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*CUIDADO QUE HAY SPOILERS*
Ahora sí, pues. Luego de un episodio relativamente inconsecuente la semana pasada, “The Acolyte” por fin ha agarrado viada con el quinto episodio, “Noche”. Es aquí, de hecho, donde por fin nos enteramos de varios giros importantes, y donde por fin sentí que las consecuencias para nuestros protagonistas se hicieron más graves. ¿Jecki? Muerta, asesinada por el misterioso maestro de Mae. ¿Yord? Igual, solo que en vez de usar un sable de luz, le rompieron el cuello (lo siento, Yord Horde). Y para el final del episodio, Mae y Osha intercambian lugares, lo cual podría traer consigo graves consecuencias para el Maestro Sol (él sigue vivo, felizmente… por el momento).
Ah, ¿y qué hay del Maestro? Pues la revelación de su identidad es una de las pocas sorpresas que no funcionan; para sorpresa de nadie, de hecho, resulta que era Qimir (Manny Jacinto), una suerte de Sith (sí, dice la palabra Sith) que todo lo que quiere es la libertad de usar sus poderes como le de la gana. La actuación de Jacinto en este episodio, eso sí, es excelente, pasando de la inocencia y naivité del Qimir que ya conocíamos, a la oscuridad e intimidación de un Maestro Sith poderoso y desatado. Algo similar pasa con el Sol de Lee Jung-jae; el coreano actor nos logra decir mucho con expresiones faciales, trasmitiendo con efectividad el torrente de emociones por el que pasa mientras se enfrenta a Qimir, y ve a sus amigos siendo asesinados.

Y es “Noche”, también, el episodio que por fin nos entrega batallas de sable láser memorables; impecablemente coreografiadas, y rápidas y furiosas. Me hicieron recordar a las peleas de las precuelas, pero con un poco menos de vuelteretas. Y a diferencia del episodio 4, acá sentí que por fin avanzamos, dejando a varios de los personajes principales o muertos (descansen en paz, Jecki y Yordi) o en situaciones peligrosas. Me hubiese gustado que se deshicieran de Qimir, sí, pero como se ve al final del episodio, el proto-Sith sigue vivo, pero en una situación distinta a la de su cuasi-aprendiz. Puede que el episodio previo haya terminado en un cliffhanger (frustrante, mal implementado), pero es “Noche” el episodio que de verdad me ha dejado con ganas de ver qué sigue.