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CRÍTICA: Indomable (Temporada 1)
Publicado
hace 1 añoel
Centrada en la investigación de un asesinato que se lleva a cabo en el Parque Nacional Yosemite en los Estados Unidos, “Indomable” termina siendo una experiencia tensa e intrigante, que además combina una narrativa correcta con un camino emocional potente para sus personajes. Protagonizada por el siempre excelente Eric Bana (“Hulk”, “Troya”, “The Dry”), la serie se puede ver rápido —la primera temporada consta de tan solo seis episodios— y resulta interesante para quienes tengan ganas de ver una historia de investigación, suspenso, personajes bien realizados, y misterios bien construidos. Puede que el final no sea necesariamente el mejor, pero todo lo que viene antes del mismo en “Indomable” funciona.
Al comenzar “Indomable”, nos enteramos de que una chica llamada Lucy Cook (Ezra Franky) se ha tirado de un barranco en el Parque Nacional Yosemite, ya que es encontrada por dos escaladores mientras intentan subir por la montaña. Es así que el Agente Especial Federal Kyle Turner (Bana) es llamado a la escena del crimen, viéndose obligado, eventualmente, a trabajar junto a una nueva Park Ranger recién venida de Los Ángeles, la amable Naya Vásquez (Lily Santiago). Mientras los dos se encargan de la investigación, van interactuando con todo tipo de personajes que trabajan y/o viven en el Parque, incluyendo a la ex esposa de Kyle, Jill Bodwin (Rosemarie DeWitt); el jefe de Kyle, Paul Souter (Sam Neill, de “Jurassic Park”); un Ranger que no se lleva bien con Kyle, Bruce Milch (William Smillie); y un cuidador de animales salvajes sorprendentemente violento, Shane Maguire (Wilson Bethel, de “Daredevil”).

Ahora, al ser esta una serie, los showrunners aprovechan el tiempo que tienen para desarrollar subtramas interesantes para sus dos protagonistas. Kyle, por ejemplo, está lidiando con la muerte reciente de su hijo Caleb (Ezra Wilson), alucinando con él, recurriendo al alcohol cuando no está trabajando, e interactuando con su ex esposa, también dolida, quien sin embargo ahora cuenta con nueva pareja. Y por su parte, Naya vive con su hijito Gael (Omi Fitzpatrick-Gonzales), mientras intenta evitar a su agresivo ex esposo (también policía), que al parecer no descansará hasta haber encontrado a su ex familia.
En términos generales, “Indomable” hace un buen trabajo entrelazando el misterio principal con aquellas subtramas, desarrollando temas como el manejo del duelo, la muerte, las relaciones de pareja, y lo difícil que es cuidar y proteger a los niños, con cierta efectividad. En términos generales, “Indomable” es una serie que mucho nos dice sobre la vulnerabilidad de los más jóvenes, y especialmente cuando llega a su prologanda conclusión, deja bien en claro que se trata de una historia sobre padres arrepentidos e hijos que han sufrido terribles consecuencias. A veces, como padre o madre, uno quiere hacer lo mejor por sus hijos, pero lamentablemente no siempre es posible.
Esto, evidentemente, se ve con nuestros dos protagonistas. Kyle es un hombre sufrido, que simplemente no puede lidiar con el dolor que siente y por ende se sumerge tanto en su trabajo como en la botella. Tiene todavía una conexión fuerte con Jill, quien claramente empatiza mucho con él, y es incapaz de superar lo que les sucedió un tiempo atrás. Y por su parte, Naya es alguien que simplemente quiere seguir adelante pero tiene que lidiar con sus errores del pasado, haciendo todo lo posible por proteger al pequeño Gael mientras trabaja, dejándolo con la vecina o en el colegio o, eventualmente, incluso con Jill. Es a través de estos dos personajes que vemos diferentes maneras de ser padre o madre, y lo difícil que resulta proteger a los más pequeños en un mundo peligroso.

