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CRÍTICA: Andor (Episodios 1, 2 y 3)
Publicado
hace 4 añosel
*ALERTA DE SPOILERS*
El caso de “Andor” es muy interesante. Es una serie de “Star Wars” que cuenta con un protagonista al que vimos morir en “Rogue One”, y que no se concentra en Jedis y Mandalorianos ni personajes cercanos a los que hemos visto en las películas de las sagas principales. Es un show, pues, que en teoría, ningún fan pidió… y que sin embargo está demostrando ser de lo mejor que ha producido Lucasfilm hasta ahora. Y no estoy bromeando; lo que Tony Gilroy y su equipo han logrado con “Andor” es bastante impresionante, adentrándonos en unan esquina nunca antes vista de la galaxia, poblada por gente desagradable y obsesiva y empecinada en simplemente… sobrevivir.
Fue muy buena idea, además, estrenar la serie con los primeros TRES (¡!) episodios, ya que “Andor” se toma su tiempo a la hora de desarrollar a sus personajes y el contexto en el que se desenvuelven. Al comenzar el primer episodio, por ejemplo, nos encontramos con un Cassian Andor (Diego Luna) distinto al que vimos en el spin-off dirigido por Gareth Edwards. Se trata de un hombre que simplemente está intentando sobrevivir en un planeta lleno de criminales y miembros de una fuerza policíaca particular. No está interesado en ninguna rebelión, y parece tener pocas interacciones con el Imperio. Claramente, el arco de Cassian a lo largo de la temporada, lo obligará a ser más consciente de lo que está pasando en el resto de la galaxia.

El inicio del show, sin embargo, deja bien en claro que esta será una serie de “Star Wars” muy diferente. Lo primero que Cassian hace es ir a lo que parece ser un club de strippers (o incluso un prostíbulo), y luego lo vemos asesinado a alguien a sangre fría (lo cual trae consigo ciertas consecuencias, por supuesto). Es un inicio brutal y oscuro para la serie, dando a entender inmediatamente que “Andor” manejará un tono muy distinto al de las películas. Además, a pesar de haber cometido un acto bastante despreciable, uno entiende por qué Cassian tuvo que hacer lo que hizo, lo cual ayudará a que su arco de crecimiento sea más digerible.
Felizmente, sin embargo, él no es el único personaje importante. También tenemos a Bix Caleen (Adria Arjona), una de sus aliadas más cercanas, y dueña de un taller de algún tipo. Ella representa a la ciudadana de a pie, al tipo de personaje que intenta no involucrarse en temas demasiado turbios… por más de que tenga amigos como Cassian. Pero más interesante es la presencia de Syril Karn (Kyle Soller), un oficial de la fuerza policíaca ya mencionada, y uno de los antagonistas más particulares del show. No se trata de alguien maligno, necesariamente, si no más bien de un hombre que parece estar INTENTANDO (quizás demasiado) hacer lo que supuestamente tiene que hacer en su trabajo, esforzándose por inspirar a los demás y por hacer lo que se supone es lo correcto. Se trata de una caracterización interesante, en un personaje que espero siga apareciendo en el futuro (por la manera en que termina el tercer episodio, no estoy seguro de que eso vaya a suceder).
Es así, pues, que los primeros dos episodios van estableciendo los roles de estos personajes y otros más en un planeta desagradable, que parece no haber sido controlado del todo por el Imperio (al menos no hasta ahora). Pero no es lo único que nos ofrece “Andor”. También resulta fascinante ver los flashbacks a la infancia de nuestro protagonista, en donde parece haber estado viviendo con otros niños en un planeta que sufrió de un terrible accidente minero. Y resulta interesante ver la manera en que es adoptado (¿secuestrado?) por Maarva (Fiona Shaw), una mujer aparentemente bienintencionada. Algo me dice que su historia juntos tendrá repercusiones en el resto de la serie… ¡espero ese sea el caso!

