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*CUIDADO QUE HAY SPOILERS*
La tercera temporada de “La vida sexual de las universitarias” se sigue desarrollando de forma entretenida, esta vez entregándonos un cuarto episodio que logra entrelazar las diferentes tramas de sus protagonistas de forma divertida. No es nada del otro mundo, pero sí me animaría a decir que lo más interesante del episodio es que se siente como algo sacado de las temporadas anteriores, lo cual quiere decir que el personaje de Kacey (Gracie Lawrence) está comenzando a funcionar en el contexto de la serie. ¡Buen comienzo, entonces!

Hay de todo en este episodio de “La vida sexual de las universitarias”, pero si hay una protagonista con menos que hacer que el resto, es Kimberly. Básicamente, tiene un pequeño arco en el que tiene que dejar de intentar ser perfecta, dándose cuenta de que debe cuidar a sus amigos y compañeros de trabajo incluso cuando esto involucre mentir —o la obligue, al final, a quemar una pila de robots que potencialmente podrían haberle quitado su trabajo. Por otro lado, la historia de Whitney es más intrigante: al vemos tratando de manejar sus difíciles tiempos, lo cual la lleva a descuidar su más reciente amorío y, quizás, considerar algo de ayuda de salud mental. Por su parte, Bela, para variar, tiene la historia más graciosa: la vemos “enamorarse” de la mascota de la universidad (un zorro llamado Franklin, o mejor dicho, un chico disfrazado de dicho zorro) para eventualmente darse cuenta que igual no puede dejar de pensar en su Chico Bueno. Esta historia, felizmente, cuenta con un final feliz.
Y por supuesto, de ahí está Kacey. La chica nueva sigue siendo bastante antipática y arrogante, pero todo el punto del episodio, precisamente, es que la obliga a ganar algo de humildad. Después de todo, decide aplicar a la obra de teatro de la universidad (a pesar de que aparentemente odia a la gente de teatro) y, aunque da una buena audición, le dan un papel pequeño porque su canto carece de pasión. Esto resulta en la chica haciendo lo opuesto a lo que la profesora asumía: NO rendirse, y más bien decidir que trabajará duro en su limitado rol. Y creo que eso simboliza muy bien el rol de Kacey y la nueva identidad de “La vida sexual de las universitarias” en general: puede que asumamos bastante sobre ella, pero la idea es que tanto el personaje como la actriz harán todo lo posible por demostrar que merecen estar acá. Pues habrá que darles la oportunidad.