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CRÍTICA: Ted (Temporada 2)
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hace 8 mesesel
Si la primera temporada de la serie de Ted fue una experiencia hilarante y, en ciertos momentos, superior a las películas (o al menos a la segunda), esta nueva temporada no hace más que consolidar todo lo que se estableció antes. En vez de siete episodios, tenemos ocho. En vez de simplemente mezclar humor absurdo con personajes reconocibles, tenemos historias increíblemente graciosas, sorprendentemente emotivas y que no tienen miedo de tocar temas algo fuertes. Y aunque —lamentablemente— Seth MacFarlane ya ha confirmado que la tercera temporada probablemente jamás saldrá, el show nos deja con la esperanza de que más aventuras podrían narrarse con estas versiones de sus protagonistas. ¡Solo queda cruzar los dedos!
La segunda temporada de Ted comienza poco después de la primera y no ha cambiado mucho. Johnny (Max Burkholder) sigue siendo virgen, sigue sin tener novia, y esta vez, está en su último año de colegio. Ted (voz de MacFarlane) sigue siendo un osito de peluche sarcástico y grosero, pero de buen corazón. Blaire (Giorgia Whigham) sigue viviendo en la casa de Johnny, y los padres de este último, la amabilísima Susan (Alanna Ubach) y el súper conservador veterano de Vietnam Matty (Scott Grimes) mantienen la misma relación de siempre. Incluso más que la temporada anterior, esta se siente como una serie de aventuras inconexas, sin ninguna narrativa que lo vincule todo. ¿Pero saben qué? Ese no es un problema en absoluto.

Porque al final del día, uno ve una serie como Ted para matarse de risa, y eso es precisamente lo que sucede acá. Con los personajes ya bien establecidos, al igual que sus relaciones, la temporada hace un excelente trabajo desarrollando momentos de humor absurdo, relevante o hasta ligeramente ofensivo, los cuales, sin embargo, nunca se perciben como algo hecho únicamente para molestar a ciertos espectadores. Cuando alguien les diga que ya no se puede bromear sobre nada (lo cual, evidentemente, es mentira), les sugiero que le enseñen esta serie. Ted no tiene miedo de ser grosera, pero a la vez nunca se siente como una producción malintencionada, lo que la vuelve divertida en lugar de frustrante.
Consideren, además, que buena parte del humor se deriva de las diferencias de opinión entre personajes como Matty (que representa el machismo, sexismo, racismo y ultraconservadurismo), Susan (una ama de casa tradicional pero muy gentil y hacendosa), y Blaire (la progresista rebelde y queer, siempre consciente de los problemas del mundo). Si Ted parece tomar partido, evidentemente es porque está del lado de Blaire, pero nada de eso convierte las discusiones entre los tres personajes (con Johnny y Ted de espectadores, básicamente) en algo tedioso. Más bien, cada escena en el comedor de la casa resulta en chistes verdaderamente hilarantes. ¿Qué otra serie se tomaría tanto tiempo hablando sobre lo gay (no no gay) que resulta comer huevos antes, durante y después de ciertos horarios? Es todo tan ridículo que resulta divertido y jamás ofensivo.

Adicionalmente, por más que la temporada consista únicamente en ocho episodios (en gran parte, me imagino, por lo cara que resulta realizar el show), igual cuenta con historias absolutamente memorables. De entre ellas destacan el episodio dedicado enteramente a una campaña de Dungeon and Dragons (súper fiel a las reales, dicho sea de paso); el capítulo donde Susan va a la cárcel (¡!) y, con su bondad, logra hacer de aquel lugar un sitio mejor; y por supuesto, la escena (algo controvertida) en la que MacFarlane interpreta a Bill Clinton con un poco de ayuda del DeepFake. La escena en sí es muy graciosa, pero entiendo por qué algunos espectadores podrían encontrar que Clinton luce algo… perturbador.
Podría listar más momentos chistosos de la temporada, pero lo mejor que pueden hacer es ir a Universal Plus (o, me imagino, alguna web alternativa) y ver Ted. Contrario a lo que se podrían haber imaginado, se trata de una serie tanto graciosa como emotiva, donde la mayoría de personajes brillan, contrastando perfectamente con el osito del título. Blaire tiene más que hacer acá que en la temporada anterior (y encima es partícipe de un episodio sobre el aborto, el cual se siente tanto relevante como importante), Susan es un pan de dios, y apariciones como las del Chico Jesús (que en esta ocasión ayuda a Johnny dándole una moneda para que use una máquina expendedora) terminan de cementar a Ted como una serie ridículamente memorable.

