destacado
CRÍTICA – Castlevania (Temporada 4)
Publicado
hace 5 añosel
Y llegamos al final. La cuarta temporada de la excelente serie animada de “Castlevania” para Netflix ha terminado siendo, pues, también la última, lo cual estoy seguramente ha decepcionado a más de un fanático de la franquicia. Después de todo, se trata de uno de los mejores shows basados en un videojuego que jamás se hayan hecho —una producción que entiende perfectamente lo que los jugadores disfrutan de estos títulos, y que logra transmitirlo a través de una experiencia impecablemente animada, y sorprendentemente profunda por momentos. Las tres primeras temporadas de “Castlevania” son todas muy buenas, por lo que la mayoría de espectadores esperábamos algo de similar nivel para la última.
Y felizmente no hemos sido decepcionados. Esta cuarta temporada cierra la mayor parte de subtramas y líneas narrativas de manera satisfactoria, otorgándole una conclusión a la historia de Trevor Belmont (Richard Armitage) y Sypha Belnades (Alejandra Reynoso), pero también a las de la mayoría de personajes secundarios, tanto clásicos como nuevos. Se trata, pues, de todo lo que uno debería esperar de esta serie; una temporada llena de batallas expertamente animadas, sangre y tripas por doquier, nuevas criaturas nocturnas, y hasta uno que otro giro narrativo inesperado (y bien ejecutado). Solo le faltarían escenas de sexo… pero considerando lo controvertida que resultó ser una en especial en la temporada pasada, creo que es mejor que hayan obviado dichos momentos.

Al comenzar la temporada, nos encontramos con Trevor y Sypha viviendo una vida de cazadores de monstruos: tratando de ayudar a la mayor cantidad de gente posible, deshaciéndose de todas las criaturas de la noche con las que se encuentran, y hasta de gente que, aparentemente, está empecinada en traer de vuelta de Drácula (Graham McTavish) desde el infierno. Pero rápidamente, nuestros protagonistas se dan cuenta que necesitan un descanso y pensar bien las cosas —Trevor, en particular, está muy cansado. Sin embargo, no tendrán mucho tiempo para hacer eso, ya que terminan llegando a la ciudad de Targoviste, la cual fue aniquilada por el mismísimo Vlad Tepes luego de la muerte de su madre, y ahora está siendo asediada por todo tipo de monstruos.
A la vez, también seguimos la historia de Alucard (James Callis), quien es obligado a salir de su castillo cuando un pueblo cercano es, también, atacado por toda suerte de criaturas infernales. Es así que conoce a Greta (Marsha Thompson), y termina ayudándola a sobrevivir, y más importante, a traer la paz para su gente. Por otro lado, además, está Isaac (Adetokumboh M’Cormack), uno de los personajes que más ha cambiado a lo largo de la serie, y que ahora quiere traer la paz al mundo, deshaciéndose de quienes quieran conquistarlo con violencia. Y finalmente, está la vampiresa Carmilla (Jamie Murray), quien desde su castillo, quiere ahora conquistar al mundo entero, eliminando a todos los humanos que pueda. Esto le preocupa a su mago aliado, Hector (Theo James), pero particularmente a Lenore (Jessica Brown Findlay), quien comienza a dudar sobre las ambiciones y la sed de poder de su hermana mayor.
Como se pueden dar cuenta, el show tiene a varios personajes distintos, cada uno con sus objetivos y obstáculos propios, y a pesar de que cada uno de los diez episodios de la temporada dura poco más de veinte minutos, hace un buen trabajo a la hora de balancear cada una de las historias. Evidentemente, le dedica la mayor parte del tiempo a Trevor y Sypha, y aunque ellos no tienen los arcos de personaje más marcados, igual cambian lo suficiente como para que la resolución de sus historias sea satisfactoria. El Trevor de Armitage se convierte en un verdadero héroe, y el experimentado actor lo interpreta de esa manera —aunque algo más cansado, y hasta viejo—, mientras que la Sypha de Reynoso sigue siendo mi personaje favorito; una maga poderosa, que demuestra ser la figura más empática y bondadosa del show. (Consideren las escenas donde ayuda a la gente, organizándola para defenderse de los demonios y poder sobrevivir).

No obstante, esta última temporada igual cuenta con algunos personajes secundarios que resaltan. De los nuevos, el mejor es Varney, quien cuenta con la voz del legendario Malcolm McDowell. A pesar de que comienza como alguien más bien soso, como una suerte de vampiro sin mayores ambiciones, eventualmente se convierte en una de las figuras más importantes de la serie —es parte, pues, del giro narrativo más inesperado (y entretenido) de la temporada. Y de los antiguos, Carmilla sigue siendo todo un deleite de ver; una vampiresa fuertísima, que se involucra en una de las batallas más impresionantes a nivel visual de toda la serie (en el sexto episodio, por si tenían dudas).
De hecho, podría argumentarse que la cuarta temporada de “Castlevania” es la mejor en lo que se refiere al apartado técnico. Sí, es cierto que los animadores toman algunos atajos durante las escenas más tranquilas o de conversación, como suele pasar, pero es en las peleas donde realmente se lucen. Destaca el ya mencionado combate protagonizado por Carmilla, pero también tenemos el enfrentamiento final, que involucra a —bueno, no incluiré spoilers. Solo basta con mencionar que los animadores utilizan todos los trucos que se puedan imaginar durante los últimos dos episodios, desde animados fluidas, movimientos de cámara, fondos en 3D, y más. Esto resulta, lógicamente, en enfrentamientos verdaderamente espectaculares, que aprovechan al máximo las habilidades de todos los personajes, pero específicamente, las de Trevor, Sypha y Alucard.

