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CRÍTICA – Maldita (Primera Temporada)
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hace 6 añosel
La leyenda del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda ha sido contada incontables veces, en medios tan diversos como la literatura, el cine y la televisión. Artistas desde Sean Connery hasta Clive Owen han sido capaces de interpretar al famosísimo personaje, y cada una de estas versiones ha traído contigo algo distinto, alguna novedad que las convierte en una experiencia única. Algunas series o películas son bastante fieles a la fuente de inspiración original, mientras que otras toman decisiones propias, tratando de adaptar la historia de forma moderna o supuestamente interesante, para que no se sientan como simples refritos, o remakes de una leyenda que hemos podido disfrutar ya demasiadas veces.
Lo cual me lleva, lógicamente, a “Maldita”. Lo que tenemos acá es una nueva serie para Netflix de la mente de Frank Miller, quien la ha basado en un libro del mismo nombre, e incluso ha logrado sacar una novela gráfica, como para que sirva de acompañamiento al show. Se trata de la leyenda del Rey Arturo, sí, pero desde la perspectiva de la Dama del Lago, quien acá encuentra la legendaria espada Excalibur —aunque nunca mencionan dicho nombre— para acabar con una secta religiosa extremadamente peligrosa. Lo que hace la serie es utilizar los elementos de la leyenda que todos conocemos como base, para desarrollar algo completamente distinto —original, sí, pero no del todo exitoso. Esta primera temporada de “Maldita” resulta tanto fascinante como frustrante, pero sí lo deja a uno con ganas de ver más, al menos (y con suerte, con la esperanza de que la segunda temporada será mejor).

Nuestra protagonista es Nimue (Katherine Langford, de “13 Reasons Why”, “Entre navajas y secretos”, y una escena eliminada de “Avengers Endgame”), una joven Fey que vive en una aldea en medio del bosque, en una versión fantástica de la Inglaterra del Medioevo. Los Fey son una raza de personas con algunas características mágicas, quienes en el mundo de “Maldita”, son discriminadas y hasta maltratadas. Sin embargo, Nimue es tratada de manera particularmente cruel —luego de sufrir un accidente de niña, tanto ella como su madre fueron abandonadas por su padre, y el resto del pueblo trata a la joven como una marginada, ya que creen que lleva consigo una maldición prácticamente diabólica.
Las cosas cambian (y no necesariamente para bien), sin embargo, cuando la Iglesia ataca el pueblo de Nimue, acabando con medio mundo, y obligándola a escapar. El Padre Carden (el gran Peter Mullan) está obsesionado con acabar con todos los Fey —y en realidad con todo aquel que vaya en contra de los ideales de la Iglesia—, y más importante, con encontrar la legendaria Espada de Poder (o sea, Excalibur). Pero él no es el único: el Rey Uther Pendragon (Sebastian Armesto) también quiere la espada, y recurre a la ayuda del mago Merlín (Gustaf Skarsgard, el hermano mayor de Alexander) para cumplir sus objetivos. Mientras tanto, Nimue huye de todos sus enemigos, encontrándose con Arturo (Devon Terrell), sin saber que está a punto de cumplir su destino como Reina de los Fey.
El mayor problema de “Maldita” es que no parece estar segura de qué tipo de serie quiere ser. Debido a la edad de sus protagonistas y algunos de los elementos románticos que resaltan durante la segunda mitad de la temporada, muchos de los episodios del show manejan un tono más bien ligero, aprovechando bastante bien el carisma de sus actores y utilizando con cierta efectividad los elementos mágicos de la historia. Al mismo tiempo, sin embargo, la serie está llena de momentos de violencia extrema; la mayoría de combates son inesperadamente sangrientos, y hasta cuenta con secuencias de tortura en donde vemos a más de un personaje sufrir terriblemente. Si “Maldita” fuese una película, sería para mayores de 18 años, lo cual llama la atención, considerando que, al menos a nivel narrativo, cuenta con varios de los clichés que uno relacionaría con la literatura Young Adult (para adultos jóvenes).

