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CRÍTICA – Euphoria (Primera Temporada)
Publicado
hace 6 añosel
Había escuchado bastante sobre “Euphoria” antes de que me animara a verla; sobre su contenido fuerte y honesto, y sobre lo deprimente y oscura que era. Y aunque por momentos se puede sentir como una propuesta exagerada, que ciertamente se va al extremo en algunos de sus momentos más emotivos, tampoco se puede negar que se trata de una serie expertamente realizada, protagonizada por una Zendaya que demuestra tener un futuro brillante tanto en la pantalla grande como la chica. “Euphoria” es, pues, una representación perturbadora de la realidad de muchos adolescentes estadounidenses; de repente no 100% fidedigna a lo que sucede en la vida real, pero suficientemente verosímil como para causar una reacción emocional muy potente en el espectador.
La protagonista (y narradora en off) de “Euphoria” es Rue (Zendaya), una chica de 16 años que vive en un pueblo ficticio de los Estados Unidos, y que acaba de salir de rehabilitación, luego de haber sufrido una sobredosis de drogas y ser encontrada por su hermana menor, Gia (Storm Reid). Lo que vemos en la serie es a una Rue tratando de sobrevivir la adolescencia, interactuando con sus compañeros de colegio, y combatiendo una adicción a las drogas que parece no querer esfumarse. Hay algo de esperanza, sin embargo, en la llegada de Jules (Hunter Schafer), una chica trans que rápidamente se convierte en la mejor amiga de Rue (y posiblemente algo más). Son un par de adolescentes rotas, que están intentando sobrellevar situaciones extremas, y que han encontrado en su relación una suerte de luz al final del túnel, por más que esta sea algo inestable.

Ellas no son los únicos personajes de “Euphoria”, sin embargo. Si hay algo que destaca en la serie a nivel narrativo, de hecho, es la manera en que el creador (y director de varios episodios) Sam Levinson logra entrelazar las historias de varios chicos de esta escuela, mostrando los diferentes problemas a los que se tienen que enfrentar, y desarrollando temas relacionados a al masculinidad tóxica, las relacionas amorosas problemáticas, el sexting, los nudes, la discriminación, y mucho más. Y lo mejor de “Euphoria” es que, a pesar de ser consistentemente oscura y por momentos difícil de disfrutar (al menos de la manera en la que uno usualmente disfruta un show), nunca se siente como una lección o un sermón. La serie está interesada, en primer lugar, en contar la historia de estos personajes y en desarrollarlos como seres humanos reales; los temas son transmitidos como consecuencia de estas historias.
Consideren, si no, a Nate Jacobs (Jacob Elordi), lo más parecido que tiene “Euphoria” a un villano. Se trata de la máxima representación de la masculinidad tóxica y la estereotípica crianza de un joven blanco presionado por todas partes. El chico es básicamente un psicópata, manipulador como él solo y lleno de problemas que no sabe exteriorizar, y que usualmente resultan en encuentros terriblemente violentos con su novia, Maddy Pérez (Alexia Demie). O a Kat Hernández (Barbie Ferreira), una chica algo insegura que, a lo largo de la temporada, aprende a tomar el control de su vida y de su cuerpo, utilizando a hombres desesperados a través de la webcam de su laptop. Esto, sin embargo, hace que descuide sus relaciones en la vida real, enfocándose demasiado en el físico y no necesariamente en lo emocional.
Si estas historias se sienten como advertencias de lo que “podría estar pasando con tu hijo adolescente”, es porque hasta cierto punto, lo son. Y en ese sentido, es posible que la serie funcione mejor con los adultos, quienes probablemente la vean casi como una historia de terror. Los verdaderos adolescentes, en todo caso, no disfrutarán demasiado de la manera en que son retratadas las fiestas o las relaciones entre los diferentes personajes en la escuela, y mucho menos la droga y el alcohol. Parafraseando a Rue: “la drogas son cool, hasta que terminan por destruir tu vida”. Resulta interesante, sin embargo, que uno de los personajes más simpáticos y con más corazón es Fezco (Angus Cloud), el dealer de Rue. Si hay algo que “Euphoria” realmente se esfuerza en hacer, es evitar los estereotipos de las series adolescentes que se han consumido en la televisión norteamericana por años.

Ayuda, además, que todas las actuaciones sean verdaderamente geniales. Quien resalta, obviamente, es Zendaya, quien interpreta a Rue como esta chica real, dolida, que está tratando de sobrellevar todo el sufrimiento que siente utilizando drogas, anestesiando su cuerpo y su mente para no pensar en sus problemas. Su relación con Jules funciona porque es retratada como lo único que le da alegría en la vida, como su sol en medio de la tormenta (esta última metáfora no es siempre presentada de manera sutil). Hunter Schafer, por otro lado, es también una revelación; una actriz que interpreta a Jules como esta serie de contradicciones, como alguien que quiere recuperar su feminidad a través del control y de la utilización de hombres (en su mayoría homofóbicos) y su propia sexualidad. Lo que tenemos en Rue y Jules es una relación compleja, adorable y por momentos algo dependiente (más del lado de Rue), pero absolutamente verosímil.
El resto del reparto está muy bien, lógicamente. Jacob Elordi interpreta a Nate como un verdadero monstruo, alguien que está siempre obsesionado con ejercer control, y que hasta podría cometer crímenes con tal de salirse con la suya. Maude Apatow interpreta a Lexi, la ex mejor amiga de Rue, y posiblemente el único personaje con una vida sana y sin problemas demasiado graves. Alexa Demie causa algo de simpatía como Maddy, una suerte de masoquista que sufre mucho estando en una relación con Nate, pero que a la vez lo defiende y hasta miente por él —a veces da la impresión de tener el Síndrome de Estocolmo. Barbie Ferreira está muy bien como Kat, dándole al personaje uno de los arcos más satisfactorios de la serie, y Sydney Sweeney logra transcender los estereotipos en los que podría haber caído su personaje, Cassie. De hecho, termina siendo uno de los personajes que causa más simpatía, una chica que siempre quiere satisfacer a los demás, y que por ende deja manipularse y controlarse sin pensar demasiado en sí misma. Los adultos, por otro lado —y como suele pasar en estas series— son o unos monstruos, o están casi de adorno, siendo la mamá de Rue la única que verdaderamente resalta y se siente como parte importante de la historia.

