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CRÍTICA – Ted Lasso (Temporada 2)
Publicado
hace 5 añosel
La primera temporada de “Ted Lasso” fue una de las experiencias televisivas más agradables, entretenidas y emotivas que haya tenido en un buen tiempo —un show que parecía haber sido hecho únicamente para poner felices a sus espectadores, especialmente si se dedicaban a verlo después de un largo día de trabajo. Y aunque la segunda temporada, que acaba de terminar, no maneja un tono igual de consistentemente sano y optimista, y comete uno que otro pecado en relación a sus personajes secundarios, al menos se siente ambiciosa e imprevisible. Acá no han intentado repetir lo que se hizo por primera vez el año pasado; la segunda temporada de “Ted Lasso” se siente como a evolución orgánica (y por momentos no tan orgánica) de la historia y sus personajes, lo cual ciertamente es de admirar.
Si vieron la primera temporada, ya sabrán que el entrenador Ted Lasso (Jason Sudeikis) ahora se lleva bien con su jefa, Rebecca Walton (Hannah Waddingham), la dueña del equipo de fútbol Richmond FC. Lo cual quiere decir, como se deben imaginar, que ahora los showrunners han tenido que introducir nuevos conflictos y hasta nuevos personajes antagónicos, por más de que la serie no cuente con verdaderos villanos. Por ejemplo, está la nueva psicóloga del equipo, la Dra Sharon Fieldstone (Sarah Niles), que en un inicio no se lleva muy bien que digamos con Ted; los problemas entre el aparentemente rudo Roy Kent (Brett Goldstein), Keeley (Juno Temple) y Jamie Tartt (Phil Dunster), o hasta el desarrollo del personaje de Nate (Nick Mohammed), quien termina la temporada— bueno, prefiero no arruinarlo.

Felizmente, la mayor parte de subtramas y nuevas historias no se sienten forzadas ni mucho menos. Por ejemplo, me gustó mucho lo que hicieron con el mismísimo Ted en esta temporada —luego de haberlo introducido como alguien increíblemente optimista, siempre listo para soltar una frase positiva o ayudar a sus compañeros de trabajo (a pesar de estar pasando por un duro divorcio), acá tratan de deconstruirlo un poco, dando a entender que ser así de positivo todo el tiempo no puede ser saludable. Y también disfruté de las maneras, a veces sutiles, en las que intentaron desarrollar a los jugadores del equipo, dándoles algo que hacer a algunos (que casi ni habían aparecido en la primera temporada), y hasta desarrollando temas algo difíciles a través de ellos.
Lo cual no quiere decir que todos los intentos hayan sido exitosos. Consideren, si no, la subtrama entre el carismático Sam Obisanya (Toheeb Jimoh) y Rebecca —lo que muy bien hubiera podido ser una exploración interesante de un tema usualmente complicado en lo que se refiere a las reglas laborales y las relaciones entre compañeros de trabajo, parece más bien haber sido desperdiciado, casi como si los guionistas tuvieran miedo de explorar temas complejos. O más bien, como si no hubieran querido meterse en algo potencialmente controvertido, sin admitir que algunas de las cosas que estos personajes hacen quizás… no están del todo bien. La química entre ambos actores es palpable y la revelación de lo que sucede entre ambos está perfectamente ejecutada, pero lo que terminan haciendo con ellos se siente algo… simplista.
No obstante, hay otros aspectos de la serie que funcionan mejor. Cierta subtrama refleja la realidad que mucha gente vive, especialmente en relación al movimiento Black Lives Matter, y está tratada con respeto y delicadeza. Y aunque inicialmente tenía miedo de lo que estaban haciendo con Nate, convirtiéndolo en alguien verdaderamente desagradable, hacia el final, entendí cuál era el propósito de su arco; de hecho, el plano final de la temporada me dejó ligeramente en shock y con ganas de ver más. Es muy arriesgado lo que decidieron hacer con el personaje, especialmente considerando la manera tan vulnerable en que a sido caracterizado (y las implicancias que tiene el que sea la única persona de color en el equipo de entrenadores), pero creo que al final, dicho riesgo pagó sus dividendos. Habrá que esperar a ver qué sucede en la tercera temporada.