Lo más interesante de “Andor”, en todo caso —y es algo en lo que se parece a “Rogue One”—, es que está lidiando con personajes que se encuentran en una zona moral gris. Acá no hay héroes ni villanos —los protagonistas cometen actos despreciables, y personajes como Karn, a pesar de estar en el lado incorrecto de la historia, son humanizados hasta cierto punto, como para dar más pena que rabia. “Andor” no está interesado en el lado místico o simplificado de la galaxia de “Star Wars”. Es por eso que ya varios fans han dicho que no se siente como cualquier otra serie de la franquicia —al menos por como se han desarrollado los primeros tres episodios, el show podría haberse llevado a cabo en cualquier otro universo sin mayores cambios narrativos o de caracterización.
Lo cual, lo crean o no, no es algo malo, y de hecho ayuda a otorgarle una identidad propia a “Andor”. A diferencia de las otras series de Lucasfilm para Disney Plus, Gilroy y su equipo no parecen haber abusado de las famosas pantallas LED del “Volume”, y más bien, han usado más sets, locaciones reales, y hasta pantallas verdes para traer esta historia a la vida. Esto resulta en un producto final más táctil, menos artificial y menos sintético, que se siente coherente con la propuesta de estos primeros tres guiones. “Andor” se siente como una serie elegante, muy distinta, quizás, a lo que George Lucas hizo —especialmente— con sus precuelas, pero no menos entretenida.

Las actuaciones ciertamente ayudan a pegar al espectador a la pantalla del televisor (o laptop… o tablet). Diego Luna interpreta a Cassian como un hombre que vive siempre al borde del peligro, consciente de que alguien lo podría matar en cualquier momento. Es una actuación sutil, que me recordó, lógicamente, a su trabajo en “Rogue One”, pero con suficientes diferencias como para que uno pueda intuir hacia dónde evolucionará y cambiará. Adria Arjona está muy bien como Bix, inyectándole carisma y energía; Stellan Skarsgard resalta como un agente de lo que, asumo, eventualmente se convertirá en la Alianza Rebelde, y Kyle Soller interpreta a Karn como un hombre nervioso y de poca autoridad, que sin embargo no carece de ambiciones. Va a ser interesante ver cómo estos personajes van cambiando a lo largo de la serie, especialmente cuando comiencen a interactuar con los que todavía nos falta ver (pero que ya han aparecido en los tráilers).
“Andor” me sorprendió muy gratamente. Es un show de “Star Wars” que no se ve limitado por temas de presupuesto, y que, a diferencia de “Obi-Wan Kenobi” (una serie que me gustó bastante, dicho sea de paso), no parece abusar de la tecnología nueva del “Volume”. Ha sido un gusto ver estos primeros tres episodios de “Andor”. Puede que sean un poco lentos para algunos (especialmente para los fanáticos más impacientes y jóvenes), pero quienes estén dispuestos a darles una oportunidad, se encontrarán con un show complejo y oscuro, que demuestra que la galaxia de “Star Wars” es lo suficientemente grande, como para entregarnos toda suerte de historias y protagonistas. Estoy esperando la salida del cuarto episodio con impaciencia; ¡que ya aparezca la Mon Mothma de Genevieve O’Reilly!
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 7
Publicado
hace 1 semanael
16 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Interesante cómo este séptimo episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso lidia con los eventos de la semana pasada. Primero, tenemos a una Alice (Tanya Reynolds) decidiendo decirle sí a todo para tratar de convertirse en una mejor entrenadora (y quizás mejor persona). Luego a un Ted (Jason Sudeikis) intentando crearse un perfil en una app de citas, pero sin saber cómo describirse en tres palabras. A un Roy (Brett Goldstein) finalmente dándose cuenta de que le gusta la Dra. Beaumont (Laura Haddock), pero que sí enamorado de Keeley (Juno Temple). A una Rebecca (Hannah Waddingham) y un Leslie (Jeremy Swift) tratando de lidiar con el abogado inescrupuloso de Dani Rojas (a quien no vemos, lamentablemente) con la ayuda de Zelda (Tracey Ullman). Y finalmente, a las chicas del equipo, cada una con sus diferentes problemas (carros malogrados, subidas de precio de alquiler, exesposos irresponsables, y más).