Un elemento que también destaca en “Euphoria” el la estética general del show, así como el estilo de dirección. Se trata de una serie súper estilizada, que utiliza diversos recursos visuales para meter al espectador en los zapatos de sus protagonistas. Consideren, si no, una escena donde vemos a Rue drogada, caminando en un pasillo que va girando al más puro estilo de “Inception”. O una vistosa secuencia tipo montaje en donde desarrollan la relación entre Rue y Jules de manera puramente posible. O en general, la manera en que Levinson y su equipo utilizan la cámara y la edición, dándole un ritmo increíblemente enérgico a la historia, paneando de personaje en personaje, y yendo al ritmo de una banda sonora ecléctica e hipnótica — “Euphoria” fue producida por Drake, después de todo— como para ir a la misma velocidad que sus adolescentes personajes. Es realmente impresionante.
“Euphoria” es una serie que atrapa al espectador desde el primer segundo de metraje, y que lo sumerge en un mundo verosímil pero también bastante deprimente, con una luz a veces difícil de ver al final del túnel. Se trata, pues, de una historia llena de drogas y situaciones de sobredosis, escenas de sexo explícitas —que deberían incomodar a los espectadores, ya que los actores son mayores de edad, pero los personajes no—, manipulación, dick picks, violencia, venganza, y mucho más. Los padres saldrán horrorizados, los adolescentes probablemente encontrarán algunos elementos reconocibles, y los demás quedaremos hipnotizados gracias a su enérgica narrativa y notables actuaciones. Puede que mi adolescencia no haya sido como la de los personajes en “Euphoria” —felizmente—, pero eso no evita que reconozca la honestidad y realismo de la serie, una de las pocas que parece de verdad entender a sus personajes y sus problemas. ¡Que vengan los episodios especiales, y eventualmente, la segunda temporada!
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.
Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.

Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.
Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 8
Publicado
hace 1 semanael
23 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 7
Publicado
hace 2 semanasel
16 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Interesante cómo este séptimo episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso lidia con los eventos de la semana pasada. Primero, tenemos a una Alice (Tanya Reynolds) decidiendo decirle sí a todo para tratar de convertirse en una mejor entrenadora (y quizás mejor persona). Luego a un Ted (Jason Sudeikis) intentando crearse un perfil en una app de citas, pero sin saber cómo describirse en tres palabras. A un Roy (Brett Goldstein) finalmente dándose cuenta de que le gusta la Dra. Beaumont (Laura Haddock), pero que sí enamorado de Keeley (Juno Temple). A una Rebecca (Hannah Waddingham) y un Leslie (Jeremy Swift) tratando de lidiar con el abogado inescrupuloso de Dani Rojas (a quien no vemos, lamentablemente) con la ayuda de Zelda (Tracey Ullman). Y finalmente, a las chicas del equipo, cada una con sus diferentes problemas (carros malogrados, subidas de precio de alquiler, exesposos irresponsables, y más).

Si suena a que es bastante, pues sí que lo es. Pero a diferencia de episodios previos, este hace un mejor trabajo balanceando todas estas historias, haciendo que la mayoría gire en torno al concepto de Creer tan presente en temporadas previas (el letrero está de vuelta, solo que ahora en la nueva oficina de Ted), y a la forma en que decidimos resolver nuestros problemas. Esto concluye de forma algo angustiosa cuando vemos a Ted finalmente animándose a invitar a salir a la chica que conoció en el teatro (luego de borrar la app de citas), para enterarse de que está saliendo con alguien. A veces, igual vale la pena ser valiente y animarse a hacer algo, por más que los resultados no sean los que uno esperaba.
Este séptimo episodio, pues, termina convenciendo gracias a cómo se concentra en sus personajes más importantes, dejando un poco al fútbol de lado para mostrarnos cómo ciertas decisiones pueden ayudar a que crezcan. En particular, me gustó la conversación final entre Beaumont y Roy, donde este finalmente se da cuenta de lo que siente por Keeley, disculpándose, hasta cierto punto, con su cuasi nueva novia por ser parte de un experimento. El final, sin embargo, es lo más emotivo que nos entrega el episodio; da gusto ver a Ted ser algo más aparte de su versión feliz y inspiradora, especialmente luego de haber recibido tantos consejos de parte de una Keeley noble y amable. Mezclando lo cursi con lo verosímil, este séptimo episodio de la nueva temporada de Ted Lasso convence y nos deja con la esperanza de ver más novedades la próxima semana.
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9
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