Otros personajes, sin embargo, no fueron igual de bien aprovechados. Keeley, por ejemplo, claramente tiene poco qué hacer durante la mayor parte de la temporada —sus problemas con Roy se sienten algo superficiales, y muchas veces simplemente está ahí, conversando con Rebecca o tratando de contribuir a una discusión que tiene mucho más que ver con otros personajes. Lo mismo se podría decir de Jamie Tartt —luego de pasar por un efectivo arco de personaje en la temporada anterior, acá parece estar un poco perdido en el espacio. Sí cuenta con uno que otro momento que lo deja brillar, pero en comparación a la primera temporada, no tiene mucho que hacer —era necesario, supongo, para darle la oportunidad a otros personajes secundarios de ser más relevantes.
Nada de eso logra arruinar la serie, sin embargo. De hecho, la mayoría de mis quejas están relacionadas a personajes previamente interesantes, que acá han sido dejados de lado ligeramente para que otros resalten. Nuevamente —es algo comprensible. Además, la temporada cuenta con varios episodios y momentos destacables, desde la aparición inicial de la Dra. Fieldstone, hasta el episodio Beard After Hours (surrealista en el mejor sentido de la palabra), y por supuesto, el desenlace de la temporada, con cliffhanger y todo. Y aunque la serie trata de deconstruir mucho de lo que se presentó anteriormente, como se mencionó líneas arriba, igual logra ser extremadamente feel-good, llena de momentos que en otro show se sentirían falsos o exagerados (consideren en el episodio navideño, estrenado con bastante anticipación a la fecha real), pero que acá funcionan de lo lindo, y deberían dejar al espectador con una gran sonrisa en el rostro.

Puede que en cierto sentido, la segunda temporada de “Ted Lasso” sea ligeramente inferior a la primera, pero eso no quiere decir que el show haya sido arruinado. De hecho, me animaría a decir que se trata de una temporada arriesgada y ambiciosa, que ha utilizado a los personajes ya introducidos y desarrollados como base, para hacer algo un poco más realista e intrigante. “Ted Lasso” ya no es positivismo y alegría pura —todavía mantiene algunas de esas características, pero las mezcla con elementos dramáticos un poco más oscuros, y frecuentemente emotivos. Si se enamoraron de estos personajes y el mundo en el que viven en la primera temporada, es muy posible que digan sintiendo lo mismo en la segunda; “Ted Lasso” es de los mejores shows que se pueden ver ahora, les guste el fútbol o no (¡a mí no!). Necesito que se apuren en sacar la tercera (y quizás última) temporada.
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El episodio de Año Nuevo de esta temporada de Ted Lasso representa una mejora en comparación con lo que vimos la semana pasada. Sí, siguen habiendo demasiados personajes con demasiadas subtramas, pero al concentrarse en un tema en particular –la diferencia entre lo bueno y lo perfecto– y en las relaciones y romances de los protagonistas, el episodio logra sentirse más como una experiencia cohesiva y coherente, siempre manteniendo su tono ligero y divertido. ¿Es perfecto? Por supuesto que no, pero sí ayuda a desarrollar a personajes como Alice o el mismísimo Ted, dejándonos con ganas de ver lo que sucederá la próxima semana.

Para empezar, tenemos a Rebecca y a Keeley en la fiesta de presentación del vodka de Jamie Tart; ¡sí, Phil Dunster está de vuelta! Y verlo interactuar con Roy, quien llega al mismo lugar, resulta todo un deleite, como se deben imaginar. Una pena que este último se hiera la rodilla y termine en el hospital, donde Keeley finalmente conoce a la chica con la que ha estado saliendo en citas: su doctora. Por otro lado, las chicas de Richmond van a la fiesta de Zelda en un yate, donde se codean con los ricos y famosos, y donde Beard parece (pero finalmente no) conocer a un nuevo interés amoroso. Y por supuesto, tenemos a Ted, quien pasa Año Nuevo en el pub con su hijo y su ex.
Todo el punto del episodio está en mostrar cómo los personajes deben seguir adelante. Alice debe superar sus inseguridades y darse cuenta de que el equipo no la odia. Ted debe animarse a invitar a salir a la chica que conoció en el teatro la semana pasada, aceptando que ya no está con su hija. Rebecca debe aceptar que, por más que la nueva relación no sea perfecta, es muy buena y eso es suficiente. Y Keeley debe aceptar que Roy está con alguien más… aunque quizás eso sí podría variar. El sexto episodio de la Temporada 4 de Ted Lasso se enfoca menos en el fútbol y más en sus personajes, y por ende, termina siendo de lo más emotivo que nos ha entregado el show este año.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 5
Publicado
hace 2 semanasel
2 septiembre, 2026
***½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Si hay algo que se puede decir de la nueva temporada de Ted Lasso hasta el momento, es que es consistente. Es consistente en lo divertida que es, en lo ligero de su tono y en cómo va desarrollando los conflictos y problemas tanto de los personajes clásicos como de los nuevos. No obstante, no puedo evitar sentir que, con este quinto episodio, algunas decisiones de guion se sienten algo repentinas. Personajes toman decisiones apresuradas sin mayor motivación y llevan a cabo giros narrativos que merecían haber sido construidos con un poco más de cuidado.