Si suena a que es bastante, pues sí que lo es. Pero a diferencia de episodios previos, este hace un mejor trabajo balanceando todas estas historias, haciendo que la mayoría gire en torno al concepto de Creer tan presente en temporadas previas (el letrero está de vuelta, solo que ahora en la nueva oficina de Ted), y a la forma en que decidimos resolver nuestros problemas. Esto concluye de forma algo angustiosa cuando vemos a Ted finalmente animándose a invitar a salir a la chica que conoció en el teatro (luego de borrar la app de citas), para enterarse de que está saliendo con alguien. A veces, igual vale la pena ser valiente y animarse a hacer algo, por más que los resultados no sean los que uno esperaba.
Este séptimo episodio, pues, termina convenciendo gracias a cómo se concentra en sus personajes más importantes, dejando un poco al fútbol de lado para mostrarnos cómo ciertas decisiones pueden ayudar a que crezcan. En particular, me gustó la conversación final entre Beaumont y Roy, donde este finalmente se da cuenta de lo que siente por Keeley, disculpándose, hasta cierto punto, con su cuasi nueva novia por ser parte de un experimento. El final, sin embargo, es lo más emotivo que nos entrega el episodio; da gusto ver a Ted ser algo más aparte de su versión feliz y inspiradora, especialmente luego de haber recibido tantos consejos de parte de una Keeley noble y amable. Mezclando lo cursi con lo verosímil, este séptimo episodio de la nueva temporada de Ted Lasso convence y nos deja con la esperanza de ver más novedades la próxima semana.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 6
Publicado
hace 2 semanasel
10 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El episodio de Año Nuevo de esta temporada de Ted Lasso representa una mejora en comparación con lo que vimos la semana pasada. Sí, siguen habiendo demasiados personajes con demasiadas subtramas, pero al concentrarse en un tema en particular –la diferencia entre lo bueno y lo perfecto– y en las relaciones y romances de los protagonistas, el episodio logra sentirse más como una experiencia cohesiva y coherente, siempre manteniendo su tono ligero y divertido. ¿Es perfecto? Por supuesto que no, pero sí ayuda a desarrollar a personajes como Alice o el mismísimo Ted, dejándonos con ganas de ver lo que sucederá la próxima semana.

Para empezar, tenemos a Rebecca y a Keeley en la fiesta de presentación del vodka de Jamie Tart; ¡sí, Phil Dunster está de vuelta! Y verlo interactuar con Roy, quien llega al mismo lugar, resulta todo un deleite, como se deben imaginar. Una pena que este último se hiera la rodilla y termine en el hospital, donde Keeley finalmente conoce a la chica con la que ha estado saliendo en citas: su doctora. Por otro lado, las chicas de Richmond van a la fiesta de Zelda en un yate, donde se codean con los ricos y famosos, y donde Beard parece (pero finalmente no) conocer a un nuevo interés amoroso. Y por supuesto, tenemos a Ted, quien pasa Año Nuevo en el pub con su hijo y su ex.
Todo el punto del episodio está en mostrar cómo los personajes deben seguir adelante. Alice debe superar sus inseguridades y darse cuenta de que el equipo no la odia. Ted debe animarse a invitar a salir a la chica que conoció en el teatro la semana pasada, aceptando que ya no está con su hija. Rebecca debe aceptar que, por más que la nueva relación no sea perfecta, es muy buena y eso es suficiente. Y Keeley debe aceptar que Roy está con alguien más… aunque quizás eso sí podría variar. El sexto episodio de la Temporada 4 de Ted Lasso se enfoca menos en el fútbol y más en sus personajes, y por ende, termina siendo de lo más emotivo que nos ha entregado el show este año.
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8
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