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*CUIDADO QUE HAY SPOILERS*
El sétimo episodio de “Agatha en todas partes”, “La mano de la muerte en la mía”, es el mejor que el show nos ha entregado hasta el momento. Lo cual, francamente, no es decir mucho, considerando que, sin ser horrible, la serie ha terminado siendo, al menos hasta el momento, consistentemente… cumplidora. No obstante, aquí Jac Schaeffer y su equipo tuvieron la idea correcta: enfocarse en la Lilia de Patti LuPone, y más interesante, en la forma en que percibe el tiempo y valora su propia vida. Por fin, pues, se nos explica más sobre el personaje, y sobre por qué ha estado actuando tan raro en todos los episodios anteriores.

Sí, sí, hay otra Prueba de parte del Camino, esta vez en el interior de un castillo, en donde los personajes aparecen disfrazados de villanos clásicos (Agatha como la Bruja de “El mago de Oz”, Billy como Maléfica, etc.). Y el reto está enfocado en el Tarot, el cual tiene que ser bien utilizado, de lo contrario, las brujas podría morir empaladas por unas espadas que caen del techo. Pero a diferencia de episodios anteriores, todo el rollo de la prueba es una excusa, no el foco. No es lo principal; lo principal está en la develación de la historia de trasfondo de Lilia, la cual involucra a su antigua maestra, una bruja italiana a la que vemos en flashbacks (Laura Boccaletti), y por supuesto, la manera en que percibe el tiempo: fragmentado, en desorden, con vistazos a un futuro que incluye mucha muerte.
Es así, pues, que este episodio de “Agatha en todas partes” logra llevarse a cabo de manera muy emotiva, concentrándose en cómo Lilia, por fin, logra ver con claridad su destino. En cómo logra resolver la prueba del Camino, dándose cuenta de que ha conseguido a su propia Asamblea de Brujas, y agarrando consciencia de que debe usar su poder con un propósito mayor a ella. Es todo sorprendentemente emocional, no solo gracias a la motivación que se le otorga a Lila, si no también debido al trabajo de la legendaria LuPone (¡por fin dejaron de desperdiciarla!). Pero por si todo eso no fuese suficiente, es a través de la historia de Lilia que por fin se confirma algo que hemos estado sospechando desde hace tiempo: la Río Vidal de Aubrey Plaza es en realidad la Muerte, la bruja verde original. Alguien que, seguramente, volverá en los dos episodios que le quedan a la serie. ¡Habrá que ver!