¡Y hablado de Alucard! Tanto él como Isaac son los personajes que más cambian a lo largo de “Castlevania”, lo cual llega a una suerte de clímax en esta última temporada. Alucard es convertido, pues, en un héroe hecho y derecho, quizás demasiado poderoso —sus habilidades son prácticamente incontables— pero ciertamente muy distinto a quien vimos en la temporada anterior. Sus interacciones con Greta, además, son inesperadamente cálidas, y demuestran que, eventualmente, podrá salirse de la sombra de su padre, y convertirse en alguien mucho más gentil y menos dependiente de la ira y el mal.
Por su parte, Isaac es uno de los personajes que menos se “hace bolas” en “Castlevania”. Se trata, pues, de alguien que ha madurado muchísimo, quizás más que cualquier otro personaje secundario en el show, y que considera que, de repente, Drácula no era tan genial o perfecto como todos dicen. Además, se involucra en algunas conversaciones que exploran la naturaleza del ser humano, o hasta de cualquier ser vivo, la verdad. Resalta la escena, por ejemplo, en donde le permite a una Criatura de la Noche darse cuenta que no tiene por qué ser una máquina de matar; que siempre se ha comportado de manera violenta porque fue condicionado a hacerlo, y no porque esa sea su verdadera naturaleza. La culminación de su historia con Hector, además, es sorprendente… en el buen sentido, y menos violenta de lo que uno esperaría de “Castlevania”.
Sí, podría argumentarse que el verdadero villano aparece un poco “de la nada” (fuera de una referencia muy específica en uno de los primeros episodios), o que personajes como Carmilla no están particularmente bien aprovechados. Pero creo que en términos generales, esta última temporada de “Castlevania” hace un excelente trabajo a la hora de cerrar todas las historias que tenía para contar, dándole espacio, incluso, al Saint Germain de Bill Nighy (actorazo), quien además cumple un rol crucial en el clímax de la trama (por más de que tengan que explicar su historia de trasfondo con unos flashbacks algo apresurados). Nuevamente; considerando que los creadores solo contaban con diez episodios de menos de media hora cada uno, realmente supieron balancear bien todas líneas narrativas y conflictos y peleas y, claro está, secuencias de gore extremo.

Da un poco de pena, pues, que “Castlevania” esté terminando, pero al menos lo ha hecho con una excelente cuarta temporada, que le entrega a los fans todo lo que podrían haber estado esperando. Además, por más de que haya cerrado de manera satisfactoria la historia de todos los personajes, deja suficientes cabos sueltos —por más que sean enanos—, como para que uno se quede con ganas de ver los spin-offs ya anunciados. Puede que la historia de Trevor, Sypha y Alucard haya concluido, pero eso no quiere decir que no tengamos “Castlevania” para rato. Eso sí, han dejado la valla tan alta, que la siguiente serie tendrá que esforzarse muchísimo para satisfacer las expectativas de los espectadores. ¡Estoy seguro, pues, que será un reto que llegarán a cumplir!
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
Te podría gustar
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
¿Qué es el trabajo en equipo? ¿Y qué pasa cuando un equipo comienza a dividirse en grupitos, todos peleándose entre todos? Eso es lo que vamos viendo a través de este cuarto episodio de la nueva temporada de Ted Lasso, que además representa el regreso triunfal de Trent Crimm (James Lance), quien al parecer ahora cuenta con podcast propio. En todo caso, lo importante acá es que el equipo femenino de AFC Richmond se ha partido en tres grupos: las delanteras, las defensas y las mediocampistas, y tanto Ted como sus dos entrenadores tienen que encontrar la manera de que se amisten y se conviertan en un solo equipo, capaz de trabajar en conjunto.
A la par, tenemos a una Keeley diciéndole a Roy que, para asegurarse de que de verdad quiera estar con ella, debe tener diez citas de verdad con otras mujeres. Lo cual sale tan bien como se deben estar imaginando (especialmente una vez que Roy se daña la rodilla, la cual le ha estado fastidiando por años). Y además, tenemos la llegada de Zelda Southport (Tracy Ullman), una mujer poderosa que se convierte en una suerte de modelo a seguir para Keeley, pero que lamentablemente no termina de convencer a Rebecca. Este es un episodio de trifulcas y problemas, pues, muchos de los cuales culminan en un pub quiz que, para alegría de todos, acaba por unir al grupo (por más que se terminen metiendo en toda una pelea de pub).

