Opinión
CRÍTICA – Good Omens (1era Temporada)
Publicado
hace 7 añosel
Este es uno de esos casos en los que me toca admitir que no he leído la fuente original de inspiración; por más que me encantaría leer la novela original de “Good Omens”, escrita por Neil Gaiman y Terry Pratchett, no he tenido suficiente tiempo como para hacerlo. Después de todo, tengo una cantidad casi absurda de libros pendientes —así como películas y series, por supuesto—, por lo que simplemente no he podido comprar y leer la novela antes de ver la más reciente adaptación para Amazon Prime Video. Si tuviese que esperar a leer la novela para luego ver la serie, mi crítica terminaría siendo publicada en el 2021. No hay forma.
Lo cual, en todo caso, me da la oportunidad de evaluar a “Good Omens” bajo sus propios términos, sin compararla a la —supuestamente—excelente novela de Gaiman y Pratchett, y más bien considerándola como una obra de ficción que debería funcionar tanto para los fanáticos de su fuente de inspiración, como para los neófitos. Y en ese sentido, felizmente puedo declarar que “Good Omens” es un éxito casi absoluto. Se trata, pues, de una serie —o primera temporada— increíblemente entretenida, llena de personajes memorables y con un sentido del humor bastante astuto. No me atrevería a decir que se trata de un sátira, necesariamente, pero sí que contiene elementos satíricos, como para desarrollar su historia de manera entretenida, pero a la vez, deliciosamente inesperada.
La premisa tiene muchísimo potencial. Nuestros protagonistas son un ángel —Aziraphale, interpretado por Michael Sheen— y un demonio —Crowley, interpretado por David Tennant—, que han estado “activos”, por así decirlo, desde el inicio. Estuvieron ahí cuando Adán y Eva fueron botados del paraíso —Crowley era la Serpiente, y Aziraphale le regaló su espada de fuego a la pareja para que se defiendan en un mundo lleno de peligros—, estuvieron durante la Peste Negra y el Renacimiento, y siguen trabajando, cada quien para su propio bando, ahora en el presente.

No obstante, a pesar de tener jefes completamente distintos y, se supone, objetivos opuestos, con los años se han convertido en amigos, y tienen una suerte de trato —se hacen los locos cada vez que uno comete un acto que beneficia a cualquiera de los jefes, pero a la vez, se ayudan mutuamente cada vez que pueden. No obstante, dicha situación se verá afectada con la inminente llegada del Anticristo —personificado en un —aparentemente— dulce niño llamado Adam Young (Sam Taylor Buck) que jamás se despega de su adorable perrito. Es así que Crowley y Aziraphale tendrán que trabajar juntos para tratar de prevenir el Apocalipsis, por más que sus respectivos Jefes —Beelzebub (Anna Maxwell Martin) para el primero, y el Ángel Gabriel (Jon Hamm) para el segundo— estén en desacuerdo con sus acciones.
A pesar de tratar sobre el fin del mundo, e involucrar a ángeles, demonios, brujas y al Anticristo en persona, “Good Omens” mantiene un tono más bien ligero. De hecho, me recordó bastante a “La guía del viajero intergaláctico” (tanto la primera novela, como la adaptación cinematográfica con Martin Freeman), especialmente debido a la manera en que utiliza el humor, seco, sardónico, sarcástico, para enfrentar algunos de los temas más complicados que tiene que desarrollar. Consideren, si no, el tercer episodio, en el que vemos, durante los primeros treinta minutos, todos los eventos históricos importantes en los que se vieron involucrados ambos protagonistas.; estuvieron presentes, incluso, durante la crucifixión de Jesús. “¿Y qué hizo este tipo para que se molestaran tanto?”, le pregunta el Demonio al Ángel. “Solo dijo que sean amables los unos con los otros”, le responde. “Ah. Tiene sentido”.