Todo esto resulta en una serie que parece tener doble personalidad. Los momentos de ligereza, humor y romance contrastan terriblemente con las escenas de tortura y decapitaciones, y los elementos más absurdos de magia y fantasía, no combinan del todo con la violencia y los debates políticos y sociales entre el Rey, Merlín y los miembros de la Iglesia. Sí, el hecho de que Carden y sus asociados resulten tan intimidantes definitivamente ayuda a convertirlos en contrincantes formidables, pero por momentos parecen estar participando en una serie completamente distinta; más realista, y no muy relacionada que digamos a la leyenda del Rey Arturo y su Espada de Poder.
Lo cual no quiere decir que el producto final no funcione del todo. De hecho, si uno decide ignorar estos súbitos cambios de tono, se encontrará con un show perfectamente cumplidor, el cual logra desarrollar un mundo creíble e interesante con un presupuesto limitado, llenándolo de personajes coloridos como fanáticos religiosos, caballeros, reyes, una raza de humanos con cuernos de venado (por qué no), y hasta vikingos. Las secuencias de batalla, las cuales involucran espadas, arcos y flechas, puñetazos y demás, están bien coreografiadas, y resultan particularmente emocionantes cuando involucran a alguno de los personajes importantes. No hay duda de que los creadores de “Maldita” se esforzaron por entregarnos un producto bien realizado, que resulta visualmente impresionante, y que nunca llega a romper su lógica interna.

Si están buscando una historia que sea fiel a la leyenda original del Rey Arturo, sin embargo, no la encontrarán acá. La protagonista de “Maldita” es Nimue, y aunque Arturo es uno de los personajes más importantes del show, no ha sido caracterizado como uno esperaría inicialmente. De hecho, poco a poco se va revelando la presencia del resto de los caballeros de la Mesa Redonda en este universo, pero en contextos que uno jamás se hubiera imaginado —asumo que la idea es ir sacándolos poco a poco de los lugares en los que se encuentran, para que eventualmente se junten en la Mesa Redonda y cumplan con el destino que ya todos conocemos. El cambio de perspectiva ha hecho que “Maldita” se sienta como una propuesta más fresca e imprevisible, pero a la vez, no se puede negar que mientras uno ve esta primera temporada, se va dando cuenta de que poco o nada tiene que ver con la historia original de Excalibur.
Katherine Langford no está mal como Nimue. Sí, puede que por momentos hable de manera demasiado “moderna” —considerando que la historia se lleva a cabo en una versión ficcionalizada de la edad media—, y sí, el hecho de que su maquillaje esté siempre perfecto le quita algo de realismo a sus caracterización —siendo justos, esto último no es culpa de ella—, pero en general, la joven actriz caracteriza a Nimue como una chica fuerte e inteligente, quien ha pasado por varios momentos trágicos y dolorosos a pesar de ser tan joven, y que está decidida a cumplir su destino, por más que muchos traten de convencerla de hacer lo contrario. Es cierto que no siempre toma las decisiones más astutas, y también es cierto que sufre un poco en comparación a los actores más experimentados, pero especialmente hacia el final de esta primera temporada, Langford logra convertir a Nimue en una protagonista creíble, fuerte e interesante, a quien dará gusto seguir en una siguiente temporada.
El Arturo de Devon Terrell, por otro lado, es igual de intrigante. Lo que tenemos acá es a un “proto Arturo”, una versión joven del personaje que todos conocemos, que todavía está tratando de encontrarle un propósito a su vida. Terrell lo interpreta como un chico terco, a quien todavía le queda mucho por aprender. Eso sí, su química con Langford es palpable, lo cual resulta en momentos de tensión sexual bastante creíbles. El gran Peter Mullan —uno de los mejores actores y directores del Reino Unido— interpreta al Padre Carden como un verdadero monstruo; Gustaf Skarsgard está genial como una versión borracha y despreocupada de Merlín; Lily Newmark logra introducir algo de humor y levedad como Pym, la mejor amiga de Nimue; y Sebastian Armesto (“El despertar de la Fuerza”) sobreactúa de lo lindo como el Rey Uther Pendragon. Digamos, no más, que el personaje es el total opuesto al Padre Carden.