El cuarto episodio de esta temporada de Ted Lasso continúa con el desarrollo del nuevo equipo femenino, así como la presentación de nuevos problemas para nuestros personajes favoritos. Todo el tema entre Roy y Keeley es un poco previsible pero igual entretenido, pero acá lo verdaderamente interesante está en el desarrollo de las jugadoras de Richmond, especialmente de Gemma (quien rápidamente se ha convertido en una figura popular entre sus compañeras). Ted Lasso, incluso más que en los tres episodios previos, se siente ahora como lo que fue hace años, por más que se esté enfocando en todo un nuevo equipo. ¡Que siga así!
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y seguimos con la cuarta temporada de Ted Lasso. Este tercer episodio es el primero que no se siente como una introducción o prólogo, centrándose ya más en los problemas del equipo femenino de Richmond. Luego de una desastrosa conferencia de prensa, Keeley y Rebecca se quedan sin auspiciador principal. La primera, además, se entera de que los uniformes no llegarán a tiempo por culpa de la empresa de envíos. Y Ted, Beard y la nueva entrenadora se quedan sin dos jugadoras, por lo que deciden realizar pruebas abiertas, por si es que se terminan encontrando con alguna joven promesa o diamante en bruto.

Y resulta que sí. Una nueva jugadora (interpretada por Fay Marsaye, a quien recordarán de la gran serie de Andor) con mucho talento se integra en su equipo… al igual que otra que, quizás, no prometa tanto. Pero igual les sigue faltando una delantera, por lo que deciden llamar a Gemma, una vieja amiga de la nueva entrenadora, que lamentablemente ahora está estudiando derecho. Pero como suele pasar en esta serie, eventualmente Ted la convence de jugar, con esta admitiendo que tendrá que jugar como parte del equipo y seguir estudiando en la universidad. Por su parte, Rebecca está tan ocupada que deja plantado continuamente a su novio, situación a la que este reacciona con sorprendente calma.
Es así, pues, que el episodio logra combinar con eficiencia lo personal con lo profesional; es decir, todo lo vinculado a la vida familiar y amorosa de los personajes (hasta parece que Keeley y Roy podrían volver a tener lo antes… quizás), pero también todo lo relacionado al nuevo equipo y sus problemas. Resulta adorable, por ejemplo, ver llegar a la sobrina de Roy para darles uniformes a las chicas del equipo, o ver a Ted convencer de forma emotiva a Gemma de jugar. Hasta ahora no hay nada extraordinario en estos nuevos episodios de Ted Lasso, pero a la vez, están logrando mantener un buen nivel de emotividad, humor ligero y una que otra sorpresa. A ver que continúan así, o mejor aún, si nos logran entregar algo todavía más sobresaliente.
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El segundo episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso mantiene la misma calidad y tono que la anterior, aunque ahí, por fin, retornamos a algunas de las interacciones y locaciones clásicas de historias previas. Ted ya está en Londres –aunque su familia recién llegará después–; vive en un cuarto arriba de su pub favorito en Richmond, y ha llegado para entrenar al (nuevo) equipo de fútbol femenino de segunda división de AFC Richmond, con la ayuda de una nueva asistente (Tanya Reynolds) de mal genio, poco sentido del humor y que, encima, acaba de renunciar frente a Rebecca.
Pero como no podía ser de otra forma, buena parte del episodio está dedicada a Ted haciendo todo lo posible por convencer a dicha asistente de quedarse. Y es aquí donde el episodio se siente como algo sacado de cualquiera de las tres temporadas anteriores: tenemos a un Ted usando su genio y buena onda para comenzar nuevas relaciones; tenemos a un Coach Beard (Brendan Hunt), con aspecto de vagabundo, obsesionándose con el retorno de su mejor amigo; y tenemos a un Roy Kent (Brett Goldstein) ayudando a Keely (Juno Temple) a remodelar los cambiadores de visitantes para que los usen el nuevo equipo de chicas.

El resultado es un episodio entretenido, ocasionalmente gracioso y, más importante, que parece entender muy bien tanto a los personajes clásicos como a los nuevos. En el equipo, por ejemplo, se nos va introduciendo a jugadoras que seguramente cobrarán más importancia en episodios venideros, como la arquera que se niega a usar guantes, o a las mellizas que se paran peleando todo el tiempo. Y aunque la subtrama de Rebecca, en la que intenta averiguar qué tipo de feminista es, se siente algo previsible, estoy seguro de que será mejor desarrollada en el futuro cercano. En todo caso, no duden de que Ted Lasso ha vuelto; este segundo episodio es la mayor prueba de ello.
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 4
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 3
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 2
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 1
CRÍTICA: Spider-Noir, Temporada 1 (Prime Video)
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 1
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 2
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 3
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 4
CRÍTICA: Astérix y Obélix: el combate de los jefes (miniserie)
CRÍTICA: The Last of Us – Temporada 2, Episodio 7 (FINAL)
CRÍTICA: The Last of Us – Temporada 2, Episodio 6
CRÍTICA: Andor – Temporada 2, Episodios 10, 11 y 12 (FINAL)
