****½ sobre *****
*CUIDADO QUE HAY SPOILERS*
A estas alturas del partido, ya no debería sorprender que “El Pingüino” nos entregue otro gran episodio. Entrelazando las historias de sus diferentes protagonistas, lo que hace es desarrollar con mayor intensidad el conflicto que se ha creado entre Sofia Gigante (Cristin Milioti) y el personaje del título (Colin Farrell). La primera, junto con su nuevo aliado, Salvatore Maroni (Clancy Brown) quiere encontrar algo, lo que sea, para atacar a su rival; un ser querido, alguien que le pueda importar. Y el segundo ya ha logrado construir un nuevo Imperio debajo de la ciudad, en las alcantarillas, distribuyendo el Bliss por todas partes, y consiguiendo mucho dinero.

Pero evidentemente las cosas no pueden ser tan fáciles. Eventualmente, Sofia y Maroni encuentran una forma de detener la distribución de la droga, lo cual termina por obligar a Os a pensar fuera de la caja. Pero ese no es su único problema: se tiene que seguir encargando de su madre, Francis (Deirdre O’Connell) quien en un emotivo momento de lucidez, le pide que no la deje convertirse en un vegetal, diciéndole, básicamente, que si su enfermedad sigue empeorando, la mate. Y hablando de muerte; es en este episodio, también, que Victor (Rhenzy Feliz) comete su primer asesinato, matando a un viejo enemigo del barrio cuando este le pide a la fuerza ser parte de la organización criminal de Os.
Resulta satisfactorio, pues, ver cómo “El Pingüino” va entretejiendo todas estas líneas narrativas, dándole un momento para brillar a cada personaje, haciendo que el conflicto central vaya escalando para, asumo, eventualmente explotar en un episodio futuro. De hecho, lo mejor que este sexto episodio nos entrega, creo yo, está en sus momentos finales: cuando Os logra unir a todos los demás líderes de las bandas criminales de Gótica, para enfrentarse en conjunto a Sofia y Salvatore. Dicha unificación promete resultar en una batalla climática emocionante, en donde me imagino veremos si es que Os logra convertirse en el súper criminal que siempre quiso ser, o no. ¡Ya no falta nada para averiguarlo!