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Opinión

Crítica – Mindhunter (Primera Temporada)

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Loa fanáticos del True Crime, aquellas historias de asesinatos, violaciones y otros horrendos crímenes que ocurrieron en la vida real, y que son presentados y analizados en diferentes videos, shows, podcasts, y demás formatos, definitivamente la pasarán bien con Mindhunter. El más reciente show original de Netflix (bueno, si es que no contamos la segunda temporada de Stranger Things, claro está), producido por David Fincher y Charlize Theron, es un tipo de policial que pocas veces se ha visto en este formato: más interesado en los “por qués” que en los “cómos”, más preocupado por lo que está en las mentes de los criminales, que en evitar que cometan sus crímenes.

Se trata de un acercamiento al material, visto antes en el libro del mismo nombre (en el cual está basada la serie, por supuesto) y en incontables videos de YouTube, pero no tanto en ficción tradicional. Después de todo, este estilo no se presta mucho para secuencias típicas de tensión y acción, ni para explosiones, balaceras o clichés. Pero es precisamente por esto que funciona Mindhunter; se siente más como un show original que como una regurgitación de lo que tantas veces hemos visto en CSI o NCIS, una historia protagonizada por personajes fascinantes, bien desarrollados a pesar del foco tan claro que tiene el show en su propia trama.

Jonathan Groff (a quien no le dan la oportunidad de cantar esta vez, lamentablemente) interpreta a Holden Ford, un joven agente de la FBI que se alía con Bill Tench (Holt McCallany) para desarrollar un campo de investigación innovador dedicado a explorar la psicología de los criminales, para poder saber por qué hacen lo que hacen. Inicialmente no reciben mucho apoyo de su jefe, Shepard (Cotter Smith), pero una vez que se juntan con una académica llamada Wendy Carr (Anna Torv), logran hacer crecer a su nuevo departamento, lo cual los lleva a interactuar con toda suerte de asesinos y violadores de la peor calaña.

Mindhunter comienza de manera un poco lenta, introduciendo con calma a los personajes centrales (especialmente a Holden), sus conflictos internos, y las relaciones que mantienen entre sí. Es cierto que la serie está muy preocupada por desarrollar una trama intensa e intrigante, pero nunca deja de lado a sus personajes. De hecho, es vital poder entender tanto a Holden como a Bill para saber exactamente por qué están tan interesados en trabajar en esto. Cada uno tiene sus propios demonios internos, y estos son presentados de manera muy efectiva y creíble.

La relación que Holden mantiene con una estudiante llamada Debbie (Hannah Gross), por ejemplo, es fascinante, ya que se trata de una demostración realista y progresista de un romance en pantallas. Ambos disfrutan mucho del sexo —y el guion hace mucho énfasis en la manera en que Holden le da placer a ella, y no viceversa—, pero parecen estar juntos, al menos inicialmente, porque tienen visiones algo similares del mundo… o al menos de la psicología de otras personas. Es interesante, entonces, ver como su relación evoluciona y retrocede y se degenera a lo largo de la temporada, mientras Holden se va obsesionando cada vez más con su trabajo.

El caso de Bill es más particular; tiene una vida familiar aparentemente ideal, pero una vez que se hace amigo de Holden, va revelando las verdades sobre su relación con su esposa y, más importante, con su pequeño hijo. Resulta realmente desgarrador el comprender por qué es que Holden está tan interesado en entender la psicología de gente que es diferente. El caso de Wendy es algo más superficial —los verdaderos protagonistas del show son Holden y Bill, como si estuviesen en una suerte de buddy cop setentero—, pero igual de intrigante (y , otra vez, sorprendentemente progresista).

Pero lo que más destaca en Mindhunter es la manera en que desarrolla las investigaciones por parte de Holden y Bill, así como la forma en que son detenidos, de cuando en cuando, por su jefe. Sus interacciones con asesinos en prisión (especialmente un escalofriante Edmund Kemper, interpretado de manera magistral por Cameron Britton) son extremadamente tensas, y a pesar de estar basadas únicamente en diálogo y pura actuación, uno jamás puede dejar de sentir que cualquier cosa podría salir mal, en cualquier momento. Además —y especialmente para los que estén interesados, nuevamente, en True Crime— resulta muy interesante ver los comienzos del desarrollo de la psicología criminal en los años 70, con Holden y Bill dándose cuenta cómo es que los cerebros de estas personas funcionan; sus motivaciones, sus respectivas visiones del mundo, y sí, incluso la forma en que, en ciertos momentos, los manipulan.

