Opinión
CRÍTICA N° 1 – Into the Night (1era Temporada)
Publicado
hace 6 añosel
Puede que ponerse a ver una serie de Netflix sobre un virus que mata a la gran mayoría de la raza humana no sea una buena idea para varios en estas épocas, pero “Into the Night” termina siendo lo suficientemente entretenida, intensa, y por qué no, breve, como para que uno pueda separar sus eventos ficticios de lo que está ocurriendo en el mundo real. Lo que comienza como un thriller algo arquetípico poco a poco se va transformando en algo un poco más interesante, desarrollando una narrativa algo exagerada pero innegablemente efectiva a lo largo de ocho episodios. Esta primera temporada de “Into the Night”, la primera serie belga producida por Netflix, termina sintiéndose, pues, como un aperitivo de lo que esperemos vaya a suceder en una potencial segunda parte.
Cada uno de los ocho episodios lleva el nombre de uno de sus protagonistas, y maneja la misma estructura. Un prólogo nos revela algo sobre el pasado reciente del personaje del título, y el resto del episodio se lleva a cabo en el “presente”. Quien termina siendo el personaje más importante de “Into the Night” es Sylvie (Pauline Etienne), una joven ex militar, deprimida e insegura, que está viajando a Rusia para enterrar las cenizas de su recién fallecido novio, y luego suicidarse. Sus planes de ven afectados, sin embargo, cuando un ex trabajador italiano de la OTAN llamado Terenzio (Stefano Cassetti) entra a su avión armado con una metralleta, y lo secuestra.

Resulta que dicho personaje sabe algo que los demás no: el sol ha comenzado a matar a la raza humana entera —al menos en los países donde ya ha amanecido—, por lo que tienen que volar hacia el oeste para tratar de escapar de una muerte segura. Aparte de Terenzio y Sylvie, en el avión se encuentran el capitán, Mathieu Daniel Douek (Laurent Capelluto); Ayaz (Mehmet Kurtulus), un criminal con “corazón de oro”; Laura (Babetida Sadjo), una enferma que acompaña a un señor de avanzada de edad; Rik Mertens (Jan Bijvoet), un hombre religioso y nervioso; Jakub (Ksawery Szlenkier), un ingeniero; Zara (Regina Bikkinina), una madre rusa que está llevando a su hijo, Dominik (Nicolas Alechine) de vuelta a casa para que reciba un tratamiento; y una joven influencer llamada Ines (Alba Gaïa Bellugi). Como se deben imaginar, toda suerte de conflictos saldrán a la luz durante el vuelo, lo cual hará que la supervivencia de estos personajes resulte mucho más complicada de lo esperado.
Gracias a que gran parte de la serie se lleva a cabo en el interior de un avión, “Into the Night” me recordó a filmes como “Plan de Vuelo” o “Red Eye”; es el tipo de historia en donde los personajes son desarrollados a partir de arquetipos bien definidos y donde, fuera de los eventos sobrenaturales que se están llevando alrededor del mundo, la mayoría de la tensión está derivada de los problemas que los protagonistas encuentra en pleno vuelo. E “Into the Night” introduce todo tipo de problemas; desde la ausencia de uno de los pilotos —razón por la que Sylvie termina ayudando a Mathieu con el manejo del avión—, hasta problemas con el tren de aterrizaje, la gasolina, la comida, y más. “Into the Night” hace de todo para generar conflicto y suspenso, lo cual, la mayor parte del tiempo, funciona bastante bien.
Por supuesto, también desarrolla a los personajes anteriormente mencionados de tal manera que todo tipo de conflictos surgen entre ellos. Terenzio, algo desequilibrado y con tendencias violentas, es quien muchas veces termina causando muchos de los problemas en el avión, pero personajes como Rik —quien, gracias a su religiosidad, cree ser más moral que el resto— o Zara —quien haría cualquier cosa para proteger a su hijo— también contribuyen durante algunos episodios. Sí, es cierto que “Into the Night” recurre a algunas contorsiones narrativas artificiales para generar tensión —Terenzio cambia de parecer a cada rato, por ejemplo, y ciertos personajes actúan de manera frustrantemente ilógica cuando el guion lo requiere—, pero en general, hace un buen trabajo haciendo que los personajes se sientan humanos, como para que el espectador se preocupe por ellos la mayor parte del tiempo.