Y por más que “Good Omens” toque algunos temas relativamente susceptibles —especialmente para un país tan conservador como el nuestro—, muchos de ellos relacionados a la religión y al rol de Dios en el destino de la humanidad, nunca se siente ofensivo ni mucho menos. No soy ningún creyente, pero asumo que solo el cristiano más radical de todos se sentiría ofendido por una serie de tono tan ligero y tan frecuentemente graciosa como “Good Omens” —después de todo, por más que los personajes se cuestionan las decisiones tomadas tanto por Dios como por el Diablo, la conclusión a la que eventualmente llegan (durante el último episodio) es bastante consecuente con lo que la mayoría de gente creyente declara. Tampoco diría que “Good Omens” es una serie religiosa, por cierto —simplemente tiene mensajes bastante dignos que transmitir, y lo hace de manera divertida, y por qué no, algo satírica y autoconsciente.

Además, ayuda el que el eje central de la narrativa sea la relación entre Aziraphale y Crowley. Sin ellos, y sin la manera en que interactúan, la serie carecería de un buen corazón, y se podría sentir mucho más malintencionada. Tanto Michael Sheen como David Tennant están muy bien como sus respectivos personajes —el primero siempre quiere hacer el bien, y cree todavía en el juicio de sus jefes, mientras que el otro, a pesar de disfrutar de sus maléficas acciones, de crear caos y confusión, parece tener un lado más bien amable. Es el contraste entre ambos, pero también la química que comparten, lo que los convierte en protagonistas tan entrañables. Se trata de un amistad totalmente creíble, por más que sean un par de seres inmortales y sobrenaturales.
Del resto del reparto, destacan Adria Arjona como Anatema Device, y Jack Whitehall como Newton Pulsifer. La primera es una descendiente de brujas, destinada a cumplir una serie de profecías muy precisas para ayudar a acabar con el Anticristo, mientras que el segundo es un pseudo-cazador de brujas (muy torpe) que también tiene un rol qué cumplir en esta historia. Arjona interpreta a su personaje como una mujer intensa, alguien que verdaderamente cree en su destino, mientras que Whitehall, sin exagerar demasiado, desarrolla a Pulsifer como alguien perdido, inseguro de sí mismo y hasta confundido. Sí, es cierto que la relación entre ambos está desarrollada de manera algo apurada y superflua —y sufre en comparación a la del Ángel y el Demonio—, pero funciona dentro del contexto de la serie. Como Shadwell, el mentor de Newton, Michael McKean tiene un acento escocés (¿o irlandés?) terrible; Jon Hamm es suficientemente intimidante como Gabriel; Frances McDormand interpreta a la voz de Dios, la narradora de todos los eventos que se llevan a cabo a lo largo de esta primera temporada, y los niños (Adam, el Anticristo, y sus amigos) están meramente…. bien. Para ser un eje importante de la historia, están muy poco desarrollados, y hasta resultan algo irritantes por momentos.
Fuera de la narrativa en general y de sus memorables protagonistas, uno también va disfrutando de los detalles que introduce “Good Omens”, tanto relacionados a la construcción de sus personajes, como a ciertos eventos de la vida real. Consideren, si no, la manera en que Crowley trata a sus plantas —en una escena que sirve tanto para demostrar que no es una buena persona, exactamente, como para sembrar una semillita narrativa que es utilizada un par de episodios después—, o las supuestas desgracias por las que él se hace responsable, como la creación de la gasolina, o la invención del plástico. Tenemos, también, a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, quienes, en vez de montar criaturas aladas, se mueven en motocicletas, y cuyo miembro más devastador, la Plaga, ha sido reemplazado por la Contaminación —porque es el año 2019, por supuesto. Son detalles de ese estilo los que le dan tanta personalidad, y a la vez, tanta relevancia a “Good Omens”.

No obstante, sí hay un par de momentos que resultan algo decepcionantes, especialmente en lo que se refiere al apartado visual. Se nota que el presupuesto para la serie era limitado, razón por la que la mayoría de episodios combinan excelentes sets y un sublime diseño de vestuario y maquillaje, con efectos digitales que van desde lo aceptable —carros incendiándose, demonios derritiéndose—, hasta lo francamente horrible —explosiones en 2D o chroma keys mal hechos. Dudo que “Good Omens” haya sido una serie barata, pero por momentos luce como una, razón por la que espero reciban un mayor presupuesto para la segunda temporada (si es que llega a haber una).
