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*ALERTA DE SPOILERS*
Como saben, “She-Hulk” no ha pasado sin pena ni gloria, precisamente. De hecho, todo lo contrario —es el tipo de serie que ha terminado siendo controversial, principalmente debido a la reacción de varios fanáticos —la mayoría hombres, la mayoría intolerantes— que simplemente no pueden aceptar que una serie no sea de su agrado, o no esté tratando de apelar a sus gustos. Después de todo, “She-Hulk” es una sit-com legal —un show bastante diferente a todo lo que Marvel hizo antes, que termina siendo increíblemente fiel a sus raíces en los cómics, especialmente en lo que se refiere a sus características metatextuales.
Bueno, el último episodio de la temporada ciertamente no acabará con las controversias. Lo que tenemos acá es un desenlace increíblemente autoconsciente, en el que Jen Walters (Tatiana Maslany) simplemente decide cambiar el final de su propia serie, saliéndose de la pantalla de Disney Plus (¡!), yendo a los estudios de Marvel (¡¡!!), y confrontando a K.E.V.I.N. (no Feige), una inteligencia artificial que desarrolla las premisas de todas las películas y series del MCU de manera prácticamente automática. Se nota que las creadoras de “She-Hulk” están conscientes de las críticas que siempre se le hacen a las películas de Marvel, y por ende, decidieron mofarse de todo durante este último episodio. Hasta me encantó cuando Jen le preguntó al robot cuándo llegarían los X-Men a ese universo.

Todo esto es muy gracioso, sin lugar a dudas, pero a la vez, puede resultar extremadamente anticlimático para la temporada en general. Titania, por ejemplo, terminó siendo un personaje totalmente irrelevante (que casi ni aparece en este episodio). Y la revelación final sobre los antagonistas de She-Hulk, aunque algo astuta, se lleva a cabo de manera apresurada. Y aunque me encantó ver nuevamente a Charlie Cox como Matt Murdock/Daredevil, su traje no se ve del todo… convincente… en escenas diurnas. Y mejor no comenzar con el hijo de Hulk (Mark Ruffallo), quien ya ha sido sobreanalizado hasta el cansancio debido a su cuestionable diseño. “She-Hulk” ha sido una serie innegablemente entretenida, algo irregular pero irreverente, que sin llegar a concluir de manera satisfactoria, al menos se atrevió a hacer algo distinto.
¿Vería una segunda temporada? ¡Por supuesto ¡Que venga ya!