Curiosamente, y a pesar de que trata sobre un evento sobrenatural e increíblemente peligroso, “Into the Night” no le dedica mucho tiempo al world-building. Uno se va enterando de lo que está sucediendo en el resto del mundo por pedacitos —un mensaje de radio por ahí, una visita a las oficinas de la OTAN por allá—, pero en general, “Into the Night” no parece estar muy preocupado en revelar nada de lo que no esté relacionado a los personajes principales. La decision de mostrar todo desde la perspectiva de los protagonistas en el interior de avión sirve para que el espectador se sienta tan desorientado como ellos —sabe lo mismo que ellos, y va descubriendo noticias, problemas y complicaciones al mismo tiempo que ellos.
No obstante, vale la pena mencionar que, por más de que “Into the Night” comienza de manera sobria y realista, presentando personajes que están atravesando momentos verdaderamente terribles —contemplando el suicidio, tristes porque les rompieron el corazón, preocupados por sus familias—, poco a poco se va haciendo más exagerada, confiando en que el espectador está lo suficientemente metido en la historia como para que no se de cuenta de ciertas incongruencias. Consideren, si no, una escena de aterrizaje, la cual se siente como algo más sacado de un videojuego que de una serie live-action, o la justificación que da un personaje para explicar los problemas que tienen con la gasolina de avión. “Into the Night” no es la serie más coherente del mundo, pero está lo suficientemente bien hecha como para que uno acepte ciertos defectos y suspenda su incredulidad.
De hecho ayuda, además, el que todos los actores se tomen 100% en serio a “Into the Night”; nadie está acá para vaciarse o hacer caras, lo cual contribuye a la palpable sensación de verosimilitud —mas no de realismo puro— del show. Paulinne Etienne está muy bien como Sylvie, interpretándola como una mujer fuerte pero insegura, que poco a poco tiene que convertirse en la líder del grupo. Laurent Caputello desarrolla a Mathieu como un hombre increíblemente fallido, pero con una gran sensación de responsabilidad; Stefano Cassetti es el perfecto villano (absolutamente detestable); Mehmet Kurtulus logra darle algo de dimensión a Ayaz; Alba Gaïa Bellugi logra trascender la naturaleza estereotípica de su personaje, y el pequeño Nicolas Alechine hace lo que puede con Dominik, un personaje que, desgraciadamente, tiene la personalidad de una cereza. Al menos no es desesperante, como suelen serlo muchos niños en las películas de desastres norteamericanas.

“Into the Night” es la serie perfecta para Netflix; breve, tensa, emocionante, y algo absurda pero suficientemente creíble. Los efectos visuales son cumplidores —no están al nivel de los que manejan las producciones Hollywoodenses, pero tampoco son horribles—, las actuaciones son sólidas, y la historia se va desarrollando de forma intrigante, llena de cliffhangers —incluyendo el del último episodio— que lo dejan a uno con ganas de ver más. No resulta difícil darse cuenta por qué Netflix apostó por convertir a “Into the Night” en su primera producción belga; se trata de una propuesta de carácter global —cuenta con actores belgas, rusos, escoceses, holandeses y demás— y mainstream, que debería ser capaz de atraer a un gran público alrededor del mundo. Puede que “Into the Night” no sea de lo mejor que hay en la plataforma, pero se digiere bien, y más importante incluso, hace que uno quiera ver una segunda temporada. ¡Habrá que esperar, no más!
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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***½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Si hay algo que se puede decir de la nueva temporada de Ted Lasso hasta el momento, es que es consistente. Es consistente en lo divertida que es, en lo ligero de su tono y en cómo va desarrollando los conflictos y problemas tanto de los personajes clásicos como de los nuevos. No obstante, no puedo evitar sentir que, con este quinto episodio, algunas decisiones de guion se sienten algo repentinas. Personajes toman decisiones apresuradas sin mayor motivación y llevan a cabo giros narrativos que merecían haber sido construidos con un poco más de cuidado.