“Maldita” es un comienzo decente para una historia que, espero, vaya a desarrollarse de manera interesante e imprevisible en temporadas futuras. De hecho, esta primera temporada acaba con un cliffhanger alucinante, por lo que espero que la siguiente logre resolverlo de manera lógica y entretenida. Pero incluso si este termina siendo el final de la historia de Nimue, al menos se puede decir que la serie nos logró entregar varias horas de fantasía, violencia y romance que, a pesar de no funcionar del todo, y de no estar completamente ligadas a la leyenda original de Excalibur, están lo suficientemente bien realizadas como para resultar inofensivamente entretenidas. “Maldita” no es la mejor serie fantástica que jamás haya visto, pero tampoco es la peor; de hecho, está llena de potencial sin explotar, el cual espero aprovechen en el futuro. Si pueden ver más allá de sus considerables defectos, y si son fanáticos de la fantasía medieval, no estaría mal que le den una oportunidad a “Maldita”. ¡Puede que la terminen pasando bien!
La primera temporada de “Maldita” está disponible en Netflix.
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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***½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Si hay algo que se puede decir de la nueva temporada de Ted Lasso hasta el momento, es que es consistente. Es consistente en lo divertida que es, en lo ligero de su tono y en cómo va desarrollando los conflictos y problemas tanto de los personajes clásicos como de los nuevos. No obstante, no puedo evitar sentir que, con este quinto episodio, algunas decisiones de guion se sienten algo repentinas. Personajes toman decisiones apresuradas sin mayor motivación y llevan a cabo giros narrativos que merecían haber sido construidos con un poco más de cuidado.

En esta ocasión, nos enfocamos en Ted (Jason Sudeikis) lidiando con el enojo de su coentrenadora Alice (Tanya Reynolds), quien no está haciendo un muy buen trabajo motivando al equipo. Esto es particularmente urgente considerando que están a punto de tener un partido importante contra Chelsea. Por otro lado, Rebecca no reacciona de la mejor manera al enterarse de que su novio y la pequeña hija de este han decidido mudarse a Londres. Keeley (Juno Temple) queda un poco decepcionada al ver la cantidad de fanáticos que llegan al estadio para ver el partido, y se ve afectada cuando Roy (Brett Goldstein) le revela que ha tenido varias citas con una misma chica. Y el entrenador Beard (Brendan Hunt) queda en shock luego de ver la obra de teatro de su ex Jane junto a Ted.
Como se pueden dar cuenta, el episodio trata de manejar varias líneas narrativas, todas bastante importantes, lo cual resulta en una sensación algo caótica para el espectador. Evidentemente, queda claro que lo más importante es todo lo vinculado a Ted y Alice, lo cual culmina de forma sorprendente (esto, me imagino, traerá consigo interesantes consecuencias en los siguientes episodios). Pero el resto de las historias luchan por mantener relevancia a lo largo del episodio, lo cual hace que, nuevamente, ciertas decisiones se sientan demasiado repentinas o hasta ilógicas. El quinto episodio de esta cuarta temporada no está mal, pero sí me gustaría que los episodios que quedan hagan un mejor trabajo balanceando todas las líneas narrativas que la serie está intentando desarrollar.
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
¿Qué es el trabajo en equipo? ¿Y qué pasa cuando un equipo comienza a dividirse en grupitos, todos peleándose entre todos? Eso es lo que vamos viendo a través de este cuarto episodio de la nueva temporada de Ted Lasso, que además representa el regreso triunfal de Trent Crimm (James Lance), quien al parecer ahora cuenta con podcast propio. En todo caso, lo importante acá es que el equipo femenino de AFC Richmond se ha partido en tres grupos: las delanteras, las defensas y las mediocampistas, y tanto Ted como sus dos entrenadores tienen que encontrar la manera de que se amisten y se conviertan en un solo equipo, capaz de trabajar en conjunto.
A la par, tenemos a una Keeley diciéndole a Roy que, para asegurarse de que de verdad quiera estar con ella, debe tener diez citas de verdad con otras mujeres. Lo cual sale tan bien como se deben estar imaginando (especialmente una vez que Roy se daña la rodilla, la cual le ha estado fastidiando por años). Y además, tenemos la llegada de Zelda Southport (Tracy Ullman), una mujer poderosa que se convierte en una suerte de modelo a seguir para Keeley, pero que lamentablemente no termina de convencer a Rebecca. Este es un episodio de trifulcas y problemas, pues, muchos de los cuales culminan en un pub quiz que, para alegría de todos, acaba por unir al grupo (por más que se terminen metiendo en toda una pelea de pub).