Previsiblemente, Eric Bana hace un excelente trabajo interpretando a Kyle. Aprovechando lo apuesto que es, logra desarrollar al personaje como un tipo a la vez profesional e imprevisible, a quien la gente le perdona mucho, pero que por momentos le causa canas verdes a sus superiores. Es una actuación que muy fácilmente podría haber resultado sufrida e insoportable, pero que gracias al carisma de Bana, convence. Por su parte, Lily Santiago es encanto puro como Naya, convirtiéndola en un personaje con el que resulta fácil empatizar, y que contrasta perfectamente con el Kyle de Bana, al más puro estilo de una historia Buddy Cop clásica. Y el reparto secundario complementa el trabajo de los principales, siendo lo que resaltan más Sam Neill (considerado, empático) Rosemarie DeWitt (amable, dolida) y Wilson Bethel (psicopático, intenso).
Ahora bien, no quiero incluir spoilers en el presente texto, por lo que solo diré que el desenlace de “Indomable” no me terminó de encantar. Y es extraño, porque el giro final en sí no está mal. Lo que no convence es el hecho de que el último episodio de la temporada se siente como un epílogo extenso, algo cansador luego de la intensidad emocional del clímax natural de la narrativa. Y aunque, como se ha dicho, el reparto de “Indomable” es de primer nivel, hay cierta escena en dicho episodio en el que sus dos actores protagonistas se ven incómodos —no debido al contexto de la escena, si no más bien como si no estuviesen seguros de cómo actuar. Más no puedo decir; solo consideren que, a pesar de lo entretenida e interesante que es “Indomable”, su último episodio no es el mejor.

No obstante, aquel defecto no termina por arruinar “Indomable”. De hecho, disfruté mucho de esta primera temporada, especialmente gracias al desarrollo de su misterio central, y al uso de las locaciones naturales, haciendo que, arriesgándome a caer en clichés, el Parque de Yosemite se convierta en un personaje más de la historia. Además, Bana y Santiago dan excelentes actuaciones, transformándose en protagonistas a los que vale la pena seguir. Todo aquello convierte a “Indomable” en una grata sorpresa; tensa, intrigante y relativamente breve, que me da gusto haya sido renovada para una segunda temporada. Solo espero que la nueva historia esté a la altura de esta primera, y que no demore demasiado en llegar a Netflix.
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)
Publicado
hace 1 semanael
7 octubre, 2026
****½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y llegamos al final. ¿Será el final de la serie en general? ¿O será como la última vez, que el buen Ted y compañía descansarán un rato para luego regresar? El desenlace de este episodio nos sugiere un futuro brillante tanto para él como para Alice y Beard y Rebecca y todo el mundo, por lo que no me fastidiaría ver una quinta temporada. Pero a la vez, si este llegara a ser el final del show (ahora sí de verdad), tampoco me molestaría. La cuarta temporada de Ted Lasso no ha sido la mejor de todas, pero especialmente con este desenlace, al menos ha logrado justificar su propia existencia; y, de paso (y para variar), hacer llorar a su público.
El episodio, pues, termina por resolver todos los enredos y conflictos antes presentados, sin dejar a nadie mal parado –no, ni siquiera a la maldita de Zelda. Como era de esperarse, esta última se revela como la que le estuvo comprando las acciones de Richmond a todo el mundo, pero felizmente, tanto Rebecca como Leslie tenían un as bajo la manga. Ted logra conectar mejor con su hijo al revelarle la verdad de cómo murió su abuelo. Y hablando de muerte, todo el mundo tiene que lidiar con el fallecimiento de Mae del episodio pasado, lo cual, curiosamente, trae consigo buenas consecuencias tanto para el club (y el conflicto con Zelda) como para los tres fieles accionistas y asiduos clientes del pub, quienes se convierten en sus nuevos dueños.

¿Y qué hay de Roy y Keeley? Luego de pasar por algunos momentos (quizás no tan) tensos, se dan cuenta de que están listos para ser padres, con el primero pidiendo una nueva junta de los Diamond Dogs para que sus amigos lo ayuden con sus inseguridades. Y luego de tantos cambios y sorpresas, Rebecca por fin decide casarse, dándose cuenta de que no le tiene miedo al matrimonio o al compromiso; solo al haber estado antes con la persona incorrecta. ¿Se siente todo esto súper conveniente y fresa? Pues sí. Pero a la vez funciona como para cerrarlo absolutamente todo y dejar al espectador en lágrimas, esto último, cortesía de una narración en off particularmente emotiva por parte de Mae.
Ha sido un deleite, pues, tener a Ted Lasso de vuelta en nuestras pantallas. No ha sido una temporada perfecta, pero entre sus nuevos (y memorables) personajes femeninos y arcos interesantemente maduros para los personajes clásicos, me terminó por convencer. Y bueno, ayuda el que literalmente hayan dejado lo mejor para el final. Veremos si llega una quinta temporada; pase lo que pase, al menos podemos decir que ha sido una buena racha de cuatro temporadas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9
Publicado
hace 2 semanasel
30 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.
Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.

Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.
Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8
Publicado
hace 3 semanasel
23 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)
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