Al igual que en la temporada anterior, además, las actuaciones son todas excelentes, y ayudan a convertir a los personajes en íconos de la comedia. Max Burkholder sigue teniendo el trabajo difícil de interactuar con un oso digital, y lo hace perfectamente (me encanta, además, y también me da miedo, pensar que se supone que eventualmente tendrá que convertirse en Mark Wahlberg… ugh). Alanna Ubach es la ama de casa perfecta, convirtiendo a Susan en uno de los personajes más adorables y dulces de la televisión. Scott Grimes es desagradable e intenso como Matty, pero no por eso lo caricaturiza (consideren el episodio dedicado a sus ataques cardíacos). La Blaire de Giorgia Whigham sigue siendo la única voz de la razón en el show, y por supuesto, la presencia de Ted es invaluable (su mejor momento: cuando tiene un amorío con una mujer casada con un millonario).
Una pena, pues, que Ted no vaya a tener una tercera temporada. Lo que tenemos acá es una serie que combina la comedia ridícula, el humor vulgar y sexual, los personajes memorables y bien construidos, algo de emotividad y una pizca de comentario social y político, para generar risas, llantos y, bueno… más risas. Esta segunda temporada me gustó incluso más que la primera, y por lo que he estado viendo en redes, no creo ser el único. En un mundo perfecto, el show debería continuar, por más que la narración en off de Ian McKellen en el último episodio sea una despedida perfecta. La pasé muy bien con Ted, e igual seguiré cruzando los dedos para que tanto Universal como MacFarlane se animen a continuar la historia de este osito de peluche y su disfuncional familia humana.
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 10 (FINAL)
Publicado
hace 3 semanasel
7 octubre, 2026
****½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y llegamos al final. ¿Será el final de la serie en general? ¿O será como la última vez, que el buen Ted y compañía descansarán un rato para luego regresar? El desenlace de este episodio nos sugiere un futuro brillante tanto para él como para Alice y Beard y Rebecca y todo el mundo, por lo que no me fastidiaría ver una quinta temporada. Pero a la vez, si este llegara a ser el final del show (ahora sí de verdad), tampoco me molestaría. La cuarta temporada de Ted Lasso no ha sido la mejor de todas, pero especialmente con este desenlace, al menos ha logrado justificar su propia existencia; y, de paso (y para variar), hacer llorar a su público.
El episodio, pues, termina por resolver todos los enredos y conflictos antes presentados, sin dejar a nadie mal parado –no, ni siquiera a la maldita de Zelda. Como era de esperarse, esta última se revela como la que le estuvo comprando las acciones de Richmond a todo el mundo, pero felizmente, tanto Rebecca como Leslie tenían un as bajo la manga. Ted logra conectar mejor con su hijo al revelarle la verdad de cómo murió su abuelo. Y hablando de muerte, todo el mundo tiene que lidiar con el fallecimiento de Mae del episodio pasado, lo cual, curiosamente, trae consigo buenas consecuencias tanto para el club (y el conflicto con Zelda) como para los tres fieles accionistas y asiduos clientes del pub, quienes se convierten en sus nuevos dueños.

¿Y qué hay de Roy y Keeley? Luego de pasar por algunos momentos (quizás no tan) tensos, se dan cuenta de que están listos para ser padres, con el primero pidiendo una nueva junta de los Diamond Dogs para que sus amigos lo ayuden con sus inseguridades. Y luego de tantos cambios y sorpresas, Rebecca por fin decide casarse, dándose cuenta de que no le tiene miedo al matrimonio o al compromiso; solo al haber estado antes con la persona incorrecta. ¿Se siente todo esto súper conveniente y fresa? Pues sí. Pero a la vez funciona como para cerrarlo absolutamente todo y dejar al espectador en lágrimas, esto último, cortesía de una narración en off particularmente emotiva por parte de Mae.
Ha sido un deleite, pues, tener a Ted Lasso de vuelta en nuestras pantallas. No ha sido una temporada perfecta, pero entre sus nuevos (y memorables) personajes femeninos y arcos interesantemente maduros para los personajes clásicos, me terminó por convencer. Y bueno, ayuda el que literalmente hayan dejado lo mejor para el final. Veremos si llega una quinta temporada; pase lo que pase, al menos podemos decir que ha sido una buena racha de cuatro temporadas.
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CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 9
Publicado
hace 4 semanasel
30 septiembre, 2026
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El noveno episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso es de emociones agridulces y novedades impactantes. Después de todo, ya estamos llegando al final, por lo que tiene sentido que la serie, por fin, comience a desenredar algunos nudos, a poner a sus protagonistas en situaciones difíciles, pero también a obligarlos a triunfar, aunque sea por un ratito. En esos sentidos, el episodio funciona muy bien a nivel emocional, permitiéndole al espectador sentir la euforia de la victoria, pero también las consecuencias (quizás no tan positivas) de algunas decisiones o eventos.
Esta vez, tenemos al equipo femenino de Richmond viajando a Bristol para un partido decisivo: si no gana, no será promocionado a la liga. Lamentablemente, luego de desmayarse en un partido previo, Keeley no puede viajar; resulta, pues, que está embarazada, noticia que la tiene muy tensa, y que tiene miedo de contarle a Roy. Por otro lado, Gemma está empecinada en volver a las canchas; Beard se ha puesto pelo (Dios mío…); y la gran Mae Green (Annette Badland), dueña del pub al que van todos los personajes, es invitada por Ted para acompañarlos en el bus hasta Bristol. Después de todo, necesitan todo el apoyo posible para ganar.