Jonathan Groff es excelente como Holden; inicialmente lo interpreta como un chico inocente, con una voz suave y lenguaje corporal que lo hace parecer un cachorrillo tímido. Pero poco a poco va revelando un lado más oscuro del personaje, lo cual lo convierte en un protagonista, a veces, difícil de querer, pero continuamente fascinante. Holt McCallany es igual de efectivo como Bill Tench, la contraparte perfecta para Holden; más cínico, más práctico, y más consciente del daño que las conversaciones con los asesinos le pueden hacer a su compañero. Hannah Gross es algo irritante como Debbie —no me cabe la menor duda que esto es a propósito— y Anna Torv interpreta a Wendy como una mujer fuerte, inteligente, y muy dedicada a su trabajo, pero sin llegar a ser tan irresponsable u obseso como Holden.

A nivel técnico, Mindhunter es puro David Fincher, a pesar de que él no dirige todos los episodios: movimientos de cámara suaves que no llaman demasiado la atención a sí mismos, colorización fría pero muy atractiva, y una banda sonora que inmediatamente lo ubica a uno en los años 70. De hecho, la recreación de la época es impecable, desde los carros que aparecen en muchas escenas, hasta el vestuario de todos los personajes (y los peinados y bigotes; especialmente de los policías de pueblo pequeño) y, por momentos, su manera de hablar. Mindhunter es una de las series más cinematográficas de Netflix hasta el momento; estoy seguro que se vería igual de bien en una pantalla grande de cine, que en una TV o tablet.

Mindhunter es una de las series más adictivas de Netflix hasta ahora. Intriga y desarrolla tensión sin necesidad de recurrir a clichés o estereotipos, y logra desarrollar personajes verosímiles por los que uno termina preocupándose. Y a pesar de lidiar con asesinos, violadores, y sus terribles actos, jamás maneja un tono demasiado sombrío o deprimente; sí, es seria, pero contiene suficientes momentos de ligereza como para que no se torne en un inaguantable ejercicio de melodrama. La mayoría de episodios tienen como prólogo a la historia de un asesino que nunca llega a interactuar con los protagonistas; asumo que este personaje ha sido reservado para la segunda temporada (ya confirmada, felizmente). La espera de casi un año para los siguientes episodios de Mindhunter va a ser casi insoportable (y eso es lo mejor que uno puede decir sobre una serie hoy en día).

Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 5

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***½ sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

Si hay algo que se puede decir de la nueva temporada de Ted Lasso hasta el momento, es que es consistente. Es consistente en lo divertida que es, en lo ligero de su tono y en cómo va desarrollando los conflictos y problemas tanto de los personajes clásicos como de los nuevos. No obstante, no puedo evitar sentir que, con este quinto episodio, algunas decisiones de guion se sienten algo repentinas. Personajes toman decisiones apresuradas sin mayor motivación y llevan a cabo giros narrativos que merecían haber sido construidos con un poco más de cuidado.

En esta ocasión, nos enfocamos en Ted (Jason Sudeikis) lidiando con el enojo de su coentrenadora Alice (Tanya Reynolds), quien no está haciendo un muy buen trabajo motivando al equipo. Esto es particularmente urgente considerando que están a punto de tener un partido importante contra Chelsea. Por otro lado, Rebecca no reacciona de la mejor manera al enterarse de que su novio y la pequeña hija de este han decidido mudarse a Londres. Keeley (Juno Temple) queda un poco decepcionada al ver la cantidad de fanáticos que llegan al estadio para ver el partido, y se ve afectada cuando Roy (Brett Goldstein) le revela que ha tenido varias citas con una misma chica. Y el entrenador Beard (Brendan Hunt) queda en shock luego de ver la obra de teatro de su ex Jane junto a Ted.

Como se pueden dar cuenta, el episodio trata de manejar varias líneas narrativas, todas bastante importantes, lo cual resulta en una sensación algo caótica para el espectador. Evidentemente, queda claro que lo más importante es todo lo vinculado a Ted y Alice, lo cual culmina de forma sorprendente (esto, me imagino, traerá consigo interesantes consecuencias en los siguientes episodios). Pero el resto de las historias luchan por mantener relevancia a lo largo del episodio, lo cual hace que, nuevamente, ciertas decisiones se sientan demasiado repentinas o hasta ilógicas. El quinto episodio de esta cuarta temporada no está mal, pero sí me gustaría que los episodios que quedan hagan un mejor trabajo balanceando todas las líneas narrativas que la serie está intentando desarrollar.