En esta ocasión, nos enfocamos en Ted (Jason Sudeikis) lidiando con el enojo de su coentrenadora Alice (Tanya Reynolds), quien no está haciendo un muy buen trabajo motivando al equipo. Esto es particularmente urgente considerando que están a punto de tener un partido importante contra Chelsea. Por otro lado, Rebecca no reacciona de la mejor manera al enterarse de que su novio y la pequeña hija de este han decidido mudarse a Londres. Keeley (Juno Temple) queda un poco decepcionada al ver la cantidad de fanáticos que llegan al estadio para ver el partido, y se ve afectada cuando Roy (Brett Goldstein) le revela que ha tenido varias citas con una misma chica. Y el entrenador Beard (Brendan Hunt) queda en shock luego de ver la obra de teatro de su ex Jane junto a Ted.
Como se pueden dar cuenta, el episodio trata de manejar varias líneas narrativas, todas bastante importantes, lo cual resulta en una sensación algo caótica para el espectador. Evidentemente, queda claro que lo más importante es todo lo vinculado a Ted y Alice, lo cual culmina de forma sorprendente (esto, me imagino, traerá consigo interesantes consecuencias en los siguientes episodios). Pero el resto de las historias luchan por mantener relevancia a lo largo del episodio, lo cual hace que, nuevamente, ciertas decisiones se sientan demasiado repentinas o hasta ilógicas. El quinto episodio de esta cuarta temporada no está mal, pero sí me gustaría que los episodios que quedan hagan un mejor trabajo balanceando todas las líneas narrativas que la serie está intentando desarrollar.
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
¿Qué es el trabajo en equipo? ¿Y qué pasa cuando un equipo comienza a dividirse en grupitos, todos peleándose entre todos? Eso es lo que vamos viendo a través de este cuarto episodio de la nueva temporada de Ted Lasso, que además representa el regreso triunfal de Trent Crimm (James Lance), quien al parecer ahora cuenta con podcast propio. En todo caso, lo importante acá es que el equipo femenino de AFC Richmond se ha partido en tres grupos: las delanteras, las defensas y las mediocampistas, y tanto Ted como sus dos entrenadores tienen que encontrar la manera de que se amisten y se conviertan en un solo equipo, capaz de trabajar en conjunto.
A la par, tenemos a una Keeley diciéndole a Roy que, para asegurarse de que de verdad quiera estar con ella, debe tener diez citas de verdad con otras mujeres. Lo cual sale tan bien como se deben estar imaginando (especialmente una vez que Roy se daña la rodilla, la cual le ha estado fastidiando por años). Y además, tenemos la llegada de Zelda Southport (Tracy Ullman), una mujer poderosa que se convierte en una suerte de modelo a seguir para Keeley, pero que lamentablemente no termina de convencer a Rebecca. Este es un episodio de trifulcas y problemas, pues, muchos de los cuales culminan en un pub quiz que, para alegría de todos, acaba por unir al grupo (por más que se terminen metiendo en toda una pelea de pub).

El cuarto episodio de esta temporada de Ted Lasso continúa con el desarrollo del nuevo equipo femenino, así como la presentación de nuevos problemas para nuestros personajes favoritos. Todo el tema entre Roy y Keeley es un poco previsible pero igual entretenido, pero acá lo verdaderamente interesante está en el desarrollo de las jugadoras de Richmond, especialmente de Gemma (quien rápidamente se ha convertido en una figura popular entre sus compañeras). Ted Lasso, incluso más que en los tres episodios previos, se siente ahora como lo que fue hace años, por más que se esté enfocando en todo un nuevo equipo. ¡Que siga así!
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y seguimos con la cuarta temporada de Ted Lasso. Este tercer episodio es el primero que no se siente como una introducción o prólogo, centrándose ya más en los problemas del equipo femenino de Richmond. Luego de una desastrosa conferencia de prensa, Keeley y Rebecca se quedan sin auspiciador principal. La primera, además, se entera de que los uniformes no llegarán a tiempo por culpa de la empresa de envíos. Y Ted, Beard y la nueva entrenadora se quedan sin dos jugadoras, por lo que deciden realizar pruebas abiertas, por si es que se terminan encontrando con alguna joven promesa o diamante en bruto.

Y resulta que sí. Una nueva jugadora (interpretada por Fay Marsaye, a quien recordarán de la gran serie de Andor) con mucho talento se integra en su equipo… al igual que otra que, quizás, no prometa tanto. Pero igual les sigue faltando una delantera, por lo que deciden llamar a Gemma, una vieja amiga de la nueva entrenadora, que lamentablemente ahora está estudiando derecho. Pero como suele pasar en esta serie, eventualmente Ted la convence de jugar, con esta admitiendo que tendrá que jugar como parte del equipo y seguir estudiando en la universidad. Por su parte, Rebecca está tan ocupada que deja plantado continuamente a su novio, situación a la que este reacciona con sorprendente calma.
Es así, pues, que el episodio logra combinar con eficiencia lo personal con lo profesional; es decir, todo lo vinculado a la vida familiar y amorosa de los personajes (hasta parece que Keeley y Roy podrían volver a tener lo antes… quizás), pero también todo lo relacionado al nuevo equipo y sus problemas. Resulta adorable, por ejemplo, ver llegar a la sobrina de Roy para darles uniformes a las chicas del equipo, o ver a Ted convencer de forma emotiva a Gemma de jugar. Hasta ahora no hay nada extraordinario en estos nuevos episodios de Ted Lasso, pero a la vez, están logrando mantener un buen nivel de emotividad, humor ligero y una que otra sorpresa. A ver que continúan así, o mejor aún, si nos logran entregar algo todavía más sobresaliente.
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