El cuarto episodio de esta temporada de Ted Lasso continúa con el desarrollo del nuevo equipo femenino, así como la presentación de nuevos problemas para nuestros personajes favoritos. Todo el tema entre Roy y Keeley es un poco previsible pero igual entretenido, pero acá lo verdaderamente interesante está en el desarrollo de las jugadoras de Richmond, especialmente de Gemma (quien rápidamente se ha convertido en una figura popular entre sus compañeras). Ted Lasso, incluso más que en los tres episodios previos, se siente ahora como lo que fue hace años, por más que se esté enfocando en todo un nuevo equipo. ¡Que siga así!
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y seguimos con la cuarta temporada de Ted Lasso. Este tercer episodio es el primero que no se siente como una introducción o prólogo, centrándose ya más en los problemas del equipo femenino de Richmond. Luego de una desastrosa conferencia de prensa, Keeley y Rebecca se quedan sin auspiciador principal. La primera, además, se entera de que los uniformes no llegarán a tiempo por culpa de la empresa de envíos. Y Ted, Beard y la nueva entrenadora se quedan sin dos jugadoras, por lo que deciden realizar pruebas abiertas, por si es que se terminan encontrando con alguna joven promesa o diamante en bruto.

Y resulta que sí. Una nueva jugadora (interpretada por Fay Marsaye, a quien recordarán de la gran serie de Andor) con mucho talento se integra en su equipo… al igual que otra que, quizás, no prometa tanto. Pero igual les sigue faltando una delantera, por lo que deciden llamar a Gemma, una vieja amiga de la nueva entrenadora, que lamentablemente ahora está estudiando derecho. Pero como suele pasar en esta serie, eventualmente Ted la convence de jugar, con esta admitiendo que tendrá que jugar como parte del equipo y seguir estudiando en la universidad. Por su parte, Rebecca está tan ocupada que deja plantado continuamente a su novio, situación a la que este reacciona con sorprendente calma.
Es así, pues, que el episodio logra combinar con eficiencia lo personal con lo profesional; es decir, todo lo vinculado a la vida familiar y amorosa de los personajes (hasta parece que Keeley y Roy podrían volver a tener lo antes… quizás), pero también todo lo relacionado al nuevo equipo y sus problemas. Resulta adorable, por ejemplo, ver llegar a la sobrina de Roy para darles uniformes a las chicas del equipo, o ver a Ted convencer de forma emotiva a Gemma de jugar. Hasta ahora no hay nada extraordinario en estos nuevos episodios de Ted Lasso, pero a la vez, están logrando mantener un buen nivel de emotividad, humor ligero y una que otra sorpresa. A ver que continúan así, o mejor aún, si nos logran entregar algo todavía más sobresaliente.
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