Hada Madrina de Shrek 2), Ethan, que ha estado genial en cada papel dentro de la obra que le toca interpretar, ha encarnado a Jake, el símil de Nate, y le ha pegado donde más le duele: en su hombría. La escena es una parodia de un entrenamiento del equipo de futbol americano en el que deslizan, de manera elocuente, la homosexualidad de sus integrantes. Es una secuencia tan potente por sí misma que ha provocado los elogios de Maddy y la indignación del propio Nate, quien descarga su ira contra Cassie, dando por terminada la relación. El último plano nos deja un rostro enfurecido de ella en primer plano, viendo al interior del teatro por una pequeña ventana.
En efecto, Cassie es la única que se ha mostrado completamente incómoda durante toda la puesta en escena. La obra no la deja bien parada ya que en los actos en los que Lexi es protagonista recurre constantemente a idealizar la imagen de Cassie como hermana mayor, primero envidiando el desarrollo biológico que le permitió a la mayor de las Howard ser deseada por sus atributos físicos tras atravesar la pubertad. Luego, escenificando la amistad de varios años que tuvo hasta hace poco con Maddy y la posterior traición. Por cierto, de esta última se me hizo muy interesante verla nuevamente tocando intensamente la puerta como en el primer episodio, esta vez cuando Cassie corre a encerrarse en el baño tras descubrirse su relación con Nate.

La obra tiene sus momentos más emotivos en los actos de la propia Lexi. Realiza una revisión nostálgica de los años en los que sus padres aún vivían juntos y de la amistad que tenía con Rue, pero también una introspección a sus deseos, sus miedos e inseguridades y la simpatía que tiene por Fez. Ella misma nos ha dado pistas suficientes para, por ejemplo, saber que le gustaba desde hace mucho, pues en algún momento pasado, Fez y Rue le juegan una broma y el primero comenta que Lexi tiene un parecido a Bob Ross, lo que encaja con el disfraz que ella usó para Halloween en la primera temporada. Por otro lado, también está en modo girlboss por detrás de la obra, mostrándose enérgica ante el mínimo error técnico de su equipo. Quienes han seguido mis reseñas semana a semana, sabrán que ella es mi personaje favorito y estaba deseando que le dedicaran un episodio como los han tenido los demás personajes recurrentes. Hasta ahora no se había dado, pero este capítulo es la mejor manera de redimir la estancia en segundo plano que había tenido hasta el momento.
Todo el episodio gana volumen con las reacciones del público que está enfrente y que actúa tal cual actuaría cualquier espectador de la serie. Por ejemplo, Rue hace gestos de satisfacción cuando se ve en sus momentos de sobriedad, Maddy traga saliva cuando ve el inicio de su amistad con Cassie y la madre de las Howard es la más emocionada con la representación y celebra todos los gags de la obra.

Lexi igualmente ve su obra entre telones y constantemente voltea a ver el sitio vacío que estaba reservado para Fez, de quien no tenemos mucha información más que el hecho de que se encuentra listo para ir a ver la obra, aunque Custer se encuentra en su casa y la tensión entre ambos crece, ante la vista de Faye y Ashtray. Suponemos lo peor, pero esperamos que pueda llegar a ver aunque sea el final de la obra.
A falta de un solo episodio en esta temporada, no logro comprender a quienes sostienen que la segunda temporada de Euphoria está en nivel muy inferior a la primera. Respetando los gustos y preferencias, quizá es que les cuesta seguir la intrincada ilación de los hechos que Sam Levinson ha propuesto, porque a nivel de producción y de argumento, la serie es ridículamente superior que cualquier otra que tengamos en estos momentos.