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 4

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**** sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

¿Qué es el trabajo en equipo? ¿Y qué pasa cuando un equipo comienza a dividirse en grupitos, todos peleándose entre todos? Eso es lo que vamos viendo a través de este cuarto episodio de la nueva temporada de Ted Lasso, que además representa el regreso triunfal de Trent Crimm (James Lance), quien al parecer ahora cuenta con podcast propio. En todo caso, lo importante acá es que el equipo femenino de AFC Richmond se ha partido en tres grupos: las delanteras, las defensas y las mediocampistas, y tanto Ted como sus dos entrenadores tienen que encontrar la manera de que se amisten y se conviertan en un solo equipo, capaz de trabajar en conjunto.

A la par, tenemos a una Keeley diciéndole a Roy que, para asegurarse de que de verdad quiera estar con ella, debe tener diez citas de verdad con otras mujeres. Lo cual sale tan bien como se deben estar imaginando (especialmente una vez que Roy se daña la rodilla, la cual le ha estado fastidiando por años). Y además, tenemos la llegada de Zelda Southport (Tracy Ullman), una mujer poderosa que se convierte en una suerte de modelo a seguir para Keeley, pero que lamentablemente no termina de convencer a Rebecca. Este es un episodio de trifulcas y problemas, pues, muchos de los cuales culminan en un pub quiz que, para alegría de todos, acaba por unir al grupo (por más que se terminen metiendo en toda una pelea de pub).


El cuarto episodio de esta temporada de Ted Lasso continúa con el desarrollo del nuevo equipo femenino, así como la presentación de nuevos problemas para nuestros personajes favoritos. Todo el tema entre Roy y Keeley es un poco previsible pero igual entretenido, pero acá lo verdaderamente interesante está en el desarrollo de las jugadoras de Richmond, especialmente de Gemma (quien rápidamente se ha convertido en una figura popular entre sus compañeras). Ted Lasso, incluso más que en los tres episodios previos, se siente ahora como lo que fue hace años, por más que se esté enfocando en todo un nuevo equipo. ¡Que siga así!

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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 3

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**** sobre *****

*ALERTA DE SPOILERS*

Y seguimos con la cuarta temporada de Ted Lasso. Este tercer episodio es el primero que no se siente como una introducción o prólogo, centrándose ya más en los problemas del equipo femenino de Richmond. Luego de una desastrosa conferencia de prensa, Keeley y Rebecca se quedan sin auspiciador principal. La primera, además, se entera de que los uniformes no llegarán a tiempo por culpa de la empresa de envíos. Y Ted, Beard y la nueva entrenadora se quedan sin dos jugadoras, por lo que deciden realizar pruebas abiertas, por si es que se terminan encontrando con alguna joven promesa o diamante en bruto.

Y resulta que sí. Una nueva jugadora (interpretada por Fay Marsaye, a quien recordarán de la gran serie de Andor) con mucho talento se integra en su equipo… al igual que otra que, quizás, no prometa tanto. Pero igual les sigue faltando una delantera, por lo que deciden llamar a Gemma, una vieja amiga de la nueva entrenadora, que lamentablemente ahora está estudiando derecho. Pero como suele pasar en esta serie, eventualmente Ted la convence de jugar, con esta admitiendo que tendrá que jugar como parte del equipo y seguir estudiando en la universidad. Por su parte, Rebecca está tan ocupada que deja plantado continuamente a su novio, situación a la que este reacciona con sorprendente calma.

Es así, pues, que el episodio logra combinar con eficiencia lo personal con lo profesional; es decir, todo lo vinculado a la vida familiar y amorosa de los personajes (hasta parece que Keeley y Roy podrían volver a tener lo antes… quizás), pero también todo lo relacionado al nuevo equipo y sus problemas. Resulta adorable, por ejemplo, ver llegar a la sobrina de Roy para darles uniformes a las chicas del equipo, o ver a Ted convencer de forma emotiva a Gemma de jugar. Hasta ahora no hay nada extraordinario en estos nuevos episodios de Ted Lasso, pero a la vez, están logrando mantener un buen nivel de emotividad, humor ligero y una que otra sorpresa. A ver que continúan así, o mejor aún, si nos logran entregar algo todavía más sobresaliente.

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