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CRÍTICA – El mundo oculto de Sabrina (Temporada 2)
Publicado
hace 5 añosel
Si hay algo que se puede decir definitivamente de la segunda temporada de “El mundo oculto de Sabrina”, es que logra expandir y continuar mucho de lo que se introdujo en la primera. En ese sentido, se siente como un producto bien planeado, como parte de una estructura —o como se diría en el mundo de la producción para televisión, una Biblia de la serie… lo cual, en este caso en particular, es deliciosamente irónico— que resulta en un mundo cohesivo y coherente. La segunda temporada (o parte) de “El mundo oculto de Sabrina” maneja el mismo tono macabro y perturbador de su predecesor, pero sin perder de vista a sus personajes y sus relaciones, manteniendo mucho del corazón que tanto me cautivó anteriormente.
Lo cual no quiere decir que el show sea perfecto, por supuesto. De hecho —y esto puede ser algo que se originó en su fuente original de inspiración—, esta segunda temporada de “El mundo oculto de Sabrina” depende mucho de los clichés del género fantástico para jóvenes, empleando elementos narrativos como una profecía, una protagonista Única y Diferente, y hasta un enfrentamiento final entre el bien y el mal. Si la serie funciona, es gracias a los detalles; la creación de este mundo palpable y oscuro, la caracterización de sus personajes, y las interacciones entre ellos. A nivel macro, desgraciadamente, se torna bastante previsible, culminando en un capítulo final que, valgan verdades, me dejó con ganas de más, pero que a la vez se sintió ligeramente anticlimático.

Sabrina Spellman (Kiernan Shipka), nuestra adolecerte mitad-bruja y mitad-mortal favorita (ahora con pelo blanco), tiene mucho con qué lidiar. Lo que inicialmente parece ser un mero balance entre su vida de bruja en la Academia de las Artes Ocultas, y su vida “normal” con sus amigos mortales, rápidamente se convierte en algo mucho más complicado. Queda claro que el Señor Oscuro (el Diablo; Mefistófeles; Lucifer… ¡ya saben!) quiere algo con ella, y está usando a un ser llamado Lilith, quien habita el cuerpo de la profesora Wardwell (Michelle Gómez) para conseguirlo. Es así que Sabrina va dando, poco a poco, los pasos necesarios para atravesar el Camino de la Noche, y eventualmente convertirse en la sirvienta del Señor Oscuro (no, no Voldemort).
A la par, resulta interesante como esta temporada le da más qué hacer a los personajes secundarios (especialmente los mortales). Ros (Jaz Sinclair) comienza a tener poderes especiales y, desgraciadamente, también a quedarse ciega; Susie (Lachlan Watson) se da cuenta de que es transgénero, y comienza a llamarse Theo… y por supuesto, sigue viendo a su antepasado de cuando en cuando, quien le brinda ayuda cuando más lo necesita. Harvey (Ross Lynch) continua alejándose de Sabrina y hasta se comienza a enamorar de alguien más, mientras que el brujo Nick Scratch (Gavin Leatherwood) se acerca más y más a Sabrina. Y por supuesto, el siniestro Padre Blackwood (el gran Richard Coyle… ¡en serio, miren “Coupling”) sigue ganando más y más poder en la Academia de las Artes Ocultas, introduciendo reglas y obligaciones cada vez más misóginas y retrógradas.
Se podría argumentar, de hecho, que esta segunda parte de “El mundo oculto de Sabrina” trata de hacer demasiado, por lo que por momentos se siente un poco desordenada. No me tomen a mal; la mayor parte del tiempo, el show no pierde de vista a su personaje central, y en general, es admirable la manera en que logra balancear tanto personaje secundario y subtrama. Pero esto también resulta en temas que no son desarrollados de manera tan profunda como me hubiese gustado. La transición de Theo, por ejemplo, cobra importancia durante la primera mitad de la temporada, pero el personaje va teniendo menos y menos qué hacer durante la segunda. Y desgraciadamente, al pobre de Harvey siguen sin darle una personalidad particularmente interesante, lo cual resulta ahora incluso más fastidioso, ya que lo emparejan con un personaje femenino bastante más interesante que él.