Acá incluyo spoilers, así que tiene sentido decir que sí, efectivamente, las chicas ganan el partido, y debido a varias razones. Primero porque la arquera Quinn (Jude Mack) por fin se anima a usar guantes; porque Gemma entra un rato a la cancha para meter un gol, y finalmente, porque por fin le dan la oportunidad a la calientabancas de Shannon (Shannon Hayes) de jugar en el partido, lo cual resulta en un gol más. Pero como no todo puede ser felicidad, a la par nos enteramos de quién ha estado comprando las acciones de Richmond: nada más y nada menos que Zelda (Tracey Ullman), lo cual, valgan verdades, no es del todo chocante, pero seguro tendrá repercusiones en el episodio final. Pero lo peor es que, al final del partido, vemos que Mae ha caído, y aunque no escuchamos lo que Rebecca le dice a Ted, podemos asumir que la fanática más antigua de Richmond ha fallecido.
Habrá que esperar a la próxima semana a ver qué sucede. Pero con un solo episodio más de historia, creo que esta cuarta temporada de Ted Lasso tendrá que hacer bastante para concluir de forma satisfactoria (un algo agridulce). A menos, claro, que una quinta temporada sea anunciada inmediatamente…
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Más que los otros episodios de esta temporada, el octavo se concentra en el drama, dejando la comedia un poco de lado para permitirles crecer a sus personajes. Y cuando hablo de los personajes, me refiero a los secundarios, ya que fuera de un excelente discurso para las chicas, Ted (Jason Sudeikis) no aparece mucho acá –y Beard (Brendan Hunt) tampoco (aunque vamos viendo cómo va lidiando con su crisis de la mediana edad, primero con los ojos azules el episodio pasado, y al parecer, ahora injertándose pelo). Es así que terminamos con el episodio más largo de la temporada hasta ahora, que aprovecha al máximo su duración para avanzar con la historia.

Para este crítico, la trama principal es la de Alice (Tanya Reynolds) y Gemma (Abbie Hern). La segunda sufre una lesión en un partido a la vez que le ofrecen un trabajo fuera del mundo del fútbol, lo cual la hace dudar sobre su futuro en Richmond. Y la primera se dedica el episodio entero a lidiar con esto, finalmente dándose cuenta del valor que tiene su jugadora no solo para ella sino también para el resto del equipo. Mientras tanto, Roy Kent (Brett Goldstein) se rehúsa a ir a su homenaje, y cuando es obligado por Keeley (Juno Temple), se ve involucrado en una serie de situaciones absurdas que, finalmente, le permiten darse cuenta de que sí valdría la pena darle una nueva oportunidad a una relación con la chica.
Fuera de aquellas tramas, tenemos a Leslie (Jeremy Swift) investigando un repentino misterio: resulta que un montón de gente ha estado vendiendo sus acciones en Richmond, lo cual parece ser parte de una conspiración contra el equipo. Y aunque vemos a otros personajes como Rebecca (Hannah Waddingham) o el resto de jugadoras del equipo, el episodio termina concentrándose en estas dos tramas principales y la secundaria… para bien. Porque, fuera de un par de gags que no funcionan y momentos caricaturescos que van en contra del tono más bien serio de esta semana (como cuando Roy rompe el sunroof de su carro y de alguna forma logra que Keeley salga por ahí), el octavo episodio de esta temporada de Ted Lasso logra atar varios nudos, completar ciertas subtramas y hacer crecer a sus personajes. No me reí mucho, pero sentí bastante; no hay muchas quejas.
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