“Good Omens” es una experiencia corta y dulce —esta primera temporada consiste únicamente de seis episodios, los cuales, gracias a la calidad del producto, pueden ser consumidos de un solo tirón (creanme, eso fue precisamente lo que terminé haciendo). Se trata de una historia increíblemente divertida y astuta, llena de elementos satíricos muy graciosos, y poblada por personajes memorables. Sí, tiene algunas deficiencias técnicas, y sí, los niños no terminan de convencer, lamentablemente, pero fuera de esos defectos, no hay mucho que pueda criticarle a “Good Omens”. De hecho, la pasé tan bien con estos personajes que, nuevamente, me encantaría ver una segunda temporada —espero que le haya ido lo suficientemente bien a la serie como para que Amazon apruebe el desarrollo de una. Los personajes —y Gaiman, el único autor vivo de la novela— lo merecerían.
Cofundador y editor en NoEsEnSerie.com. Bachiller en Comunicación Audiovisual por la PUCP, y miembro de la APRECI—Asociación de Prensa Cinematográfica. Integra el staff de la revista MasGamers, las webs de Nintendo Pe y Fans de Zelda Perú, el portal web Cinencuentro, y el portal de cine peruano FotografiaCalato.com. Adicionalmente, es YouTuber para el canal Aprieta Start, y formó parte del staff de prensa del 18 Festival de Cine de Lima. También trabaja como fotógrafo para Star Wars Fan Club Perú. Desde enero del 2012 publica críticas y comentarios de cine en el blog Proyectando Ideas (el cual forma parte de la Asociación de Blogs de Cine). Crítico oficial de RottenTomatoes.com. Cinéfilo y seriómano empedernido.
Te podría gustar
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
¿Qué es el trabajo en equipo? ¿Y qué pasa cuando un equipo comienza a dividirse en grupitos, todos peleándose entre todos? Eso es lo que vamos viendo a través de este cuarto episodio de la nueva temporada de Ted Lasso, que además representa el regreso triunfal de Trent Crimm (James Lance), quien al parecer ahora cuenta con podcast propio. En todo caso, lo importante acá es que el equipo femenino de AFC Richmond se ha partido en tres grupos: las delanteras, las defensas y las mediocampistas, y tanto Ted como sus dos entrenadores tienen que encontrar la manera de que se amisten y se conviertan en un solo equipo, capaz de trabajar en conjunto.
A la par, tenemos a una Keeley diciéndole a Roy que, para asegurarse de que de verdad quiera estar con ella, debe tener diez citas de verdad con otras mujeres. Lo cual sale tan bien como se deben estar imaginando (especialmente una vez que Roy se daña la rodilla, la cual le ha estado fastidiando por años). Y además, tenemos la llegada de Zelda Southport (Tracy Ullman), una mujer poderosa que se convierte en una suerte de modelo a seguir para Keeley, pero que lamentablemente no termina de convencer a Rebecca. Este es un episodio de trifulcas y problemas, pues, muchos de los cuales culminan en un pub quiz que, para alegría de todos, acaba por unir al grupo (por más que se terminen metiendo en toda una pelea de pub).

El cuarto episodio de esta temporada de Ted Lasso continúa con el desarrollo del nuevo equipo femenino, así como la presentación de nuevos problemas para nuestros personajes favoritos. Todo el tema entre Roy y Keeley es un poco previsible pero igual entretenido, pero acá lo verdaderamente interesante está en el desarrollo de las jugadoras de Richmond, especialmente de Gemma (quien rápidamente se ha convertido en una figura popular entre sus compañeras). Ted Lasso, incluso más que en los tres episodios previos, se siente ahora como lo que fue hace años, por más que se esté enfocando en todo un nuevo equipo. ¡Que siga así!
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
Y seguimos con la cuarta temporada de Ted Lasso. Este tercer episodio es el primero que no se siente como una introducción o prólogo, centrándose ya más en los problemas del equipo femenino de Richmond. Luego de una desastrosa conferencia de prensa, Keeley y Rebecca se quedan sin auspiciador principal. La primera, además, se entera de que los uniformes no llegarán a tiempo por culpa de la empresa de envíos. Y Ted, Beard y la nueva entrenadora se quedan sin dos jugadoras, por lo que deciden realizar pruebas abiertas, por si es que se terminan encontrando con alguna joven promesa o diamante en bruto.