Pero acá quien es importa es Sabrina, y como siempre, Kiernan Shipka está excelente, esta vez, incluso más que el primera temporada, dándole una personalidad y un encanto muy particulares al personaje. Sabrina sigue siendo feroz y ligeramente arrogante —lo cual, al igual que antes, trae consigo consecuencias negativas de cuando en cuando—, pero también piadosa y amorosa. Disfruté de las dudas que comenzaba a tener debido a su naturaleza dual, así como los problemas a los que tenía que enfrentarse a la hora de tratar de balancear su vida de mortal y su vida de bruja. Shipka interpreta a Sabrina como alguien que todavía tiene mucho qué aprender, pero que cuando es necesario, siempre está dispuesta a hacer de todo por quienes ella ama. Y considerando el final de esta temporada, va a ser interesante ver como la desarrollan en el futuro (después de todo, como di a entender líneas arriba, ella es ESPECIAL).
El reparto secundario está muy bien también. Miranda Otto interpreta a Zelda de manera un poco más suave, esta vez; sigue siendo alguien totalmente devota al Señor Oscuro, pero también parece haber aprendido un poco más del valor de la familia, demostrando más afecto inesperado hacia Sabrina. Resulta entretenido, además, verla fingir devoción hacia el Padre Blackwood, especialmente luego de una serie de eventos que se llevan a cabo durante la primera mitad de la temporada. Hablando de él, Richard Coyle sigue desarrollando a Blackwood como alguien despiadado y terriblemente machista; Lucy Davis sigue siendo la M.V.P. como Hilda (a estas alturas del partido, los demás ya deberían haber aprendido a no subestimarla); Michelle Gomez es simplemente hipnotizante como Wardwell; Gavin Leaderwood tiene mucho más que hacer ahora como Nick Scratch (gran nombre), demostrando que se trata de alguien mucho mas vulnerable de lo que uno se hubiese imaginado inicialmente, y el gran Alexis Denisof tiene un rol pequeño pero importante como alguien que logra otorgarle algo de humanidad y compasión a uno de nuestros viejos conocidos.

Si la primera temporada de “El mundo oculto de Sabrina” demostró ser inesperadamente violenta y hasta sangrienta, la segunda sigue con la tradición. Puede que se trate de una serie protagonizada principalmente por adolescentes, pero eso no quiere decir que evite incluir contenido fuerte y hasta chocante. Esta segunda temporada tiene de todo: degollamientos, gente colgada, sacrificios, rituales satánicos, y hasta apariciones mucho más frecuentes del Señor Oscuro mismo quien, valgan verdades, no luce tan intimidante que digamos cuando le cámara se le acerca, bien iluminando y en locaciones mundanas. Y aunque disfruté de su apariencia durante el último episodio, me hubiera gustado verlo más así, como para tener una sensación más palpable de lo intimidante y hasta perturbadoramente elegante que puede llegar a ser.
Visualmente, la parte 2 de “El mundo oculto de Sabrina” se siente ligeramente menos estilizada que la primera. Hay un menor uso de distorsión en los extremos del encuadre, y aunque el show no ha perdido la atmósfera tan particular con la que comenzó, al habernos ya acostumbrado al tono y al universo en el que se lleva a cabo, todo se siente ligeramente menos misterioso y oscuro. Además, no ayuda el que igual cuente con momentos innegablemente cursis y hasta absurdos —una escena en particular en el último episodio, donde Sabrina y sus amigos conversan muy casualmente sobre eventos sobrenaturales y potencialmente cataclísmicos, me resultó involuntariamente graciosa. El balance entre el contenido adolescente y los elementos satánicos de la serie no es igual de sólido aquí que en la primera temporada, pero felizmente no llega a desaparecer del todo.

Fuera de los defectos ya mencionados, sin embargo, “El mundo oculto de Sabrina” sigue siendo una serie recomendable durante su segunda temporada. Después de todo, todavía tenemos una historia desvergonzadamente satánica, llena de referencias a demonios, sacrificios, y hasta un flashback en particular que no me esperaba en lo absoluto. Y Sabrina sigue siendo un personaje fascinante y muy bien actuado, por más que ahora esté ligada a una profecía arquetípica que, fuera de “Harry Potter” y las precuelas de “Star Wars”, nunca se siente como algo lógico o particularmente interesante. Pero si no son cristianos extremos y están en busca de un show ligero pero lleno de momentos violentamente chocantes, giros narrativos repentinos, y personajes intrigantes, “El mundo oculto de Sabrina” sigue siendo una buena opción. Sólo espero que la tercera temporada mantenga el mismo tono y cumpla con lo prometido en las últimas escenas de la segunda; después de todo, no tendrían por qué incluir números musicales innecesarios, humor absurdo, o un tono más cursi, ¿no?
¿No?
Ay, no…
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
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***½ sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Si hay algo que se puede decir de la nueva temporada de Ted Lasso hasta el momento, es que es consistente. Es consistente en lo divertida que es, en lo ligero de su tono y en cómo va desarrollando los conflictos y problemas tanto de los personajes clásicos como de los nuevos. No obstante, no puedo evitar sentir que, con este quinto episodio, algunas decisiones de guion se sienten algo repentinas. Personajes toman decisiones apresuradas sin mayor motivación y llevan a cabo giros narrativos que merecían haber sido construidos con un poco más de cuidado.

