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Las expectativas para “WandaVision” eran altísimas, quizás tanto como las que se tenían para películas como “The Avengers” o “Avengers: Endgame”. Después de todo, se trata de la primera serie para el servicio de streaming Disney Plus que pertenece al Universo Cinematográfico de Marvel, y que tiene que conectar a las nuevas historias de la pantalla chica, con las películas para cine que se estrenarán pronto. Muchos la iban a comparar, entonces, no solo con las series de Marvel para Netflix, si no también con los filmes de la MCU que ya hemos visto anteriormente.

Considerando todo eso, entonces, se podría decir que “WandaVision” ha comenzado con el pie derecho. Los dos primeros episodios estrenados el 15 de enero logran establecer de manera efectiva el tono de la serie, adentrando a espectador a un mundo que homenajea de manera vistosa a las “sitcoms” norteamericanas de los años 50 y 60. Todo, desde el vestuario hasta la forma de actuar de los actores, los gags, el tono cursi y los roles de género, obedece a lo que uno hubiese visto en la pantalla chica hace 50 ó 60 años, dejando en claro que se trata de una propuesta muy distinta a lo que Marvel nos tiene acostumbrados. Hasta sus protagonistas saben que están en algo sumamente raro, por lo que se dejan llevar por la estética y estilo tan particular del show. Hace tiempo que no veía a Paul Bettany siendo tan gracioso, por ejemplo.
Sin embargo, los dos episodios insertan suficientes pistas sobre lo que de verdad está pasando, como para que los fanáticos más acérrimos de Marvel vayan desarrollando sus propias conjeturas. Las referencias a otras películas, personajes y hasta los cómics de Marvel están a la orden del día, y en general, a pesar de incluir diversos personajes secundarios caricaturescos —destacan Kathryn Hahn como Agnes, la vecina metiche de Visión y Bruja Escarlata, y Debra Jo Rupp como la esposa del “jefe” de Visión—, uno no puede evitar sentir que todo es un ardid, una suerte de universo paralelo completamente falso que esconde una verdad bastante más perturbadora. La serie, de hecho, me recordó a la infravalorada “Pleasantville”, incluso cuando decide insertar algunos elementos de color en medio de su cinematografía en blanco y negro.

Algunos espectadores se sentirán perdidos durante estos dos primeros episodios, lo cual podría resultar en más frustración que diversión. Pero se siente como algo que los creadores de “WandaVision” están haciendo a propósito, como preparando al espectador para lo que se viene en el resto de la temporada. Se trata, pues, de un inicio que quizás no vaya a ser del agrado de todo el mundo, pero que creo tampoco debería ser utilizado para juzgar a la serie como un todo. Al fin y al cabo, “WandaVision” nos está escondiendo muchísima información, y hasta que no nos enteremos de cuál es la verdad detrás de este mundo idílico y anticuado de sitcom, no podremos decir qué tan efectiva es la serie, tanto como un producto individual, como en el contexto de la MCU. Por el momento, sin embargo, se puede concluir que es un comienzo prometedor, y que “WandaVision” me ha dejado con ganas de saber más —¡y al menos no se puede decir que Marvel se esté durmiendo en sus laureles!