En esta ocasión, nos enfocamos en Ted (Jason Sudeikis) lidiando con el enojo de su coentrenadora Alice (Tanya Reynolds), quien no está haciendo un muy buen trabajo motivando al equipo. Esto es particularmente urgente considerando que están a punto de tener un partido importante contra Chelsea. Por otro lado, Rebecca no reacciona de la mejor manera al enterarse de que su novio y la pequeña hija de este han decidido mudarse a Londres. Keeley (Juno Temple) queda un poco decepcionada al ver la cantidad de fanáticos que llegan al estadio para ver el partido, y se ve afectada cuando Roy (Brett Goldstein) le revela que ha tenido varias citas con una misma chica. Y el entrenador Beard (Brendan Hunt) queda en shock luego de ver la obra de teatro de su ex Jane junto a Ted.
Como se pueden dar cuenta, el episodio trata de manejar varias líneas narrativas, todas bastante importantes, lo cual resulta en una sensación algo caótica para el espectador. Evidentemente, queda claro que lo más importante es todo lo vinculado a Ted y Alice, lo cual culmina de forma sorprendente (esto, me imagino, traerá consigo interesantes consecuencias en los siguientes episodios). Pero el resto de las historias luchan por mantener relevancia a lo largo del episodio, lo cual hace que, nuevamente, ciertas decisiones se sientan demasiado repentinas o hasta ilógicas. El quinto episodio de esta cuarta temporada no está mal, pero sí me gustaría que los episodios que quedan hagan un mejor trabajo balanceando todas las líneas narrativas que la serie está intentando desarrollar.
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
¿Qué es el trabajo en equipo? ¿Y qué pasa cuando un equipo comienza a dividirse en grupitos, todos peleándose entre todos? Eso es lo que vamos viendo a través de este cuarto episodio de la nueva temporada de Ted Lasso, que además representa el regreso triunfal de Trent Crimm (James Lance), quien al parecer ahora cuenta con podcast propio. En todo caso, lo importante acá es que el equipo femenino de AFC Richmond se ha partido en tres grupos: las delanteras, las defensas y las mediocampistas, y tanto Ted como sus dos entrenadores tienen que encontrar la manera de que se amisten y se conviertan en un solo equipo, capaz de trabajar en conjunto.
A la par, tenemos a una Keeley diciéndole a Roy que, para asegurarse de que de verdad quiera estar con ella, debe tener diez citas de verdad con otras mujeres. Lo cual sale tan bien como se deben estar imaginando (especialmente una vez que Roy se daña la rodilla, la cual le ha estado fastidiando por años). Y además, tenemos la llegada de Zelda Southport (Tracy Ullman), una mujer poderosa que se convierte en una suerte de modelo a seguir para Keeley, pero que lamentablemente no termina de convencer a Rebecca. Este es un episodio de trifulcas y problemas, pues, muchos de los cuales culminan en un pub quiz que, para alegría de todos, acaba por unir al grupo (por más que se terminen metiendo en toda una pelea de pub).

El cuarto episodio de esta temporada de Ted Lasso continúa con el desarrollo del nuevo equipo femenino, así como la presentación de nuevos problemas para nuestros personajes favoritos. Todo el tema entre Roy y Keeley es un poco previsible pero igual entretenido, pero acá lo verdaderamente interesante está en el desarrollo de las jugadoras de Richmond, especialmente de Gemma (quien rápidamente se ha convertido en una figura popular entre sus compañeras). Ted Lasso, incluso más que en los tres episodios previos, se siente ahora como lo que fue hace años, por más que se esté enfocando en todo un nuevo equipo. ¡Que siga así!
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