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CRÍTICA – Ted Lasso (Temporada 1)
Publicado
hace 5 añosel
Uno podría pensar que no pertenezco al público objetivo de una serie como “Ted Lasso”… y a primera vista, podría decirse que eso es cierto. Después de todo, nunca me ha gustado el fútbol; lo cual, como deben saber, es prácticamente sacrilegio en un país latinoamericano como Perú. Acá el fútbol es casi una religión, un pasatiempo que despierta pasiones, y que ha generado una fanaticada verdaderamente intensa durante los últimos… bueno, casi 100 años, probablemente. No hace falta decir que, siendo un hombre cisgénero, a la mayoría de mis amigos les gusta el fútbol, y que se trata de algo que, lamentablemente, no puedo compartir con ellos. Y no lo hago porque me guste ser diferente ni mucho menos —simplemente no es algo que logre conectar conmigo.
Y sin embargo, he terminado amando esta primera temporada de “Ted Lasso”. Contra todo pronóstico, se trata de un show que, a diferencia del deporte sobre el que supuestamente trata, ha logrado conectar conmigo… precisamente porque le da más importancia a los personajes y a sus relaciones e incluso a la comedia, que a cualquier otro aspecto de su historia. “Ted Lasso” es una serie sana y encantadora, el tipo de show que te hace sentir bien, y que podría servir como antídoto para todo lo que uno vive en el día a día. No es una fantasía, necesariamente, pero se lleva a cabo en un mundo un poco más gentil y generoso que el nuestro, en donde la gente puede llegar a entenderse e incluso quererse, por más de que no se hayan llevado bien desde un principio. ¿Suena naive? Pues sí, puede que lo sea, pero al menos para vuestro servidor, eso no es algo malo, necesariamente.

Previsiblemente, el protagonista de la serie es Ted Lasso (un encantador Jason Sudeikis), un entrenador de fútbol americano, sureño y extremadamente amable, que es contratado por el equipo de fútbol (tradicional) de Richmond, para que trabaje para ellos. Dejando en los Estados Unidos a su hijo y esposa, Ted viaja a Londres, en donde comienza a tratar de ganarse tanto a su jefa, la gélida Rebecca Welton (Hannah Waddingham), como al equipo que se supone tiene que entrenar. Con la ayuda de su mejor amigo, el entrenador Beard (Brendan Hunt), y hasta del ingenuo Nathan Shelley (Nick Mohammed), poco a poco Ted va superando las diferencias entre los Estados Unidos y el Reino Unido, demostrando que su poco conocimiento sobre el balompié no le impide trabajar duro y parejo.
Lo mejor de “Ted Lasso” está, lo crean o no, en la construcción del personaje central. Él es el eje emocional de la historia, así como LA persona de la cual uno se termina enamorando. Es interesante; en papel, Ted suena algo irritante, un hombre cuarentón y extremadamente optimista, siempre listo para ayudar a los demás con una frase cursi. Pero la manera en que Sudeikis lo interpreta, así como el arco por el que tiene que pasar el personaje —el cual incluye una dolorosa separación— lo convierten en alguien con el que resulta fácil empatizar. Pero más importante: gradualmente, Ted se convierte en uno de los protagonistas más entrañables y memorables que se hayan visto en la pantalla chica, tanto así que el espectador se va encariñando con él al mismo tiempo que el reparto secundario. Muy ingenioso, la verdad.
Los otros aspectos de esta primera temporada de “Ted Lasso”, sin embargo, ayudan a que el show funcione como una comedia dramática (con toques deportivos, claro está) extremadamente entretenida. Muchos de los personajes secundarios son introducidos de manera arquetípica, pero a lo largo de diez episodios bien construidos, son desarrollados como seres humanos tridimensionales. Rebecca demuestra tener un cálido interior debajo de su frío exterior, por ejemplo (y de hecho tiene razones muy válidas para actuar como actúa); el Nathan de Nick Mohammed demuestra ser mucho más valioso para el equipo de lo que uno se imaginaría inicialmente, y hasta el desagradable Jamie Tartt de Phil Dunster (una estrella de fútbol arrogante y agresiva) tiene un lado vulnerable. No hay héroes o villanos en “Ted Lasso”; todos tienen motivaciones creíbles, y arcos interesantes por los que tienen que atravesar.