Y resulta que sí. Una nueva jugadora (interpretada por Fay Marsaye, a quien recordarán de la gran serie de Andor) con mucho talento se integra en su equipo… al igual que otra que, quizás, no prometa tanto. Pero igual les sigue faltando una delantera, por lo que deciden llamar a Gemma, una vieja amiga de la nueva entrenadora, que lamentablemente ahora está estudiando derecho. Pero como suele pasar en esta serie, eventualmente Ted la convence de jugar, con esta admitiendo que tendrá que jugar como parte del equipo y seguir estudiando en la universidad. Por su parte, Rebecca está tan ocupada que deja plantado continuamente a su novio, situación a la que este reacciona con sorprendente calma.
Es así, pues, que el episodio logra combinar con eficiencia lo personal con lo profesional; es decir, todo lo vinculado a la vida familiar y amorosa de los personajes (hasta parece que Keeley y Roy podrían volver a tener lo antes… quizás), pero también todo lo relacionado al nuevo equipo y sus problemas. Resulta adorable, por ejemplo, ver llegar a la sobrina de Roy para darles uniformes a las chicas del equipo, o ver a Ted convencer de forma emotiva a Gemma de jugar. Hasta ahora no hay nada extraordinario en estos nuevos episodios de Ted Lasso, pero a la vez, están logrando mantener un buen nivel de emotividad, humor ligero y una que otra sorpresa. A ver que continúan así, o mejor aún, si nos logran entregar algo todavía más sobresaliente.
**** sobre *****
*ALERTA DE SPOILERS*
El segundo episodio de la cuarta temporada de Ted Lasso mantiene la misma calidad y tono que la anterior, aunque ahí, por fin, retornamos a algunas de las interacciones y locaciones clásicas de historias previas. Ted ya está en Londres –aunque su familia recién llegará después–; vive en un cuarto arriba de su pub favorito en Richmond, y ha llegado para entrenar al (nuevo) equipo de fútbol femenino de segunda división de AFC Richmond, con la ayuda de una nueva asistente (Tanya Reynolds) de mal genio, poco sentido del humor y que, encima, acaba de renunciar frente a Rebecca.
Pero como no podía ser de otra forma, buena parte del episodio está dedicada a Ted haciendo todo lo posible por convencer a dicha asistente de quedarse. Y es aquí donde el episodio se siente como algo sacado de cualquiera de las tres temporadas anteriores: tenemos a un Ted usando su genio y buena onda para comenzar nuevas relaciones; tenemos a un Coach Beard (Brendan Hunt), con aspecto de vagabundo, obsesionándose con el retorno de su mejor amigo; y tenemos a un Roy Kent (Brett Goldstein) ayudando a Keely (Juno Temple) a remodelar los cambiadores de visitantes para que los usen el nuevo equipo de chicas.

El resultado es un episodio entretenido, ocasionalmente gracioso y, más importante, que parece entender muy bien tanto a los personajes clásicos como a los nuevos. En el equipo, por ejemplo, se nos va introduciendo a jugadoras que seguramente cobrarán más importancia en episodios venideros, como la arquera que se niega a usar guantes, o a las mellizas que se paran peleando todo el tiempo. Y aunque la subtrama de Rebecca, en la que intenta averiguar qué tipo de feminista es, se siente algo previsible, estoy seguro de que será mejor desarrollada en el futuro cercano. En todo caso, no duden de que Ted Lasso ha vuelto; este segundo episodio es la mayor prueba de ello.
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 4
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 3
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 2
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 1
CRÍTICA: Spider-Noir, Temporada 1 (Prime Video)
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 1
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 2
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 3
CRÍTICA: Ted Lasso – Temporada 4, Episodio 4
CRÍTICA: Astérix y Obélix: el combate de los jefes (miniserie)
CRÍTICA: The Last of Us – Temporada 2, Episodio 7 (FINAL)
CRÍTICA: The Last of Us – Temporada 2, Episodio 6
CRÍTICA: Andor – Temporada 2, Episodios 10, 11 y 12 (FINAL)