En esta ocasión, nos enfocamos en Ted (Jason Sudeikis) lidiando con el enojo de su coentrenadora Alice (Tanya Reynolds), quien no está haciendo un muy buen trabajo motivando al equipo. Esto es particularmente urgente considerando que están a punto de tener un partido importante contra Chelsea. Por otro lado, Rebecca no reacciona de la mejor manera al enterarse de que su novio y la pequeña hija de este han decidido mudarse a Londres. Keeley (Juno Temple) queda un poco decepcionada al ver la cantidad de fanáticos que llegan al estadio para ver el partido, y se ve afectada cuando Roy (Brett Goldstein) le revela que ha tenido varias citas con una misma chica. Y el entrenador Beard (Brendan Hunt) queda en shock luego de ver la obra de teatro de su ex Jane junto a Ted.
Como se pueden dar cuenta, el episodio trata de manejar varias líneas narrativas, todas bastante importantes, lo cual resulta en una sensación algo caótica para el espectador. Evidentemente, queda claro que lo más importante es todo lo vinculado a Ted y Alice, lo cual culmina de forma sorprendente (esto, me imagino, traerá consigo interesantes consecuencias en los siguientes episodios). Pero el resto de las historias luchan por mantener relevancia a lo largo del episodio, lo cual hace que, nuevamente, ciertas decisiones se sientan demasiado repentinas o hasta ilógicas. El quinto episodio de esta cuarta temporada no está mal, pero sí me gustaría que los episodios que quedan hagan un mejor trabajo balanceando todas las líneas narrativas que la serie está intentando desarrollar.
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
¿Qué es el trabajo en equipo? ¿Y qué pasa cuando un equipo comienza a dividirse en grupitos, todos peleándose entre todos? Eso es lo que vamos viendo a través de este cuarto episodio de la nueva temporada de Ted Lasso, que además representa el regreso triunfal de Trent Crimm (James Lance), quien al parecer ahora cuenta con podcast propio. En todo caso, lo importante acá es que el equipo femenino de AFC Richmond se ha partido en tres grupos: las delanteras, las defensas y las mediocampistas, y tanto Ted como sus dos entrenadores tienen que encontrar la manera de que se amisten y se conviertan en un solo equipo, capaz de trabajar en conjunto.
A la par, tenemos a una Keeley diciéndole a Roy que, para asegurarse de que de verdad quiera estar con ella, debe tener diez citas de verdad con otras mujeres. Lo cual sale tan bien como se deben estar imaginando (especialmente una vez que Roy se daña la rodilla, la cual le ha estado fastidiando por años). Y además, tenemos la llegada de Zelda Southport (Tracy Ullman), una mujer poderosa que se convierte en una suerte de modelo a seguir para Keeley, pero que lamentablemente no termina de convencer a Rebecca. Este es un episodio de trifulcas y problemas, pues, muchos de los cuales culminan en un pub quiz que, para alegría de todos, acaba por unir al grupo (por más que se terminen metiendo en toda una pelea de pub).

El cuarto episodio de esta temporada de Ted Lasso continúa con el desarrollo del nuevo equipo femenino, así como la presentación de nuevos problemas para nuestros personajes favoritos. Todo el tema entre Roy y Keeley es un poco previsible pero igual entretenido, pero acá lo verdaderamente interesante está en el desarrollo de las jugadoras de Richmond, especialmente de Gemma (quien rápidamente se ha convertido en una figura popular entre sus compañeras). Ted Lasso, incluso más que en los tres episodios previos, se siente ahora como lo que fue hace años, por más que se esté enfocando en todo un nuevo equipo. ¡Que siga así!
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y seguimos con la cuarta temporada de Ted Lasso. Este tercer episodio es el primero que no se siente como una introducción o prólogo, centrándose ya más en los problemas del equipo femenino de Richmond. Luego de una desastrosa conferencia de prensa, Keeley y Rebecca se quedan sin auspiciador principal. La primera, además, se entera de que los uniformes no llegarán a tiempo por culpa de la empresa de envíos. Y Ted, Beard y la nueva entrenadora se quedan sin dos jugadoras, por lo que deciden realizar pruebas abiertas, por si es que se terminan encontrando con alguna joven promesa o diamante en bruto.

Y resulta que sí. Una nueva jugadora (interpretada por Fay Marsaye, a quien recordarán de la gran serie de Andor) con mucho talento se integra en su equipo… al igual que otra que, quizás, no prometa tanto. Pero igual les sigue faltando una delantera, por lo que deciden llamar a Gemma, una vieja amiga de la nueva entrenadora, que lamentablemente ahora está estudiando derecho. Pero como suele pasar en esta serie, eventualmente Ted la convence de jugar, con esta admitiendo que tendrá que jugar como parte del equipo y seguir estudiando en la universidad. Por su parte, Rebecca está tan ocupada que deja plantado continuamente a su novio, situación a la que este reacciona con sorprendente calma.
Es así, pues, que el episodio logra combinar con eficiencia lo personal con lo profesional; es decir, todo lo vinculado a la vida familiar y amorosa de los personajes (hasta parece que Keeley y Roy podrían volver a tener lo antes… quizás), pero también todo lo relacionado al nuevo equipo y sus problemas. Resulta adorable, por ejemplo, ver llegar a la sobrina de Roy para darles uniformes a las chicas del equipo, o ver a Ted convencer de forma emotiva a Gemma de jugar. Hasta ahora no hay nada extraordinario en estos nuevos episodios de Ted Lasso, pero a la vez, están logrando mantener un buen nivel de emotividad, humor ligero y una que otra sorpresa. A ver que continúan así, o mejor aún, si nos logran entregar algo todavía más sobresaliente.
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