Eso se debe, también, a que los conflictos, por más verosímiles que sean, nunca llegan a ser demasiado graves. Usualmente esto podría ser considerado como un defecto, pero en “Ted Lasso”, es parte de la propuesta; nuevamente, el show se lleva a cabo en un mundo más gentil que el nuestro, y a pesar de que Ted tiene tanta paciencia y amabilidad que por momentos parece ser la reencarnación de Jesucristo, también demuestra tener defectos, y hasta momentos de debilidad emocional. Pero nada de eso importa mucho; tanto él como sus compañeros siempre logran superar obstáculos, creyendo en sus sueños y propósitos, dándose cuenta que la amistad siempre los ayudará a seguir adelante.
¿Suena cursi? “Ted Lasso” ciertamente tiene el potencial de serlo, pero felizmente nunca llega a cruzar esa línea. El show balancea muy bien elementos de comedia absurda, con líneas de diálogo muy graciosas —incluyendo una buena cantidad de juegos de palabras y “chistes de papá”—, conflicto ligero entre personajes, y referencias más adultas. Y como deben haber adivinado ya, no es necesario saber mucho sobre fútbol para poder disfrutarlo —nuevamente, el deporte rey no es el foco de la serie, si no más bien las relaciones interpersonales, y cómo Ted llega a un lugar nuevo, diferente, para tratar de hacer una diferencia. Puede que, al menos al inicio, nadie crea en él, pero lo importante es que él sí cree en los demás.

Debería quedarles claro, entonces, que me fascinó esta primera temporada de “Ted Lasso”. La consumí en menos de dos días, no solo porque disfruté enormemente de los personajes, la comedia, los mensajes sobre la amistad y el creer en uno mismo, y hasta el desenlace ligeramente inesperado —si no también porque me hacía sentir bien. Es una de esas series tipo feel-good, como le dirían los norteamericanos; algo así como comida de confort, que de repente no es increíblemente nutritiva, pero igual te hace bien. “Ted Lasso” es de lo mejor que he podido ver este año, tanto así que, al tiempo de escribir este texto, ya he comenzado a ver la segunda temporada. Si la consumo al mismo ritmo que la primera, entonces, ¡podrán leer mi crítica en unos pocos días! Hasta el momento no me ha decepcionado, y por lo que he podido leer sobre estos nuevos episodios, dudo que lo vaya a hacer.
“Ted Lasso” se encuentra disponible en el servicio de streaming Apple TV+.
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)
Publicado
hace 1 semanael
7 octubre, 2026
****½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y llegamos al final. ¿Será el final de la serie en general? ¿O será como la última vez, que el buen Ted y compañía descansarán un rato para luego regresar? El desenlace de este episodio nos sugiere un futuro brillante tanto para él como para Alice y Beard y Rebecca y todo el mundo, por lo que no me fastidiaría ver una quinta temporada. Pero a la vez, si este llegara a ser el final del show (ahora sí de verdad), tampoco me molestaría. La cuarta temporada de Ted Lasso no ha sido la mejor de todas, pero especialmente con este desenlace, al menos ha logrado justificar su propia existencia; y, de paso (y para variar), hacer llorar a su público.
El episodio, pues, termina por resolver todos los enredos y conflictos antes presentados, sin dejar a nadie mal parado –no, ni siquiera a la maldita de Zelda. Como era de esperarse, esta última se revela como la que le estuvo comprando las acciones de Richmond a todo el mundo, pero felizmente, tanto Rebecca como Leslie tenían un as bajo la manga. Ted logra conectar mejor con su hijo al revelarle la verdad de cómo murió su abuelo. Y hablando de muerte, todo el mundo tiene que lidiar con el fallecimiento de Mae del episodio pasado, lo cual, curiosamente, trae consigo buenas consecuencias tanto para el club (y el conflicto con Zelda) como para los tres fieles accionistas y asiduos clientes del pub, quienes se convierten en sus nuevos dueños.

¿Y qué hay de Roy y Keeley? Luego de pasar por algunos momentos (quizás no tan) tensos, se dan cuenta de que están listos para ser padres, con el primero pidiendo una nueva junta de los Diamond Dogs para que sus amigos lo ayuden con sus inseguridades. Y luego de tantos cambios y sorpresas, Rebecca por fin decide casarse, dándose cuenta de que no le tiene miedo al matrimonio o al compromiso; solo al haber estado antes con la persona incorrecta. ¿Se siente todo esto súper conveniente y fresa? Pues sí. Pero a la vez funciona como para cerrarlo absolutamente todo y dejar al espectador en lágrimas, esto último, cortesía de una narración en off particularmente emotiva por parte de Mae.
Ha sido un deleite, pues, tener a Ted Lasso de vuelta en nuestras pantallas. No ha sido una temporada perfecta, pero entre sus nuevos (y memorables) personajes femeninos y arcos interesantemente maduros para los personajes clásicos, me terminó por convencer. Y bueno, ayuda el que literalmente hayan dejado lo mejor para el final. Veremos si llega una quinta temporada; pase lo que pase, al menos podemos decir que ha sido una buena racha de cuatro temporadas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9
Publicado
hace 2 semanasel
30 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.
Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.

Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.
Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8
Publicado
hace 3 semanasel
23 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
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